29/04/2016 ndices

El biocombustible argentino no es competitivo a causa del bajo precio del petrleo

Para que el biocombustible argentino sea competitivo a nivel mundial, necesita un precio base del barril de petróleo en u$s 70 dólares, mientras hoy está en levemente arriba de u$s 40 dólares.

Por Fernando Del Corro

"La combinación de la baja del precio del petróleo de origen mineral en el mundo y la quita de los derechos de exportación a los productos agrícolas argentinos ha devenido en un desajuste entre los costos y los valores de venta para los productores locales", afirma el empresario Claudio Molina, director ejecutivo de la Asociación de Biocombustibles e Hidrógeno.

La caída del precio del petróleo, inducido desde los productores a bajo costo como Arabia Saudita, México y varios países del Golfo Pérsico, como Irán, generó problemas en la economía mundial, incluyendo crisis en los sistemas financiero y bursátil internacional, pero sus efectos se extienden, además, a otras áreas productivas, una de las cuales, la de biocombustibles, también refleja el impacto negativo sobre los productores argentinos.

"La baja de las retenciones afecta al bioetanol de maíz porque, al quitarse el 20% de derechos de exportación que soportaba, este commodity se encarece y eso se traslada a precios. En estos meses el Gobierno no trasladó, todavía, el total sino que hay un programa de aumento progresivo y en el ínterin la rentabilidad de la industria productora de bioetanol de maíz se cayó significativamente", señaló el dirigente remarcando el agravante de que el gobierno del Perú frenó las compras a la Argentina.

Ante la política impulsada en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) por Arabia Saudita y sus socios menores que apunta a golpear a productores de mayores costos como Venezuela, Rusia, el Brasil y Noruega y a los nuevos extractores del petróleo de esquisto (shale), en particular los Estados Unidos de América y el Canadá, también los efectos comenzaron a hacerse sentir en los elaboradores de diferentes tipos de agro-combustibles, entre los que se encuentra la Argentina.

"El gran crecimiento de la producción argentina de biocombustibles se expandió a partir de 2010 alcanzando un récord de 2,5 millones de toneladas en 2014, más 800.000 toneladas de bioetanol en el mismo año, en base a fuertes inversiones que se calculan en los u$s 2.500 millones", afirmó Susana Merlo, ex Sub Secretaria de Agricultura.

La especialista aclaró que para que el biocombustible argentino sea rentable "necesita de un precio base del barril de petróleo por encima de los u$s 70 lo que hoy hace necesario subsidios a menos que se adopten políticas que desplacen los motores movidos a hidrocarburos por otros que eliminen los impactos ambientales como ya están adoptando para el corto plazo algunos países europeos y los Estados Unidos donde ya, por ejemplo, la maquinaria agrícola funciona en un 100% con bioetanol", considera Merlo.

Desde que el precio del petróleo se ubicó por debajo de los u$s 30 dólares estadounidenses por barril de 159 litros, para oscilar luego en su precio mayor pero a menos de la mitad de los no lejanos u$s 100, los productores argentinos de la Patagonia, en especial de Chubut: Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), Pan American Energy (PAE) y Tecpetrol, se encontraron con costos que superan con mucha holgura aquél valor, sobre todo porque buena parte de los volúmenes extraídos tienen, desde hace años como destino las exportaciones.

La Argentina no estaba hasta 2006 entre los grandes productores de agro-combustibles que lideraban los Estados Unidos de América con el 36% del bioetanol (caña de azúcar, remolacha y cereales) y con el 10% de biodiesel (canola, colza, jatrofa y soja), mientras el Brasil contaba con 33% de bioetanol; Francia el 1,9% del bioetanol y 17% de biodiesel.

Alemania producía 1,5% de bioetanol y 63% de biodiesel; China el 7,5% de bioetanol; Italia, el 7% de biodiesel; India, 3,5% de bioetano; y Austria produce 3% de biodiesel.

Sin embargo a partir de 2007 se produjo un notable incremento de la producción que llevó al país a convertirse en el primer exportador mundial de los agro-combustibles, de acuerdo con los estudios de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), para lo cual fue clave la ley de Corte Obligatorio que hace que los combustibles tradicionales deban tener un corte que actualmente está en el 10% de los de origen vegetal, entre los que tiene mayor volumen el producido a partir de la soja.

A partir de entonces, el crecimiento del sector hizo que la Argentina se convirtiese en el tercer productor mundial, sólo superado por los EUA y el Brasil, países que destinan enormes volúmenes al consumo interno donde los cortes con los combustibles de origen fósil alcanzan porcentajes muy superiores; exportaciones que tuvieron un amplio destino de adquirentes ya que en el mundo existe una treintena de países que han ido impulsando el consumo de los agro-combustibles.

Ya la Unión Europea había adoptado medidas contra las importaciones de los agro-combustibles argentinos argumentado infundados argumentos "antidumping", mientras se mantienen las exportaciones a los EUA, principal adquirente, sobre los cuales, en el caso del biodiesel de soja, se mantiene una retención del 3% mientras que en el caso del aceite de soja llega al 27% y en el de ese propio grano está en el 30% después de haber llegado al 35% antes de los últimos recortes.

La brutal caída del precio del petróleo hizo ya que la Argentina perdiera el mercado del África Occidental que se había convertido en un gran adquirente a raíz de que la compra de los agro-combustibles argentinos resultaba más acomodada que la del gasoil mientras que el mercado de los EUA se mantiene estable a raíz de las normativas que obligan a importantes cortes a los combustibles elaborados a partir del petróleo, como en el Brasil, lo que garantiza la supervivencia de las ventas al mismo.

En la Argentina hay una capacidad instalada, a través de 33 plantas, para elaborar unos 4,6 millones de toneladas, pero en 2015 sólo se elaboraron 1,8 millones de toneladas, algo menos del 40% del total, lo que marca la existencia de una enorme capacidad ociosa que, si fuera utilizada, podría servir para abastecer mejor el mercado interno, sobre lo cual el presidente Mauricio Macri concretó a partir de una visita a Tucumán un incremento del corte en las naftas del 10 al 12%, equivalente a 1,25 millones de metros cúbicos anuales, esperándose que se lleve al 20%.

La gran expansión del consumo de los agro-combustibles fue impulsada a partir de 2007 por los ex presidentes George Walker Bush, de los EUA, y Luiz Inácio Ferreira da Silva (Lula), del Brasil, durante una gira del primero por América Latina lo que mereció el cuestionamiento del entonces presidente venezolano, Hugo Rafael Chávez, quien consideró que se trataba de una "locura" la de "sustituir la producción de alimentos para consumo animal y humano por producción de productos agrícolas para vehículos.

La producción de biocombustibles en la Argentina fue planteada por primera vez en 1951 al elaborarse el "II Plan Quinquenal" durante el gobierno de Juan Domingo Perón, recordara la propia Merlo en una reciente publicación, en la que atribuyó esa decisión a la necesidad de mejorar la inserción energética del país que producía cuatro millones de metros cúbicos y no se conocía su nivel de reservas, a lo que hay que agregar que un par de años más tarde se intentó el acuerdo con la empresa California, subsidiaria de la Standard Oil.

Esa propuesta fue una verdadera novedad ya que el bajísimo costo del barril de petróleo, de menos de u$s 3, hacía casi imposible transformar alimentos en combustibles hasta que hacia los años 1970 tomara auge la cuestión ambiental junto con la suba del precio de los hidrocarburos a partir del repudio de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) al apoyo de los países occidentales a Israel en la Guerra de Yom Kipur.