02/07/2016 literatura

Eduardo Berti: "Me da miedo que mis cuentos o novelas no produzcan la menor clase de empata"

El enigma, la extranjería, la paternidad y el maravilloso aunque arduo oficio de escribir se conjugan en "Un padre extranjero", la nueva novela de Eduardo Berti, inspirada en la historia de su padre rumano que decidió exiliarse en la Argentina, y en la vida de Joseph Conrad, el escritor y marinero de origen polaco, que a fines del 1800 se vio impelido a vivir en Inglaterra.

Por Claudia Lorenzn

Jugando sobre una la delgada línea entre realidad y ficción, Berti construye una novela atrapante que gráficamente puede compararse con un abanico que se abre a partir de la historia central del protagonista: un escritor argentino, de apellido Berti, que decide vivir en Francia, emulando a su padre, que llegó a la Argentina como exiliado rumano, quien antes de que su hijo emprenda el viaje, le confiesa que está escribiendo una novela.


A la vez, el protagonista está inmerso en la historia de un escritor y marinero polaco -Jósef- que vivió en Inglaterra, y cuya experiencia tiene similitudes con la condición de extranjero de su padre. Ambos guardan secretos, ambos aparecen enigmáticos a los ojos de sus familias, como una gran metáfora de todo lo que encierra el que llega desde afuera y como una gran metáfora de la extrañeza que puede guardar, a veces, quien nos es cercanamente familiar.

Autor de "La mujer de Wakefield", "La vida imposible", "Todos los Funes" entre otras, Berti confiesa en una entrevista con Télam que "Un padre extranjero" (Tusquets) es "el más autobiográfico" de sus libros, y explica: "Hay una base de hechos verídicos, pero los detalles son en gran medida imaginados y otros hechos directamente no ocurrieron".

¿Cuál fue la idea que dio origen a esta novela?
Por un lado, tres elementos ligados a mi vida. El primero, que tras la muerte de mi padre descubrí que él había dejado varios cuadernos con una novela que escribió en sus últimos años. Yo sabía que él había empezado a escribir una novela, pero ignoraba que hubiese avanzando tanto. El segundo elemento, que en sus últimos años mi padre me confió un montón de secretos que había guardado hasta entonces: secretos sobre su pasado, secretos ligados a su identidad y a sus orígenes porque él había nacido en Rumania y llegó a la Argentina cuando tenía alrededor de 22 años. Lo último, que tras la muerte de mi padre seguí descubriendo otros secretos y, desde luego, me fue imposible no leer su novela en busca de datos o de mensajes en clave. Hacía tiempo que quería escribir acerca de todo esto, pero no sé, no me convencía, no terminaba de hacerlo. Todo cambió cuando me topé, por azar, con un episodio poco conocido en la vida de Joseph Conrad. La historia de un viejo marinero alemán que está convencido de que Conrad se burla de él en un cuento llamado "Falk" y que, para vengarse, decide matar al escritor. Es difícil de explicar cómo se combinaron dos cosas tan diferentes. Pero una historia y la otra se pusieron en ruta, como si se retroalimentaran.

¿Cuánto tiene de autobiográfico el libro?
 "Un padre extranjero" es, sin ninguna duda, el más autobiográfico de mis libros. Nunca antes yo había echado mano a tantos elementos de mi propia biografía o de mi historia familiar. Es más, salvo en "La sombra del púgil" donde empleo algunos elementos, pero en forma más sesgada, siempre tuve el impulso contrario. Me ocurrió, por ejemplo, con mi primera novela, "Agua", donde quise evitar tanto el relato autobiográfico como el relato generacional y entonces hice una especie de doble fuga: ambientándola en el pasado y en un país extranjero. Lo curioso, como cuento en "Un padre extranjero", es que yo estaba convencido de estar haciendo una novela de pura invención y años más tarde descubrí que, sin querer (o más inquietante aún, como si yo supiese ciertas cosas de modo intuitivo), "Agua" cuenta en clave uno de los secretos de mi padre. Un secreto que por entonces, hace casi 20 años, yo ignoraba.

Más allá de la tradición literaria que hay sobre la figura del padre ¿por qué te interesó escribir una historia donde se jugara el vínculo padre-hijo?
En el año 1998 yo tomé la decisión de irme a vivir un tiempo a Francia. En su momento pensé que lo hacía por curiosidad y por espíritu aventurero, pero pronto comprendí que también buscaba conocer la ciudad donde mi padre había pasado sus últimos años antes de emigrar a Argentina. Cuando mi padre murió y descubrí sus cuadernos (los cuadernos con su novela), me fue imposible no pensar que durante uno o dos años hubo entre él y yo una especie de trueque de vidas: él se había convertido en escritor y yo me había convertido en extranjero. Todo esto me resultó muy inspirador a la hora de ponerme a escribir. Otra cosa que me tentó fue que mi padre dejó muchos secretos a medio revelar y muchas preguntas abiertas, sin responder. Me tentó ponerme a inventar respuestas desde la escritura. A novelar mis fantasías o mis hipótesis.

La novela me remitió a la condición de extraño que tiene el que viene de afuera. En este caso ¿podría pensarse también la extranjería como la extrañeza que genera la relación padres-hijos?
Sin dudas. Hay en el extranjero una mirada de extrañeza, de desfamiliarización, que muchas veces nos hace ver cosas que nosotros no habíamos advertido antes, por estar demasiado metidos en nuestras vidas cotidianas. Mi padre nunca terminó de perder esa mirada extrañada. Y creo que me la contagió. Que me educó, que "formó" mi percepción del mundo. No tanto a sentir el "peligro" de las cosas escondidas, como a desconfiar del "fácil engaño" de la fachada de lo así llamado "normal". Creo que eso mismo, en otro aspecto, hace un escritor cuando desconfía de los lugares comunes, los tópicos o los automatismos de la lengua.

La frase del protagonista "como si escribir fuera en el fondo, por lo menos para mí, un vasto país extranjero con una vasta lengua fantasma", ¿cuánto tiene que ver con lo que te sucede a vos como escritor? Quien escribe ¿tiene más incógnitas que certezas?
Sí, yo suelo partir en mis libros de preguntas y de incógnitas. El enigma, la extranjería, la paternidad y el maravilloso aunque arduo oficio de escribir se conjugan en "Un padre extranjero", la nueva novela de Eduardo Berti, inspirada en la historia de su padre rumano que decidió exiliarse en la Argentina, y en la vida de Joseph Conrad, el escritor y marinero de origen polaco, que a fines del 1800 se vio impelido a vivir en Inglaterra.

En cuanto a la frase que mencionás: sí, tiene que ver con que yo escribo desde otro país, en el que se habla otro idioma, con todo lo que conlleva esa distancia. Tiene que ver con que, exagerando un poco, cada una de mis novelas parece ambientarse en un país diferente (Portugal, Francia, China) que, en el fondo, es siempre un "país imaginado" con bastante libertad. Y también tiene que ver, supongo, con la impresión de que escribir un nuevo libro equivale a fundar o inventar un nuevo mundo (un mundo que, por más que se parezca mucho al que existe alrededor del libro, es un mundo de ficción) y que ese libro/mundo, para existir, necesita de una escritura propia.

En la novela que escribe el protagonista, aparece Meen, el alemán, que llega a Pent farm con intención de matar a Jósef porque se vio descripto en una de sus obras. ¿Hasta qué punto, cuando escribís, se juega este temor de que alguien se sienta identificado con un personaje o un episodio?
Dos palabras clave en esta novela son identidad e identificación. Dos conceptos muy cercanos. Evidentemente el "lector asesino" (Meen) se ha identificado demasiado. Si uno lee el cuento de Conrad "Falk" con cierta objetividad no acaba de explicarse cómo pudo identificarse tanto con el personaje llamado Hermann y, más aún, cuesta entender qué pudo molestarle tanto de la historia. Lo suyo parece una rara variante de quijotismo o de bovarismo. Una peligrosa confusión entre ficción y realidad. Sospecho que a mí me atrajo esta historia porque siempre me apasionaron los límites entre ficción y realidad, entre verdad y mentira. En cuanto a mis temores como autor, diría que ocurre más bien lo contrario: me da miedo que mis cuentos o mis novelas no produzcan la menor clase de empatía. Como le hago decir al personaje de Józef en mi novela: el miedo a que una emoción no emocione.

¿Por qué incluís en tus libros aspectos de la realidad como parte de la ficción?
La mezcla entre realidad y ficción es un elemento importante en este libro. Quise que una novela que habla de extranjería explorase la idea de frontera, de límites. Entre autobiografía y ficción. Entre lector y escritor. Entre idiomas diferentes. Entre países y culturas diferentes. Entre siglos diferentes. Entre profesiones diferentes. Por otra parte, no es nada nuevo eso de meter elementos reales en una novela y de usar esos elementos como pilares para reforzar la verosimilitud. La vieja estrategia de decir, cada tanto, un par de verdades para poder mentir mejor.
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