20/04/2016 aniversario

Isabel Yaconis, tras 13 aos de impunidad: "El asesinato de mi hija se convirti en el crimen perfecto"

En un nuevo aniversario del asesinato de Lucila Yaconis, la adolescente de 16 años asfixiada al resistirse a una violación cuando cruzaba el paso a nivel de la estación Núñez, su madre lamentó que nunca se haya puesto en práctica el Banco Nacional de Huellas Genéticas creado por ley hace dos años.

"Nunca hubo un acusado en la causa, nunca pudimos saber quién la mató. Dicen que no existen los crímenes perfectos pero el de Lucila se convirtió en un crimen perfecto", expresó Isabel Yaconis en diálogo con Télam.

La madre de Lucíla contó que si bien se cumplieron los plazos para la prescripción de la causa, la titular del juzgado de Instrucción 15, Karina Zucconi, le prometió tiempo atrás que no va a archivar el expediente mientras ella lo tenga a su cargo.

Desde su incansable lucha como integrante de la asociación Madres del Dolor, Isabel lamenta profundamente que nunca se haya puesto en práctica el Banco Nacional de Huellas Genéticas, creado por ley y promulgado, ya que hubiese permitido cruzar los datos de ADN hallados en la escena del crimen de su hija con el de violadores condenados en distintos puntos del país.

La creación de ese banco se hizo mediante la ley 26.870, sancionada en julio de 2013 y promulgada mediante su publicación en el Boletín Oficial 10 días después.

"Ni el Ministerio de Justicia ni nadie se hizo cargo de poner esa ley en acción. En la causa por el crimen de mi hija se cruzaron ochenta y cuatro muestras de ADN al azar obtenidas en causas parecidas, en las que había un mismo modus operandi, pero así es muy difícil...los violadores reinciden en un noventa y cinco por ciento por lo que sería ideal que, una vez condenados, sus datos ingresen al registro genético para poder ser comparados en otras causas", expresó.

Lucila, que este año cumpliría 30 años, fue asesinada el 21 de abril de 2003 cuando regresaba a su casa desde la de su abuela y fue abordada por un hombre que intentó violarla y, ante sus resistencia, la golpeó y asfixió a metros del paso a nivel cercano a la estación de trenes de Núñez, donde hoy hay una plazoleta que la recuerda.

"Cuando matan a mi hija entré en una vorágine para bajar el grado de dolor y no paré nunca, olvidándome de todo, hasta de mi salud. Hoy, por todo el trabajo que se hizo, podemos hablar de las cosas que pasan, de los delitos sexuales, de la violencia de género, decir 'ni una menos'...", destacó Isabel.

La "madre del dolor" reconoció que a partir de lo sucedido con Lucila se produjeron muchos cambios y mejoras en el barrio: "Nosotros vivíamos en una zona donde la estación era súper oscura y ahí nos dimos cuenta que lo que le sucedió a ella le podría haberle sucedido a la hija o hijo de cualquier familia, a quien le podían quitar el derecho de transitar y de volver a casa",

"A partir de ello, la estación de Núñez tuvo el primer corredor de senderos seguros, a los chicos se les decía qué calles debían transitar, los comerciantes tenían los carteles de senderos seguros y eso empezó a funcionar bien", explicó.

La mujer añadió que "además empezó a haber mucha vigilancia mediante patrullajes de la comisaría treinta y cinco por las escuela y el corredor ferroviario se iluminó desde la estación Rivadavia hasta Lisandro de la Torre íntegramente",

"¿Que faltó?, creo que faltaron recursos para investigar a fondo en ese momento. Fue tan escueta la investigación...primero investigaron a mi familia, después a los compañeros del colegio y luego a sus amigos. Yo caminé con ellos las calles de mi barrio buscando pistas todos los días desde las seis de la mañana pero los que investigaban no sabían bien dónde estaban parados", agregó Isabel.

Y concluyó: "Me dolería mucho pensar en que la causa quede archivada, siempre está la esperanza. Desde que mataron a Lucila mi vida se transformó, tuve una vida y ahora tengo otra, pero daría toda mi vida por tener a mi hija conmigo".
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