30/05/2016 opinin

Logros y desafos del control del tabaco en Argentina

Marta Angueira, coordinadora Programa Nacional de Control del Tabaco del Ministerio de Salud de la Nación, opinó para Télam sobre los logros y desafíos del control del tabaco en Argentina.

Por Marta Angueira (*)

El 31 de mayo ha sido instituido por la Organización Mundial de la Salud como el Día Mundial sin Tabaco, con el objetivo de instar a los fumadores a dejar el cigarrillo y a los gobiernos a implementar las medidas necesarias para controlar la epidemia del tabaquismo. Aunque muchos lo llaman "hábito", es una adicción con graves consecuencias para la salud. Según una investigación de 2015 del Instituto de Efectividad Clínica (IEC), en Argentina provoca 45 mil muertes por año, de las cuales 5 mil son de fumadores pasivos.

En los últimos años la situación del país mejoró sustancialmente, producto de las tareas realizadas tanto por los gobiernos como por la sociedad civil. No sólo se fuma menos, sino que también hay más y mejores leyes de ambientes 100% libres de humo de tabaco, y por lo tanto aumentó la cantidad de población protegida de las consecuencias del tabaquismo pasivo.

La Tercera Encuesta de Factores de Riesgo que realizó en 2013 el Ministerio de Salud de la Nación, muestra que el consumo de tabaco se encuentra en permanente descenso. En 2005 fumaba el 29,7% de la población adulta, y en 2013 esa proporción bajó al 25,1%.

En el caso de los jóvenes, el consumo de cigarrillos disminuyó del 24,5% correspondiente al año 2007 al 19,6% en 2012 -lo que representa 30 mil fumadores menos - de acuerdo a datos de la Encuesta Mundial de Tabaquismo en Adolescentes realizada en Argentina. La misma encuesta señala que la exposición habitual al humo de tabaco ajeno descendió del 52% en 2005 al 36,3% en 2013, mientras que en los lugares de trabajo pasó del 34% al 25%, y en bares o restaurantes del 47,2% al 25,1% en el mismo período.

El último logro desde el punto de vista sanitario es el aumento del 53% en el precio final del cigarrillo a partir de la suba del impuesto fijo al tabaco. Esta medida contribuye a reducir el consumo: más personas dejan de fumar o fuman menos, se desalienta el inicio y, por ende, se mejora la salud de la población y se salvan vidas. Según un informe reciente del IEC, con este aumento se evitarían 2.500 muertes por año, 4,500 infartos, 1.500 accidentes cerebrovasculares y 1.100 casos de cáncer. Además, Argentina deja de tener los cigarrillos más baratos de Latinoamérica, para ponerse en el nivel de los países vecinos.

Sin embargo, aún restan desafíos por enfrentar. En un país federal como el nuestro, la gran disparidad de las leyes en las provincias, hace que no todos los argentinos estén protegidos frente al tabaquismo activo y pasivo. Resulta fundamental fortalecer las distintas legislaciones para que los habitantes de todas las jurisdicciones tengan la misma posibilidad de ejercer su derecho a respirar aire libre de humo de tabaco.

Otro de los objetivos es la ratificación del Convenio Marco para el Control del Tabaco, el primer tratado internacional de salud pública, que condensa la evidencia disponible y brinda herramientas para que los países puedan implementar las medidas más efectivas. Argentina es uno de los catorce países del mundo que está fuera del convenio, por lo que pierde la oportunidad de fortalecer sus políticas y participar de la integración regional en temas que sobrepasan la esfera nacional, como contrabando y publicidad transfronteriza.

El Ministerio de Salud de la Nación implementa desde 2003 el Programa Nacional de Control del Tabaco, cuyas acciones se orientan especialmente a prevenir el inicio y disminuir el tabaquismo, proteger a la población de la exposición al humo de tabaco ambiental, y promover la cesación tabáquica. Para ello, sus líneas de trabajo abarcan los aspectos principales que determinan el consumo de tabaco en Argentina: prevención, regulación de la accesibilidad al tabaco, promoción de estilos de vida saludables, e impulso a legislación de ambientes libres de humo.

Para abordar los desafíos de forma integral, el Programa cuenta con la Comisión Asesora para el Control del Tabaco, formada por otras áreas del Estado, sociedades científicas y organizaciones de la sociedad civil. El trabajo articulado entre el gobierno y la sociedad civil es central no sólo para impulsar políticas de prevención y control sino, sobre todo, para fortalecer y sostener los logros, y hacer que la protección de la salud de todos, fumadores y no fumadores, se sostenga en el tiempo.

(*) Coordinadora Programa Nacional de Control del Tabaco del Ministerio de Salud de la Nación.