21/04/2016 aniversario

Moreno Ocampo: "Parte de mi familia estuvo furiosa, saba que tomaba riesgos"

Un nuevo aniversario se cumple, este viernes 22 de abril, del inicio del histórico juicio a los integrantes de las Juntas Militares, modelo para las democracias del mundo y que abrió las puertas de la lucha contra la impunidad en delitos contra la humanidad.

Por Liliana Valle

Aún hoy, a 31 años de aquel hecho, muchos integrantes de la Fuerzas Armadas, de Seguridad y civiles continúan desfilando por distintos tribunales del país enfrentando acusaciones por esos delitos.

Fue en la Sala de Audiencias de la Cámara Federal, hoy rebautizada Sala de Derechos Humanos del Palacio de Tribunales, donde colgando un enorme crucifijo y un vitreaux con la inscripción "afianzar la justicia", se llevó adelante el juicio oral y público entre el 22 de abril y el 14 de agosto de 1985.

"Cuando me ofrecieron ser fiscal adjunto, sabía que tomaba riesgos, que me podían atacar. Una parte de mi propia familia estaba furiosa conmigo, pero a la vez sentía que no podía rechazar la oportunidad única de contribuir a ese proceso social", contó a Télam el ex fical Luis Moreno Ocampo, quien fue adjunto en aquel proceso. 

"Cambió mi vida, cambió la Argentina y luego contribuyó a enfrentar la impunidad en el mundo con la creación de la Corte Penal Internacional", reflexionó.

El tribunal integrado por Jorge Torlasco, Ricardo Gil Lavedra, León Carlos Arslanián, Jorge Valerga Araoz, Guillermo Ledesma y Andrés J. D'Alessio, debió escuchar los relatos del horror, durante 530 horas, en las que desfilaron 833 testigos, entre ex detenidos desaparecidos, familiares de las víctimas y personal de las fuerzas de seguridad. En tanto el Ministerio Pùblico Fiscal, es decir la acusación, estuvo en manos del fiscal Julio César Strassera, y de Luis Moreno Ocampo.

El juicio se instruyó sobre los datos relevados por la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), creada por el entonces presidente, Raúl Alfonsín, apenas cinco días después de asumir la Presidencia, iniciando el primer período democrático tras siete años de horror, y cuyo informe fue entregado el 20 de septiembre de 1984. 

La investigación de la Conadep, presidida por el escritor Ernesto Sábato e integrada personalidades destacadas de distintos ámbitos constató entre 1984-85 la desaparición de "cerca de nueve mil" personas, en el prólogo del libro que divulgó el informe final bajo el título "Nunca Más".

Además de recibir e investigar las denuncias de secuestros y otros crímenes de la dictadura, la Conadep aportó un modo de ordenar la acusación y las responsabilidades de la represión terrorista de Estado por Centro Clandestino de Detención.

"El juicio a las juntas no solo estableció la responsabilidad individual de Massera, Videla y los otros comandantes, le dio voz y cara a las víctimas que pudieron explicar lo que les pasó. Eso modificó a los que no creían en lo que había pasado y terminó para siempre con los golpes de estado", opinó Moreno Ocampo.

A nivel internacional subrayó que "impulsó una cascada de justicia para los crímenes más serios que habían empezado en Nûremberg y culminó con la creación de la Corte Penal Internacional. Por esa trascendencia fui designado el primer Fiscal de la Corte y hoy una juez argentina, Silvia Fernández, es la actual presidente", reforzó Moreno Ocampo.

El primer testimonio que sorprendió por su crudeza fue el de la ex detenida desaparecida Adriana Calvo de Laborde, quien narró su cautiverio por cuatro centros clandestinos de detención que se encontraban bajo la órbita del ex general Ramón Camps, desde que fue secuestrada el 4 de febrero de 1977, y embarazada de seis meses y medio.

El relato de la docente y dirigente gremial de la Facultad de Ciencias Exactas de La Plata describió en detalle lo que definió como "lo más parecido a un campo de concentración nazi: cuerpos apilados y lastimados que despedían olor a miedo".

Delante de los acusados y con una valentía demoledora, Calvo describió el nacimiento de su hija Teresa, en el piso de un patrullero mientras era trasladada al Pozo de Banfield, esposada y vendados sus ojos, siendo asistida por el ex médico policial Jorge Bergés, ante una sala que escuchaba horrorizada los pormenores de la declaración.

Durante el juicio, se consideraron las presentaciones de los gobiernos de Alemania, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, España, Estados Unidos, Francia, Grecia, Italia, Noruega, Países Bajos, Portugal, Reino Unido, Suecia y Suiza sobre ciudadanos de esas naciones desaparecidos en la Argentina. 

Para Moreno Ocampo, desde la recuperación de la democracia, la Argentina "fue una fiesta de despertar a la libertad y a la idea de que tenemos derechos. Esas ideas no eran normales en aquella época. Toda América Latina estaba todavía dominada por dictaduras y la guerra fría congelaba el mundo", explicó sobre el contexto social y político el ex fiscal de la Corte Penal Internacional, convencido de que Argentina "lideró un cambio en la región, en Europa del Este y más allá, hasta el punto de que me llamaban periodistas de Corea para ver cómo discutir qué hacían con sus ex dictadores". 

Mientras el proceso oral transcurría, por decisión de la Cámara Nacional de Apelaciones, el canal estatal de televisión, Argentina Televisora Color (ATC), registró íntegramente su desarrollo y transmitió en diferido una pequeña selección del material grabado en cada jornada pero por disposición judicial se efectuó sin audio, excepto la lectura de la sentencia que fue transmitida de manera completa con imagen y sonido.

Con 709 casos "testigo" recopilados, el 9 de diciembre, la Cámara Federal juzgó y condenó a Jorge Rafael Videla y Emilio Eduardo Massera a prisión perpetua; Roberto Eduardo Viola a 17 años de prisión; a Armando Lambruschini a ocho años; y Orlando Ramón Agosti, a cuatro años y seis meses.

El resto de los integrantes de las tres juntas militares, Omar Domingo Rubens Graffigna y Arturo Basilio Lami Dozo fueron absueltos, lo mismo que Leopoldo Fortunato Galtieri y Jorge Isaac Anaya.

"Señores jueces: quiero renunciar expresamente a toda pretensión de originalidad para cerrar esta requisitoria. Quiero utilizar una frase que no me pertenece, porque pertenece ya a todo el pueblo argentino. Señores jueces: "Nunca más", fueron las palabras finales del alegato del fiscal Strassera que la audiencia coronó con un aplauso que obligó al tribunal a pedir reiteradas veces silencio.

Cinco años después, los represores que fueron condenados se vieron beneficiados por los indultos que dictó el ex presidente Carlos Menem y quedaron en libertad, mientras que con las leyes de punto final y obediencia debida, los juicios de lesa humanidad fueron interrumpidos hasta que la Corte Suprema de Justicia declarara su inconstitucionalidad el 14 de junio de 2005.

A 40 años del golpe cívico militar, los datos oficiales revelan que suman 703 los condenados por delitos de lesa humanidad, juzgados en 156 sentencias por tribunales orales federales.
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