27/04/2016 abusos

Abusos en el rock: mujeres que se hacen oir y msicos acusados

Las recientes denuncias contra músicos por abuso sexual a niñas y adolescentes visibilizaron la problemática de la violencia de género en este ámbito, cuestionaron la naturalización de ciertas prácticas y dejaron expuestos pensamientos de una sociedad que todavía cuestiona a la víctima, acusándola de ser groupie, en lugar de apuntar contra el abusador.

Por Alelí Acuña Barrenechea y Natalia Concina

"Antes de hacer el video tení­a mucho miedo de que la gente no me creyera lo que estaba sucediendo. Porque sé que él tiene la voz mucho más alta que la mí­a, es una influencia bastante grande para un montón de jóvenes", señaló a Télam Mailén Frías, la joven que el 15 de abril apareció en las redes relatando dos violaciones sufridas de parte de José Miguel Del Popolo, líder de la banda La Ola Que Querí­a Ser Chau.

Y continuó: "A pesar de que es horrible que esto le haya pasado a un montón de personas, me genera un alivio que ahora puedan hablar y puedan hacer algo para sanarse ellos también".

La repercusión de este video (con casi 400 mil vistos), seguido del testimonio de una ex novia de Del Popolo en el que contaba abusos físicos y psicológicos, despertó solidaridades que terminaron de materializarse en una marcha el sábado 23 de abril y una serie de denuncias.

En este contexto, Cristian Aldana, líder de El otro yo y presidente de la Unión de Músicos Independientes (UMI), fue denunciado ante la justicia por abusos sexuales a una joven, que se dieron cuando era menor, aunque públicamente se presentaron muchos más testimonios que aún no se judicializaron.

"En las todas estas denuncias públicas existen dos realidades, la del abuso de menores y la del abuso sexual a mujeres jóvenes en contexto de intimidad, ambas son delitos y consecuencia de una sociedad que considera al cuerpo de la mujer un objeto", sostuvo la psicóloga Silvia Lommi, del Consejo Nacional de las Mujeres, donde -desde que comenzaron las denuncias- aumentaron los llamados al 144.

Lommi enfatizó que "una mujer, aún estando en la cama con un hombre, puede no querer hacer determinadas cosas y el hombre no puede disponer de ese cuerpo, si lo hace es un abuso".

Así como cuando asesinaron a las mochileras mendocinas en Ecuador, los medios replicaban una y otra vez la frase "viajaban solas", el concepto que sobrevuela esta vez sobre las denuncias es "si se meten al camarín ¿qué esperan?".

"Mezclar el fenómeno de las fans o groupies con los abusos sexuales es un error; una cosa es un vínculo entre mujeres adultas que libremente deciden acompañar a un músico, cuidarlo y buscar su bienestar, y otra es el delito que pueden cometer hombres que son músicos como podrían ser verduleros, taxistas o profesores universitarios", sostuvo por su parte Sergio Marchi, periodistas especializado en rock.

Y continuó: "las groupies son un fenómeno que existió siempre; los políticos, los escritores, los deportistas también tienen mujeres con estas características".

Para la psicóloga María Beatriz Müller, especialista en abuso sexual infantil, "la existencia de groupies como 'mujeres al servicio de' también es una consecuencia de la cultura patriarcal en la que vivimos. Por más que hoy sea una adulta, yo indagaría cómo comenzó esa groupie, a qué edad, con qué conocimientos reales sobre sexualidad. Pero dejando esta discusión de lado, el problema de las denuncias que escuchamos estos días tiene que ver con que involucra a niñas de 12 ó 13 años".

Y añadió: "Y aquí no hay interpretaciones, la responsabilidad del cuidado de los niños, siempre es del adulto porque ellos no tiene un conocimiento cabal de la sexualidad. Durante la pubertad o la adolescencia existen fantasías sexuales e idealizaciones pero cuando la niña o adolescente está frente al hombre adulto, esto no tiene nada que ver con la crudeza de una violación, jamás se puede responsabilizar a las víctimas por esto".

En 1987, una periodista acusó a Pappo al aire durante una entrevista televisiva de "irsele encima" tras un recital en el Luna Park, a lo que el blusero respondió "viste como es esto" para luego definir la violación como "un tira y afloje de ambas partes". Todos rieron y la nota continuó. En julio de 2014, la Justicia imputó a Juanse y a otros miembros de su banda, acusados de violar a una chica tras un recital en San Salvador de Jujuy. En 2012, DJ Memo, de los Wachiturros, fue procesado por intento de violación de una niña de 13 años en Santiago del Estero.

Para algunos músicos, la "cultura del rock" tiene su cuota de responsabilidad: "Creo que esto sacó a la luz la estigmatización de la mujer en el contexto de la música; esto del chabón que cree que por ser músico tiene que estar con mil minas, la 'pomelización' del rock", indicó Julian Desbats, guitarrista de la banda Los Rusos Hijos de Puta, la primera en bajarse de una fecha con El Otro Yo cuando se conocieron las denuncias.

"Yo me acuerdo de ir a fiestas que se promocionaban como 'de las colegialas, las mujeres pasábamos gratis y te regalaban tragos, la idea de las 'damas gratis' tiene que ver con que vos sos la atracción del lugar, lo que 'garantiza' la fiesta -recordó Pixie, bajista de Strap On Brigade- Hoy me muevo en otros ambientes, pero hay algo machista que todavía sobrevuela. Hay una lectura 'biopolítica' de los cuerpos de las mujeres, lo que pueden, lo que no, a quién le pertenecen".

"Yo no pensaría en por qué pasa esto en el rock, sino al revés, por qué esto no pasaría en el rock, como pasa en todos los ámbitos. Lo bueno es que estas situaciones de abuso que son muy antiguas, hoy empiezan a ser desnaturalizadas y aunque llevara mucho tiempo cambiar la cultura, es un primer paso", concluyó la psicóloga Müller.