15/04/2016 lanzamiento

La pintura del rosarino Luis Ouvrard es redescubierta por un nuevo libro

La vida y la obra del pintor rosarino Luis Ouvrard (1899-1981) -docente, escultor, restaurador y amigo de Antonio Berni- es rescatada en el libro "Ouvrard", que reúne por primera vez una muestra significativa de su trabajo pictórico: más de 80 óleos, pasteles y dibujos, muchos de ellos nunca antes exhibidos.

Esta edición se enmarca en un fenómeno que de a poco va tomando forma y es el de rescatar las figuras de maestros y grandes creadores que por diferentes motivos no habían tenido hasta ahora su merecido lugar en la historiografía artística argentina.


Ouvrard tuvo su primera muestra individual a los 70 años: como un secreto guardado que al fin ve la luz, el libro reúne bellísimas pinturas, repasa su biografía y coincidirá con la exposición retrospectiva que se verá a partir del 6 de mayo en el Museo Municipal de Bellas Artes Juan Castagnino de Rosario.

"Mis obras las elaboro con lentitud, de ahí que mi producción no sea mucha. No pinto para el paladar de nadie. Confieso con toda franqueza que es más lo que destruyo que lo que expongo", reveló el pintor, hijo de franceses oriundos de Périgord, en una entrevista que le realizaron cuando tenía 45 años.

Su cronología de vida es reconstruida en el libro -coeditado entre Iván Rosado y la Editorial Municipal de Rosario y con prólogo a cargo de la artista Mónica Castagnotto- a través de artículos periodísticos, ensayos, entrevistas, catálogos y materiales inéditos conservados en el archivo del pintor.

Nacido el 28 de agosto de 1899, Ouvrard pasó su infancia en lo que se conoce como "el barrio de los teatros"; el fondo de su casa daba al Teatro Olimpo y en el patio trasero, debajo de un enorme parral, se juntaban a charlar su madre y la de Antonio Berni. A los siete años descubrió su vocación por el dibujo y sus primeras pinturas, ya en su taller, fueron de imágenes religiosas, tal vez influenciado por un maestro francés que lo hacía copiar las imágenes de Rafael, Leonardo y Miguel Ángel.

En 1918 fue admitido en el VIII Salón Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires, donde expuso un retrato al óleo junto a grandes nombres como los de Fernando Fader y Cesáreo Bernaldo de Quirós, lo que el propio Ouvrard definió como "grandioso". Y a partir de allí su obra comenzó a circular.

Su participación en el medio artístico rosarino fue incesante: participó del Grupo Nexus junto con Demetrio Antoniadis, Antonio Berni, Nicolás Melfi y Julio Vanzo; más tarde integró el Grupo de los Nueve, y en 1942 la Agrupación de Plásticos Independientes junto a Anselmo Píccoli, Leónidas Gambartes, Juan Grela y varios más.

La bohemia rosarina de aquel entonces la integraban pintores, escultores, poetas y periodistas que vivían en altillos, buhardillas, galpones y casas viejas. "El grupo era auténticamente romántico, nada le ofrecía la ciudad, no había auspicio oficial y el público mostraba un absoluto desinterés. Los unía una sola aspiración, su realización en los aspectos artísticos", fueron las palabras del escritor y pintor Gustavo Cochet para una inauguración en 1969.

"Siempre tengo la impresión de que Ouvrard posee un solo tema: el sereno silencio de las cosas", expresó el crítico Jorge Rassia sobre sus paisajes, retratos, escenas y dibujos, algunos hechos excepcionalmente con birome, grafitos sobre papel tintas y acuarelas, naturalezas muertas, colores y líneas que van más allá de lo pintoresco.

En sus trabajos sobre telas, maderas o cartones, pintó -especialmente en los últimos años de su carrera- el entorno rural de su ciudad: cardos, nísperos, ramas de castaño, trigales, hongos, girasoles, tranqueras, animales pastando, mariposas, hojas secas, lunas, soles, cielos, nubes, pájaros y frutos de la tierras como las granadas.

Ouvrard fue profesor en la Escuela Provincial de Artes Visuales Manuel Belgrano, tuvo una retrospectiva de su obra en 1980 en el Museo Castagnino y fue declarado, en 1981, Ciudadano Ilustre por la Municipalidad. Murió en Rosario el 28 de abril de 1988.
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