29/07/2016 intervención

La Noche de los Bastones Largos: del exilio al difícil regreso

El biólogo marino Pablo Penchaszadeh era estudiante de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FCEN) de la UBA cuando, el 29 de julio de 1966, ocurrió la brutal intervención de la dictadura de Juan Carlos Onganía, la llamada Noche de los Bastones Largos, que produjo la renuncia de más de 400 docentes de la FCEN y puso fin a una “época de oro” de esa casa de estudios, cuyo decano, Rolando García, había sido impulsor de la creación del Conicet y de la Ciudad Universitaria.

“Ese hecho significó una de las escisiones más desgarradoras de nuestras vidas”, contó Penchaszadeh en una entrevista para la Agencia CyTA-Leloi. El catedrático, que debió exiliarse en varios países, actualmente es investigador del CONICET en el Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia (MACN) y acaba de compilar el libro “Exactas Exiliada” (Eudeba). Aquel episodio originó lo que él define como un “agujero negro generacional” en la facultad, que la democracia no pudo restaurar del todo y cuyas huellas todavía son visibles.

"Esta publicación trata de rescatar para las generaciones venideras de Exactas la forma de vida en la Facultad en los años previos a la Noche de los Bastones Largos", explicó Penchaszadeh. "Nos propusimos abrir el juego de ideas, las vivencias y las opiniones.

La intervención de la dictadura de Onganía provocó el exilio de cientos de profesores y estudiantes, que con tremenda y desconocida templanza continuaron su vocación científica reinventándose a sí mismos. El mayoritario exilio fue interno, en el propio país, pero fuera de Exactas".

Los años '60 fueron considerados una "época de oro" para la vida académica argentina. "Los estudiantes no nos dábamos cuenta de que estábamos en un ámbito de excelencia, estímulo y de propuesta docente-investigativa novedosa y original", evaluó el catedrático.

El retorno al país de aquellos científicos, que volvieron con el regreso de la democracia en 1983, no fue sencilla: "Su reincorporación a la FCEN, en la mayoría de los casos, no fue posible ni estimulada. Más allá de lo declamatorio, y salvo algunas excepciones, a cuentagotas, ninguna administración de la Facultad dio los pasos precisos y necesarios para incorporar a la generación producto de los 'años dorados'. Pero ese agujero negro generacional se nota y es uno de los rasgos que resaltan en la composición etaria de la facultad de estos años".

Para Penchaszadeh, La Noche de los Bastones Largos "fue el primero de los actos de una cadena que llevó a lo más mediocre de la ciencia argentina a tener el control de la universidad. Coincidía con la ideología fascista. Decidían lo que se enseñaba, quiénes lo enseñaban y lo que se investigaba. Las dos últimas dictaduras tuvieron efectos continuados o complementarios, con lo que es difícil separar qué daño hizo una y qué la otra".

En el caso particular de Ciencias Exactas, considera que se perdió una gran oportunidad, al regreso de la democracia, porque "no se anularon las designaciones de cerca de 200 profesores hechas con concursos amañados y cláusulas restrictivas y discriminatorias antes de finalizar el Proceso. Eso entorpeció enormemente la recuperación de tanta gente buena que estaba desperdigada, tanto en el país como en el extranjero".