05/06/2016 Universidad

Un sociólogo francés vinculó la educación de las élites con la "meritocracia"

El sistema educativo donde estudian las élites que van a ocupar puestos dirigenciales, tanto en el mundo empresario como en el político, "está controlado por una oligarquía económica" a la que acceden menos del uno por ciento de la población mundial, afirmó Frederic Lebarón, sociológo y filósofo de la Universidad de Versalles durante una conferencia que dio en la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Por Claudio Daniel Campanari

El sistema educativo donde estudian las élites que van a ocupar puestos dirigenciales, tanto en el mundo empresario como en el político, "está controlado por una oligarquía económica" a la que acceden menos del uno por ciento de la población mundial, afirmó Frederic Lebarón, sociológo y filósofo de la Universidad de Versalles durante una conferencia que dio en la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Autor de más de 200 artículos sobre sociología y filosofía publicados en diversos medios franceses, Lebaron aseguró que su área de estudios está tratando de empezar a pensar "como funciona los distintos mecanismos de selección de las élites que están basados en la meritocracia y en la posesión de un capital económico, social y cultural".

Invitado al país por el Centro Franco-Argentino a dar una serie de charlas y conferencias sobre "Las políticas neoliberales y sus consecuencias", Lebaron, codirector adjunto de la Unidad de Formación e Investigación en Ciencias Sociales en la Universidad de Versalles, indagó durante su charla en la UBA sobre la reproducción de las élites y los sistemas educativos en la globalización. 

"Las instancias de selección de esta clase dirigencial refuerzan el concepto de desigualdad, especialmente en el campo de lo económico, otorgando un aparente sentido de mérito al ascenso social", explicó Lebaron.

Ahondó en este concepto al expresar que los mecanismos de selección de las elites "son inconscientes" y tienen en cuenta "el capital económico, social y cultural de los aspirantes", al tiempo que identificó como un avance en estos proceso de selección "a la cuestión de género, ya que actualmente entre un 6 y un 7 por ciento de mujeres ocupan altos cargos dirigenciales".

"Hay algunos elementos que deben contar las personas que acceden a una escuela de formación de élites que es un fluido manejo del idioma inglés y profundos conocimientos de management empresarial, pero hay otros que son inconscientes y que tienen que ver con el sentido común y con las pruebas que deben pasar", aseguró el sociólogo.

Lebaron explicó en este sentido que "existen escuelas para formar esta clase de personas, como la Universidad de Harvard, en los Estados Unidos, o el Instituto de Ciencias Políticas de Francia, entre otros, a la que se accede si se cuenta con un patrimonio económico y cultural heredado y son sólo ellos los que avanzan" .

El especialista refirió que, en Estados Unidos, "sólo el dos por ciento de la población está en condiciones de acceder a Harvard y, si se proyecta este modelo selectivo hacia el resto del mundo, vemos que menos del uno por ciento accede a las escuelas de élite".

Indicó que esta relación tan selectiva "refuerza la idea de la meritocracia como el corazón de la selección de las élites y que el capital va hacia el capital por lo que no es provocador decir que una oligarquía económica, conformada por la alta burguesía, controla el sistema educativo donde estudian los futuros dirigentes mundiales, tanto en lo empresarial como en lo político".

Lebaron dio como ejemplo lo que sucede en Francia en donde "de cada 800.000 nacimientos solo tres o cuatro mil acceden a lo que llamo la nobleza del Estado, es decir aquellas personas que por su capital económico, social, y cultural, sea por herencia o por ser familiar de alguien con títulos conforman las élites nacionales".

"En Francia los procesos son muy selectivos ya que a partir de los resultados escolares, y con el respaldo de ese capital, ingresan a las escuelas de elite que son los colegios normales, la Escuela General de Administración y el Instituto de Ciencias Políticas, entre los más importantes", sostuvo el filósofo.

Consideró que en Francia "es muy difícil que alguien que no haya pasado por estas escuelas vinculadas a la administración y a la política acceda a posiciones dirigenciales y la excepción es Cristinne Lagarde , la actual titular del Fondo Monetario Internacional".

"Ella proviene del campo del derecho, no de las finanzas, pero su buen manejo del idioma inglés y sus profundos conocimientos de management asociado a un buen capital económico la ha catapultado a lo más alto de un organismo mundial", explicó Lebaron.

El sociólogo detalló que no se puede afirmar con certeza "cual de los tres capitales es más importante para acceder a posiciones dirigenciales, lo que si se conoce es que deben estar interconectados entre sí" mientras que también se refirió a que como era de suponerse "estos rigurosos mecanismos de selección también generan tensiones y resistencias".

"Existen en la actualidad el fenómeno de los nuevos ricos, que no responden a una categoría sociológica sino a una calificación mediática, y que son productos de desplazamientos que hay en las propias élites en donde se van conformando nuevos tipos de capitales económicos y sociales", remarcó el especialista francés.

Explicó que en Francia "hubo intentos de aplicar los mismos mecanismos de selección de las élites en las clases populares pero han fracasado porque la base de este sistema es la meritocracia, que es una lógica que termina escondiendo desigualdades más importantes, por lo que se sienten rodeados de entornos más elevados y el sistema fracasa".

"Para un sociólogo resulta muy difícil pensar que se puede hacer con estas cosas", destacó Lebaron y añadió: "Así como en la cuestión de género hubo avances importantes en las últimas décadas, los sistemas de selección de las élites deberían poder llegar a todas las personas, porque cualquiera puede ser mejor que Bill Gates"
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