27/05/2016 crisis

Opositores prometen redoblar protestas en Francia contra la reforma laboral

Los siete sindicatos y organizaciones de estudiantes que se oponen a la reforma laboral del gobierno francés lanzaron un llamado para intensificar una ola de paros y protestas que ya provoca desabastecimiento de combustible y que amenaza también el suministro eléctrico de millones de ciudadanos.

Hollande insiste con reforma laboral y sindicatos continan con las protestas

Con escasez de combustible en el 20% de las estaciones de servicio del país y con las 19 centrales nucleares en huelga, el presidente francés, el socialista Francois Hollande, reafirmó hoy sin embargo su voluntad de sacar adelante la reforma laboral en este país y defendió mantener "la filosofía" del polémico proyecto.

La reforma contemplaba la primacía de la negociación directa entre empresario y trabajador, por encima del código de trabajo y los convenios colectivos; establece un techo en las indemnizaciones por despido improcedente y establece las condiciones que justificarían el despido económico.

El texto va en la línea de las reformas que la Unión Europea (UE) exige a Francia, y tanto el primer ministro, Manuel Valls, como Emmanuel Macron, ministro de Economía, afirman que otorga flexibilidad a las empresas, que es beneficiosa para los más jóvenes y da más garantías a los trabajadores.

Sindicatos y estudiantes, por el contrario, dicen que es una ley puramente neoliberal que busca debilitar a los trabajadores y hacer más fácil y más barato despedir a empleados, además de suponer un retroceso a la situación laboral del siglo XIX, agravado por el hecho de que es impulsada por un gobierno socialista.

Opositores prometen redoblar las protestas en Francia contra la reforma laboral

Hoy, tras más de dos meses de manifestaciones y paros, muchos de los cuales derivaron en violencia, los opositores a la reforma laboral pidieron "continuar y amplificar las movilizaciones", en un comunicado conjunto emitido horas después de las protestas registradas ayer en la octava jornada de huelga.

Las manifestaciones se incrementaron este mes cuando el gobierno, percatado de que no tenía el apoyo necesario para aprobar la medida, decidió recurrir a un polémico artículo constitucional y adoptó la ley sin una votación en la Asamblea Nacional, la Cámara baja del Parlamento.

Lideradas por la Confederación General del Trabajo (CGT), las organizaciones opuestas al proyecto explicaron que pretenden organizar "convergencias de luchas interprofesionales (...) en los próximos días", con vistas a la próxima jornada de manifestaciones, el 14 de junio, cuando el Senado empieza a debatir el proyecto.

También dijeron que van a poner en marcha lo que llaman la "votación ciudadana" con la que quieren dejar en evidencia que una mayoría de los franceses están en contra de esa propuesta legislativa de la ministra de Trabajo, Myriam El Khomri, informó la agencia de noticias EFE.

Se quejaron de "la violencia" de las declaraciones del gobierno de Valls, su "menosprecio con el movimiento social y su encabezonamiento por no retirar" la reforma laboral, lo que "refuerza la determinación" de los que la combaten.

Además, unos cincuenta diputados del Partido Socialista, ecologistas y de Frente de izquierda, parte del grupo que se negó a dar voto al proyecto de reforma laboral, pidieron al presidente "actúe sin tardar para salir de la crisis" ya que "la oposición contra su reforma laboral es mayoritaria".

Los sindicatos concentran en apoyo a los trabajadores de Air France por caso de "camisa rota"

En una carta, los firmantes llamaron al gobierno a retomar la negociación con los sindicatos y organizaciones de estudiantes para cerrar este "período de tensiones sociales sin precedentes con la izquierda en el ejercicio del poder".

"No es nunca un deshonor tener en cuenta las aspiraciones del pueblo y hacer una elección valiente" a favor de la calma y la construcción colectiva, destacan los firmantes.

Hoy, desde Japón, Hollande volvió a defender la reforma por segunda vez en dos semanas, pese al incremento de las protestas en Francia.

"Mantengo mi posición porque pienso que es una buena reforma y que debemos avanzar hacia su adopción", dijo en rueda de prensa el líder socialista al término de la cumbre del G7 celebrada hoy en el parque natural de Ise-Shima, en el centro de Japón, al ser preguntado sobre el tema.

El secretario general de la CGT, Philippe Martínez, insistió ayer en su exigencia de que el Ejecutivo retire el proyecto de ley para discutir de otras cosas, y lo justificó porque el texto "no conviene al 70% de los franceses".

En las manifestaciones que se organizaron ayer por todo el país participaron 153.000 personas, según la policía, y 300.000 según la CGT. Son cifras superiores a las de la precedente jornada de movilizaciones, pero netamente inferiores a las de las primeras.

Valls acusó de "irresponsabilidad" a la CGT por su actitud de multiplicar los bloqueos en sectores estratégicos como el petrolero y la electricidad.

Hoy, las fuerzas del orden levantaron un bloqueo en el complejo petrolero de Donges, en el oeste de Francia, que llevaba 10 días ocupado por un piquete de varias decenas de militantes de la CGT, que no opusieron ninguna resistencia y se retiraron a la llegada de los antidisturbios.

Los trabajadores de la terminal petrolera de Le Havre, en el noroeste del país, decidieron continuar con el paro en esta instalación que, entre otras cosas, abastece los aeropuertos de París. El oleoducto que conecta Le Havre con los aeropuertos Charles de Gaulle y Orly ha funcionado parcialmente.

Según la Unión Francesa de Industrias Petroleras (UFIP), hoy continuaban con la actividad total o parcialmente interrumpida seis de las ocho refinerías del país, cinco en paro total.

De acuerdo al Ministerio de Transportes, alrededor de la quinta parte de las estaciones de servicio del país tenían agotadas sus existencias de alguno de los combustibles habituales.

Otro punto de tensión es la producción eléctrica, ya que en las 19 centrales nucleares, que producen más del 75% de la electricidad en Francia, se había votado mayoritariamente por la huelga.

Aunque no se apagaron los reactores, en una decena de ellos hubo bajadas de tensión que la CGT había evaluado en un recorte de 5.000 megavatios.

La semana próxima hay convocadas una larga serie de huelgas en los transportes, algunas de ellas indefinidas y, en el caso de los controladores aéreos podría prolongarse durante tres días (el 3, 4 y 5 de junio), aunque en este caso por razones propias, ajenas a la reforma laboral.