12/05/2016 lanzamiento

"Mundo cruel", una invitacin a la filosofa visual para chicos

El libro de Ellen Duthie y Daniela Martagón despliega el novedoso concepto de `filosofí­a visual` para niños, a través de consignas e ilustraciones que invitan a ser pensadas como un caleidoscopio: desde donde se mire, se desatarán distintas interpretaciones.

Por Milena Heinrich

Con la crueldad como eje, el volumen editado por Iamiqué abre sus puertas a un mundo donde la pregunta es su mejor lenguaje. Así­, ilustraciones y preguntas despiertan la curiosidad y desnaturalizan juicios de carácter moralista -lo bueno y lo malo, por ejemplo-, como parte del proyecto "Wonder Ponder" que desarrollaron las autoras para acercar la filosofí­a a chicos.

Preguntas como "¿tiene sentido castigar la crueldad con más crueldad?", "¿hay situaciones en las que ser cruel es divertido?" y "¿crees que a veces los adultos son crueles con los niños?, marcan el arco de inquietudes de este libro, cuyos textos pertenecen a la escritora española pero de nacionalidad británica Ellen Duthie y a la ilustradora mexicana Daniela Martagón.

El dibujo de una niña atrapando y matando hormigas; un león comiéndose una cabra; animales enjaulados directo al zoológico; o un hombre castigado por un grupo de niños, son algunas de las imágenes disparadoras del libro, acompañadas por preguntas que para ser leídas obligan a girar la página, como una forma de ensayar aproximaciones.

La idea, anticipan sus autoras en entrevista con Télam, es que "los lectores se conviertan no solo en pensadores sino en provocadores de pensamiento, mediante la creación de sus propias escenas de filosofí­a visual para hacer pensar a los demás". La construcción de un pensamiento propio, más que la recepción autómata, es entonces la propuesta de este atractivo libro.

Ocurre que cuando la maquinaria escolar pretende que los chicos produzcan respuestas correctas a determinadas preguntas, "Mundo Cruel", en cambio -o mejor dicho, en forma complementaria-, apuesta por colocar un prisma distinto, y reivindicar "la función comunicativa" de la pregunta. Con este mapa por delante, la reflexión funciona como ví­a para pensar la crueldad.

-Télam: ¿Por qué decidieron abordar la crueldad desde la filosofí­a, una temática que pocas veces es planteada desde ese ángulo a los más chicos?
-Ellen Duthie: Los niños, desde muy pequeños, están interesados en comprender qué comportamientos son aceptables y no lo son, tanto con respecto a ellos mismos como con los demás. Y no sólo desde el punto de vista de portarse bien de cara a los adultos. Muy pronto, empiezan a tratar de discernirse ellos mismos como agentes morales: ¿qué debo hacer? ¿qué no debo hacer? ¿qué me deben hacer? ¿qué no me deben hacer?. Son temas que les preocupan, de modo que no es que hablar de crueldad sea necesario, es que deberí­a ser de lo más natural.

-T: ¿Qué significa que sea un libro de filosofí­a para niños?
-D: Es de filosofí­a en el sentido de que invita a preguntarse sobre el mundo y sobre uno mismo con una actitud filosófica; a hacerse preguntas con rigor, desde un punto de vista y desde el contrario, pensar en respuestas y ver si se sostienen.

-T- La niñez es una edad atravesada precisamente por el cuestionamiento y la curiosidad de lo que rodea, ¿hay, por así­ decirlo, puntos en común entre filósofos y niños?
-D: Los filósofos y los niños buscan cosas parecidas: comprender mejor el mundo y donde nos situamos en él. Pero por lo general, al niño no se le suele dar la oportunidad de ordenar sus pensamientos, de explorarlos con el rigor del juego de verlo desde muchos puntos de vista. Rara vez se les da oportunidad de explorar esas preguntas en toda su ambigüedad y dimensiones. La tentación de darle una respuesta reconfortante -no por tranquilizadora necesariamente pero sí­ por estar presentada como una certeza- es muy fuerte y sucumbir a ella resulta lo más fácil.

-T: ¿De qué trata el concepto Wonder Ponder de filosofí­a visual?
-D: La filosofí­a visual propone imágenes que activan y entrenan la mirada filosófica de los lectores: provocan preguntas o dudas acerca de lo que vemos y de cómo juzgamos o interpretamos lo que vemos. Nos interesa el lector como receptor de disparadores de la reflexión sino también como producto de imágenes para la reflexión.
-Daniela Martagón: Hay distintos mecanismos que introducimos en las imágenes que llevan a hacerse preguntas. Uno, por ejemplo, es tratar de provocar una reacción y la reacción contraria al mismo tiempo, o un juicio y enseguida su cuestionamiento, llevando a la duda y consiguiente pregunta. O plantear un mundo alternativo donde las cosas funcionan de otra manera. Mediante el humor, la exageración, la representación de una escena desde una perspectiva distinta a la habitual, las escenas de filosofí­a visual mueven así­ a la pregunta y a la reflexión.

-T: Las preguntas de "Mundo Cruel" son bastante disimiles y en ese sentido conforman una suerte de caleidoscopio: depende cómo los gires se entenderán de cierta manera....
-ED: La idea es no conformarse con una respuesta. Para pensar en profundidad y con rigor es absolutamente esencial correrse del ángulo una y otra vez, mirarlo todo desde distintas perspectivas. También cuestionar nuestras inclinaciones iniciales, darles la vuelta y ver bajo un prisma nuevo nuestro pensamiento propio para poder someterlo a análisis.
-DM: El modo en el que están dispuestas las preguntas, sin un orden determinado y apuntando en todas las direcciones sobre el papel, pretende ser una invitación a pensar en más preguntas propias (no hay un fin) y, al mismo tiempo, a tener una experiencia lectora y de reflexión algo distinta cada vez que se lee.

-T: ¿Cuál es la potencia de la pregunta como disparador?
-ED: Las buenas preguntas activan, es difícil permanecer pasivos ante una pregunta que nos resulte relevante o interesante. Sin activar la curiosidad, las ganas de indagar, no habrá diálogo ni reflexión alguna.
En este sentido, buscamos transmitir lo gozoso que resulta pensar en una buena pregunta, sin necesariamente tratar de responderlas. Reivindicamos la función comunicativa de la pregunta, en la que la persona tiene un interés real en ella y en el posible aporte a la respuesta. En este sentido, las buenas preguntas tienen un potencial enorme para establecer vínculos reales de comunicación entre niños y adultos y entre niños y otros niños.

-T: ¿Sienten que hay una responsabilidad como autoras en esta aproximación filosófica?
-ED: La responsabilidad para nosotras tiene que ver con hacer ver a los niños y niñas que construir su propio pensamiento es, primero, un derecho; segundo, una responsabilidad; y tercero, mucho más divertido que dar por válido sin más el pensamiento de los mayores.
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