29/05/2016 revista

Nueva etapa de la revista de poesa "rea", un espacio amplio y elocuente de experiencias con la palabra

Acaba de ser relanzada en Chile, "Ærea. Revista Hispanoamericana de Poesía", una revista de 400 páginas dirigida por los poetas argentinos Eleonora Finkelstein y Daniel Calabrese, que en su segunda etapa incluye una voluminosa sección de experiencias visuales: poesía concreta ficción-hipertexto, poesía digital, performance, poesía cibernética, audiovisual, juegos tipográficos y poesía cinética.

Por Jorge Boccanera

Este número 10 de la segunda etapa de "Ærea" publicada por RIL ediciones –la primera se extendió de 1999 a 2007- posee nuevo diseño con 400 páginas en formato impreso y en versión digital para Amazon y otras plataformas (www.aepoesia.com), y cuenta con dos consejos editoriales internacionales, uno para el mundo anglosajón y otro conformado por poetas de otros muchos países. 

Télam dialogó con Eleonora Finkelstein, poeta argentina nacida en Mar del Plata, directora de RIL -quien sostiene la edición con auspicios de la universidad chilena del Desarrollo y la Universidad de Georgia-, autora de los libros "Hamlet y otros poemas" y "Delitos menores", quien habló del nuevo tránsito de una revista que aborda la difusión de la poesía a través de creación, ensayo y traducciones. 

-Télam: ¿Cuál es el balance de la primera etapa de "Ærea" y qué tipo de materiales definieron el perfil de la revista?
-Eleonora Finkelstein: La revista estuvo marcada por el fin del milenio. Era imposible sustraerse de ese imperativo que se manifestaba con una fuerte tendencia a la retrospectiva y además con cierto pánico paralizante frente a la idea del año 2000, que era como la materialización del futuro. Se venían anunciando las muertes de la historia, el autor, las utopías, el sentido del progreso, etc. 

"Ærea" dio cabida a todas las tendencias y definió un perfil inclusivo, con vocación panorámica. Diría que los núcleos de mayor presencia fueron las vanguardias de la primera mitad del siglo y la poesía de compromiso político, de la segunda. En cuanto a los movimientos emergentes de los 80 en adelante, dimos cabida a la poesía del lenguaje y del metalenguaje, pero también a la coloquial, más ligada a las experiencias urbanas y a cierta marginalidad.

-T: ¿Qué cambios hay entre esta "Ærea" y la de la etapa anterior? 
-EF: Hay continuidad se aquella vocación inclusiva, aunque ya entrados el siglo XXI se ve con claridad que la producción poética ya no está regida por la alternancia entre la tradición y la vanguardia. Hoy, la exploración es en 360 grados. El poeta se hace cargo del futuro y del pasado, de su entorno inmediato y del universo ampliado por la Web, de su lengua y de las otras lenguas como parte de un mismo cuerpo poético de gran intensidad y riqueza. 

Otro cambio fundamental está en la circulación y los nuevos soportes, lo que ha fragmentado mucho la recepción y las formas de validación. En nuestros días, la poesía, aunque no se comercializa mayormente, se trafica a nivel global y "Ærea" asume estos cambios.

-T: En el editorial de este número hablás de una poesía que estuvo cerca de la academia y un canon establecido por la crítica.
-EF: Sí, hablo de una etapa en que ciertos teóricos  y la crítica especializada anticipaban la creación y le ponían reglas. Aunque había excepciones, imperaban los trabajos programáticos y complacientes. Si se hablaba de "intertextualidad" todos corríamos a ser "intertextuales". Era como el color que se lleva esta temporada. 

Esa poesía era "interesante" en la medida en que calzaba con lo que se teorizaba, con lo que se venía diciendo. Esa poesía era abordada como espécimen de laboratorio. Para ser serios, había que ser científicos aunque se tratara de poesía. Pero por más vueltas que le demos, lo medular está en las preguntas y no en las respuestas.

-T: ¿Cuáles serían, en esta nueva etapa esas transformaciones, los nuevos cruces e hibridaciones que van ganando espesor? 
-EF: El poeta ya no se siente mirado por encima del hombro, ni por sus pares, ni por sus superiores. No está escribiendo en un contexto donde la buena recepción de su trabajo tenga reglas muy claras. Tampoco se esperan grandes épicas, ni discursos evangelizadores sobre tal o cual estética, sobre tal o cual sentido de la poesía. 
El canon estalló y se abren caminos diversos. Conviven expresiones distantes temporal o culturalmente. Imperan los cruces y la polifonía. No es raro hallar misticismo en un poema de corte muy político, o endecasílabos en un poema en slang. El cambio más significativo es el de crear apropiándose de todos los elementos de la tradición. 

-T: Este número 10 dedica muchas páginas a la experiencia visual, "multisensorial", audiovisual, digital, cibernética…
-EF: Exactamente. Dedicamos 50 páginas a un "Muestrario de Poesía Digital y/o Electrónica Latinoamericana", que parte de los '60 con los poemas fundacionales "Oh Hada Cibernética!", del peruano Carlos Germán Belli e "IBM" del argentino Omar Gancedo, pasando por los 80 y 90 con los brasileños Eduardo Kac, Augusto de Campos; el uruguayo Luis Bravo y el chileno Carlos Cociña, hasta la producción más reciente ("Illiad") del colombiano Santiago Ortiz. 

Esta sección, con introducción de Luis Correa-Díaz, acerca al lector a lo que se define como poesía digital, el cruce entre poesía y computación, más las aplicaciones de las nuevas tecnologías, lo que cuestiona al libro impreso como tecnología dominante. Por supuesto, es requisito que los poemas sean concebidos para estas nuevas plataformas y no que sea simplemente la transcripción de un poema a otro soporte.
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