25/06/2016 fallo judicial

Por falta de controles, se llegaron a importar 20 toneladas de efedrina por ao durante el kirchnerismo

La cantidad de efedrina que se importó a la Argentina pasó de una tonelada y media en 2003 a 20 toneladas en 2007, es decir un 1.363 por ciento más, debido a la falta de controles por parte de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar) durante el kirchnerismo.

Se trata del empresario Martín López Magallanes, el ex barra Richard “el Uruguayo Laluz Fernández -quien ya cumplía una prisión domiciliaria en su casa por otra causa- y Jorge Moreira, en tanto que el cuarto imputado fue identificado como Víctor Hugo Ovejero Olmedo.

Las detenciones se concretaron anoche por orden de la jueza federal de San Isidro, Sandra Arroyo Salgado, quien desde marzo tiene a su cargo la investigación por el homicidio de los colombianos Jorge Alexander Gartner (35) y Héctor Edilson “Monoteto” Duque Caballos (35).

Desde un comienzo, los mismos cuatro imputados fueron investigados por los fiscales de San Isidro que intervinieron en la causa, Diego Grau y Luis Angelini, quienes trabajaron con la hipótesis de que el doble crimen estaba vinculado al narcotráfico y que los sicarios eran barrabravas de Boca.

De acuerdo con el relato de las fuentes consultadas, la presunción de los pesquisas es que López Magallanes - un hombre que había sido socio de Sebastián Forza, una de las víctimas del triple crimen de General Rodríguez, y que en 2008 era propietario de la empresa Unifarma - pudo tener motivos para encomendarle los homicidios de los colombianos a “el Uruguayo”, y que éste los organizó con Moreira y Ovejero Olmedo.

En declaraciones a Télam, el abogado que representa a López Magallanes y a Moreira, Rodrigo González, manifestó hoy que el empresario se sorprendió cuando su mujer lo llamó para avisarle que efectivos de la Superintendencia de Drogas Peligrosas de la Policía Federal estaban allanando su casa, en un country del partido bonaerense de Escobar.

Es que justamente también ayer el fiscal de Brandsen Mariano Sibuet acusó por "encubrimiento" y pidió la detención del ex barra de Quilmes y dirigente kirchnerista Marcelo Mallo y de otro hombre llamado Leandro Giso, luego de que se determinara que un arma hallada en poder del primero y que es del segundo, fue usada para asesinar a los colombianos en el Unicenter.

Sin embargo, ni Mallo ni Giso se encontraban en los domicilios en los que la Policía Bonaerense fue a buscarlos y hoy eran buscados intensamente por las autoridades.

El arma, una pistola Tanfoglio calibre .40, había sido secuestrada en la casa de Mallo en enero pasado por Sibuet, en el marco de la búsqueda de los hermanos Martín (42) y Cristian Lanatta (44) y Víctor Schillaci (35), los condenados por el triple crimen de General Rodríguez que se habían fugado del penal de General Alvear el 27 de diciembre de 2015.

“Cuando supimos lo del arma fue un respiro. Era la primera vez en ocho años que encontraban una línea de investigación”, aseguró González, en referencia a que como sus defendidos afirman que “no conocen a Mallo ni a Giso” entendían que la pesquisa se orientaba en otra dirección.

El letrado relató que por su recomendación el empresario López Magallanes se dirigió hacia su casa y se sometió a la Policía.

Tanto él como Moreira fueron alojados en la sede de la Superintendencia de Drogas Peligrosas, en Belgrano al 1600 de Capital Federal, hasta que el lunes sean conducidos a prestar declaración indagatoria ante Arroyo Salgado.

El doble crimen de los colombianos Duque Ceballos y Quintero Gartner fue cometido el 24 de julio de 2008 en el sector G-2 del playón de estacionamiento del Unicenter Shopping de Martínez, en el partido bonaerense de San Isidro, donde se escucharon varios balazos que generaron el pánico entre los clientes del centro comercial.

Las pericias determinaron que dos fueron los tiradores que se aproximaron al auto de las víctimas y abrieron fuego con dos pistolas calibre .40.

Quintero Gartner murió en el estacionamiento, Duque Ceballos fue trasladado al hospital de San Isidro donde murió horas después, y un tercer colombiano, llamado Julián Andrés Jiménez Jaramillo, fue el único que alcanzó a refugiarse en el shopping y resultó ileso.

Desde el inicio, el crimen fue investigado con un móvil mafioso vinculado al narcotráfico, ya que Duque Ceballos, alias "Monoteto", tenía antecedentes por drogas en su país.
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