09/06/2016 opinin

Un otoo con sabor local

Carolina Vera, investigadora del Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera del CONICET, explicó para Télam el por qué de las temperaturas tan bajas que se registran en este otoño.

Desde fines de abril hasta la fecha hubo temperaturas más bajas que lo normal en buena parte del país. Recientemente, el Servicio Meteorológico Nacional informó que este mes de mayo fue el más frío de los últimos 56 años.

Durante estos meses de otoño uno espera que gradualmente vayan bajando las temperaturas hacia los valores esperables en el invierno. Pero ante la llegada adelantada de días persistentemente fríos es inevitable preguntarse a qué se debe y si el Niño, la Niña o el Cambio Climático tuvieron algo que ver.

Las variaciones de la energía proveniente del sol a lo largo del año explican en buena parte los cambios estacionales de la temperatura en latitudes como las de nuestro país. Pero además actúan otros procesos que pueden ser igual o más importantes.

Tienen que ver con que la atmósfera es dinámica: las masas de aire se mueven, en especial de Norte a Sur, transportando más calor o más frío según de donde provengan.

En particular, durante este otoño hubo cambios en la presión atmosférica que han persistido por varios días e inclusive semanas, con presiones más altas que lo normal al sudoeste del país y más bajas en la vecindad del centro de Chile y el Océano Pacífico.

Esto ha facilitado tanto el transporte de masas de aire frío desde zonas polares hacia nuestro país como la ocurrencia de lluvias en frecuentes ocasiones. Este patrón de presiones anómalas se debió, al menos en parte, a la influencia del fenómeno del Niño. Este fenómeno que se inició alrededor de abril de 2015, afectó de manera diversa el clima del último año y todavía mantiene su influencia sobre la circulación atmosférica. Se sumó, además, variabilidad climática independiente del Niño que promueve ya sea días consecutivos fríos y secos como persistencia de días más cálidos y lluviosos.

Las investigaciones muestran que esta combinación de factores es esperable, pero la intensidad con que se produjo en esta oportunidad serán seguramente pronto objeto de estudio de los científicos del área.

Para determinar si estas condiciones climáticas se mantendrán o cambiarán en las próximas semanas o meses se requieren herramientas de pronóstico climático que son diferentes a las que se utilizan para predecir los fenómenos meteorológicos de los próximos días.

El pronóstico climático todavía se encuentra en etapa de desarrollo y por lo tanto tiene limitaciones. Se suma, además, que lo que ocurre en la atmósfera es en buena parte caótico y por lo tanto impredecible más allá de unos 10 días. Sólo bajo determinadas condiciones el clima se puede predecir con cierta precisión con meses de antelación. Actualmente, se observa el fin del fenómeno del Niño y los pronósticos indican un 52% de chances de que el fenómeno de la Niña se desarrolle en este invierno. Típicamente, la Niña se asocia en esa estación a condiciones más frías que lo normal en el Centro-Norte del país y condiciones más cálidas en el Sur.

Por otra parte, el último boletín de tendencia climáticas del Servicio Meteorológico Nacional estima como más probables condiciones normales de temperatura invernal en el Centro-Norte del país y más cálidas en los Andes y Patagonia.

Determinar que este otoño tan frío se haya debido, al menos en parte, al Cambio Climático requiere de investigaciones complejas -que seguramente serán llevadas a cabo en un futuro cercano. Se puede suponer, de todas maneras, que las chances de que haya tenido algo que ver son bajas dado que las investigaciones actuales muestran un decrecimiento de la frecuencia de días fríos desde mediados del siglo XX hasta el presente. Es decir, las características naturales del clima de nuestro planeta y en particular de nuestro país pueden producir, aunque sea rara vez, otoños tan fríos como el que estamos experimentando.

(*) Profesora-Investigadora del Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA) del CONICET y UBA/Exactas.
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