04/05/2016 tecnologa libre

Freifunk, la red de internet libre que usan los refugiados que llegan a Alemania

El joven matemático y hacker alemán André Gaul es uno de los creadores e impulsores de Freifunk, una red de internet libre que opera en Alemania y que se convirtió en el principal canal de comunicación digital de los miles de refugiados que llegan al país, a quienes se les niega el acceso a la red.

Hace 13 años, un grupo de hackers alemanes creó Freifunk, una iniciativa sin fines de lucro para el desarrollo de redes libres, en la que cualquiera puede participar. A través de routers domésticos instalados en los hogares, los dispositivos se conectan a Internet por nodos ubicados en las terrazas, generando una gran red descentralizada, sin control ni contraseñas.


Berlín, Hannover, Hamburgo y otro centenar de comunidades de Alemania, donde llegaron ya más de un millón de refugiados, se convirtieron así -gracias al esfuerzo y la militancia de miles de personas- en lugares libres en términos digitales, lo que permitió que aquellos que huyen de la guerra y el terror tuvieran herramientas de comunicación. 

"El mayor problema que tenemos en Alemania es que los refugiados no tienen acceso a Internet. En lugar de esperar a que el Estado habilite esto, vamos directamente a las casas de refugiados y los conectamos", dijo Gaul en una entrevista con Télam. 

De visita a la Argentina para participar de "Comunes, los caminos de la colaboración", un encuentro de economías colaborativas y cultura libre que organiza el Instituto Goethe, Gaul, de 32 años, contará su experiencia como activista de Internet libre y, sobre todo, la relación de la tecnología con los acontecimientos mundiales. 

"Lo mejor de Freifunk es que también es una manera de compartir información. En la primera instalación, no dijimos nada y un refugiado se enteró; a los dos minutos todos sabían y estaban festejando. No podía creer lo importante que es Internet para ellos. Me sentí feliz de estar ayudando", contó. 

Actualmente, en Berlín, unas 3.000 personas por día usan Freifunk, una red que permite "diseminar el conocimiento y poder devolverle a la gente el poder de la comunicación. No todos en Alemania son idiotas de extrema derecha", definió Gaul, activista de la libre circulación, científico y emprendedor. 

"Los refugiados tienen tecnología en sus hogares; ellos están escapando de la guerra, traen esa tecnología y la usan. Un argumento de la extrema derecha es que ellos llegan acá con sus smartphones y nosotros decimos ¿por qué no? Una cosa es escapar de la guerra y otra es usar un teléfono", dijo. 

Los refugiados en Alemania, como en tantos otros países adonde piden asilo, no sólo no tienen acceso a Internet, lo que vulnera el derecho a la comunicación, sino que tampoco pueden buscar departamento por su cuenta.

"Ellos no van porque quieren a las casas de refugiados, es el Estado que los obliga a estar así, pero debemos ver que hay mejores maneras de tratarlos de lo que cada país lo hace", indicó. 

"Hay que preguntarse cómo mejorar sus condiciones. Detener la guerra sería lo mejor, pero también cuando están en Alemania o en cualquier otra parte se les tiene que dar un tratamiento mejor del que reciben. Hay mucha gente que los ayuda pero la burocracia y el Estado hacen compleja su situación", contó. 

Es precisamente una antigua ley llamada "Storerhaftung" la principal barrera de este proyecto comunal, ya que establece que si un privado abre su red con wi-fi y otra persona hace uso ilegal de esa red, en parte es responsable. 

"La hemos tratado de abolir porque tenemos menos puntos de acceso porque la gente tiene miedo, pero somos hackers y encontramos maneras de sortear estos obstáculos como túneles de VPN (virtual private network) para parecer que direccionamos el tráfico desde Suecia. Es legal y demostramos lo estúpida que es la ley", contó.

Entonces, ¿cómo mejora este red la vida a los refugiados? "Ayuda en dos niveles. El primero es el acceso a Internet, es el más obvio. El otro, es que la gente se acerca para aprender, es un inicio en la comunicación. A los refugiados les cuesta mucho entrar en contacto con las demás personas que viven en Alemania, se sienten muy aislados y viven en lugares hacinados. Freifunk es un primer paso para poder entablar una comunicación con el resto de la sociedad, no es un nivel tan obvio de detectar".

"Nosotros no hacemos un seguimiento de los usuarios pero si pensamos que los refugiados usan la red para llamadas telefónicas, videoconferencias, entretenimiento, un uso como hacemos nosotros. También pueden aprender el idioma de manera más eficiente, de la misma manera que yo que llegué a la Argentina y ya estoy usando mi teléfono para aprender español", explicó.  

Para Gaul, la sociedad alemana con respecto a la crisis de refugiados está "dividida". "Hay un creciente partido de derecha, pero también hay mucha gente que trata de ayudar a los refugiados, incluso hay un 200 por ciento de incremento de activistas de Freifunk que se sumaron por los refugiados", contó. 

Pero también "hay un lado oscuro de gente que está tratando de deshacerse de los refugiados y aclaro que el partido de extrema derecha es realmente de derecha. Son muy violentos y están atacando a los hogares de refugiados casi a diario. Es un tema muy serio, no representan a la mitad de la población, pero sí es un peligro presente". 

En diciembre pasado, la somalí Fatuma Musa Afrah inauguró la mayor conferencia de hackers de Europa, The Chaos Communications Congress, en Hamburgo y en su discurso instó a la gente a que usen el término los "recién llegados" en lugar de "refugiados" para referirse a ellos, un concepto al que Gaul también adhiere como una manera de pensar la integración. 

"Creo que el término 'refugiados' los aisla del resto de la sociedad, sólo con el lenguaje que es una herramienta muy poderosa. Los refugiados son parte de la sociedad por más que estén medio año nada más, me parece que es una distinción importante", expresó.

Los desafíos se multiplican al ritmo de la falta de respuestas ante una de las peores crisis humanitarias. Hoy, los Freifunk intentan instalar la red en el aeropuerto abandonado en las afueras de Berlín, Flughafen Tempelhof, hoy devenido en campo de refugiados donde viven 3.000 personas. 

Hacker que se rige por un código de ética de responsabilidad que aboga por el bien común, Gaul, que alza las banderas para "derribar las fronteras" y milita a favor de la las libertades y del poder de la comunicación al alcance de todos, impulsa a nivel global Freifunk, un proyecto que para él es "la verdadera red social".

Gaul, invitado por el Goethe-Institut, dará el jueves a las 12 una charla en el Centro Cultural de la Cooperación (Corrientes 1543) sobre Software y hardware libre y el viernes, a las 15.30, brindará el taller para aprender a crear una red inalámbrica libre en el Club Cultural Matienzo (Pringles 1249).