09/05/2016 Arte

Construir, negar y resignificar: un ejercicio de memoria que Roig y Erlich practican en Muntref

Dos muestras simultáneas, que reúnen cerca de 160 obras del artista español Bernardí­ Roig y la instalación "Puerto de Memorias", de Leandro Erlich, se inaugurarán mañana en el antiguo Hotel de los Inmigrantes donde funciona el Museo de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Muntref).

Por Dolores Pruneda Paz


La memoria y los fantasmas del viejo Hotel de los Inmigrantes dan marco y clima a estas muestras que funcionan de manera autónoma aunque podrían ser parte de un juego de espejos: los videos, esculturas y dibujos de Roig enfatizan la "fantasmagoría" del lugar, desparramados y semiocultos por el edificio; mientras que la lírica instalación de Erlich juega con el oleaje de un río calmo para evocar cierta memoria emotiva, contenido en una silenciosa habitación y a oscuras.

Dos proyectos muy distintos, cada uno un trabajo específico: "Mi obra es un engaño existencial -resume el español nacido en Mallorca en 1956-. Mientras que Erlich trabaja con los cuerpos engañando al ojo, yo quiero engañar al espíritu. Son muestras que pueden complementarse pero no tienen nada que ver una con la otra", resume.

La obra de Roig reunida en el Centro de Arte Contemporáneo del Museo de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Muntref) cubre 30 años de trabajo. La más antigua es del 84, cuando este artista obsesionado con el paso del tiempo, la repetición y la representación tenía 19 años.

Por un lado, hay una serie de intervenciones en diálogo con la arquitectura y fantasmas del lugar, y por el otro tres décadas de dibujos, la mayoría inéditos: "Hay mucho dibujo de búsqueda, de investigación, un ansia de atrapar la idea que se da a la fuga, de incautar el instante", repasa en diálogo con Télam el mallorquín.

Los más pequeños, trazos realizados en cuadernos, están distribuidos en cuatro grandes vitrinas; y los más grandes -acuarelas y grabados enmarcados en forma clásica o suspendidos por clips de oficina-, montados en las paredes. "Creo que a estos dibujos no los había visto ni yo, es el trabajo que haces para formalizar ideas y que luego va a parar a las 'planeras' (gavetas, estantes), dibujos que desaparecen de tu vida hasta que viene un curador que empieza a hurgar ahí donde todo se amontona y se olvida", dice en referencia a Diana Wechsler, curadora de la muestra y responsable de recuperar las piezas expuestas.

"Ahora soy espectador", bromea Roig y señala cierta conexión entre las otras obras desperdigadas por el lugar y esos dibujos: "Una cualidad bastante obvia: construir una imagen y negarla", la cual atraviesa todo el recorrido por el tercer piso del antiguo hotel.

La ruta de Roig revela lo fantasmagórico, las esculturas no están donde se puede prever, están presentes pero se ausentan, como escondidas, negadas detrás de una columna, en un ángulo de la antigua escalera de mármol, en el hueco de un moderno ascensor. "No son afirmativas y el dibujo tampoco, hay una construcción de la imagen y una voluntad de condenarla".

La sala de ingreso al tercer piso se oscurece y dentro se encuentra la intervención de Erlich, "una obra silenciosa -dice al artista-, que nace atraída por el reflejo, su movimiento rítmico y la imposibilidad de atraparlo".

Un cofre transparente contiene un bote que se refleja sobre una base espejada y a un lado una rampa en tres tramos conduce al visitante hacia una habitación más grande y oscura, donde cinco grandes botes se mecen en silencio, como en el agua de un estanque imaginario, que uno puede recorrer a través de una especie de rambla.

"El truco acá no es el tema, esta obra la presenté en Seúl y cuando la reformulé para traerla aquí tuve en cuenta otra historia, la de mis abuelos, que pasaron por este hotel y seguramente sus nombres estén en estos registros, la ilusión aquí es emocional", concluye el artista de 43 años, recordado por "La democracia del símbolo", obra que descabezó al Obelisco y estuvo expuesta hasta hace poco en la explanada del Malba.

Las muestras podrán visitarse con entrada gratuita hasta el 18 de septiembre en el edificio de Avenida Antártida Argentina 1355, de martes a domingo de en el horario de 11 a 19.
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