01/04/2016 elecciones

Desde hace 40 aos, EEUU no vive una convencin nacional dividida

La oposición republicana en Estados Unidos podría elegir en julio candidato presidencial en su primera Convención Nacional dividida en 40 años, un escenario de tensión, disputas y negociación adrenalínica que el partido y el país no vivían desde la crisis posterior al escándalo de Watergate.

Por Mara Laura Carpineta

Dos años después de la renuncia de Richard Nixon, el Partido Republicano llegó a su Convención Nacional de 1976 fragmentado y sin un líder claro. Gerald Ford -un presidente que no había llegado al poder por los votos, sino designado por Nixon y apoyado por el Congreso- estaba golpeado pero buscaba competir, mientras que el ex actor Ronald Reagan empezaba a reclamar protagonismo nacional.

Ford no había ganado la mayoría de delegados en las elecciones primarias y los caucus (asambleas populares) de cada estado, por lo que tuvo que negociar a contrarreloj en los tres días de la convención para conseguir los votos que necesitaba en la primera votación, sin necesidad de prologar el encuentro y profundizar las diferencias dentro del partido.

La última vez que una convención nacional en Estados Unidos necesitó varias votaciones fue en 1952, de la mano de los demócratas.

Ese año, el presidente Harry Truman había decidido no presentarse a la reelección. El gobernador de Illinois, Adlai Stevenson, era el hombre que él quería como sucesor, sin embargo, el dirigente se negó una y otra vez a participar de las primarias. Sólo aceptó dar el discurso inicial de la Convención Nacional.

Sus palabras encendieron aún más a sus simpatizantes, que se negaron a apoyar a los otros precandidatos en las primeras dos votaciones. En la tercera, finalmente lo nominaron y ganó.

Pero sin dudas las convenciones nacionales del siglo XX que dejaron su marca en la historia de Estados Unidos fueron las demócratas de 1912 y 1968.

En la primera, se enfrentaron el presidente en funciones, William Taft, con su antecesor, Theodore Roosevelt, y la puja se vio reflejada en un debate sobre el rol del Estado y su relación con los grupos de poder.

"En esa época había más negociación entre los delegados, no se llegaba a la convención con un número seguro de apoyos.

Roosevelt estaba convencido de que iba a ganar, pero se impuso Taft. Enojado, Roosevelt denunció que hubo fraude, se fue de la convención y creó el Partido Progresista", recordó a Télam la investigadora de la Universidad de Buenos Aires y el Conicet, Valeria Carbone.

Con el voto republicano dividido entre Roosevelt y Taft, el candidato demócrata, Thomas Woodrow Wilson, -quien a su vez necesitó 46 votaciones para ser nominado en su convención nacional- logró imponerse en la elección presidencial.

Esa fue la última vez que una convención nacional desembocó en el quiebre de un partido y la creación de otra fuerza. En gran parte porque las nuevas leyes electorales no dan tiempo a los precandidatos a formar un nuevo partido e inscribirse como su candidato presidencial después de las convenciones, a sólo tres meses de las elecciones generales.

La otra convención que aún recuerdan muchos estadounidenses fue la demócrata de 1968.

El favorito indiscutido era Robert Kennedy, sin embargo, a dos meses y medio de la convención, el joven senador fue asesinado, igual que su hermano mayor cinco años antes.

"El asesinato de Kennedy fue una bomba para el partido porque todos los daban como ganador. La convención comenzó sin candidato favorito ni mínimamente fuerte", destacó Carbone.

La nominación finalmente la obtuvo el vicepresidente en funciones, Herbert Humphrey, un dirigente que se había negado a recorrer el país o hacer campaña en las calles y, en cambio, había optado por buscar el apoyo de los llamados superdelegados demócratas, los funcionarios y líderes del partido que tienen un lugar garantizado en todas las convenciones.

La Convención en sí misma fue tensa, pero lo peor pasó afuera, en las calles que rodeaban el edificio. Todos los sectores sociales que en las elecciones se inclinaban por los demócratas fueron a Chicago a reclamar cambios a su partido.

"Los pacifistas reclamaban la salida de Vietnam, los afroamericanos que se cumpla el derecho universal al voto y el acceso a la vivienda y así otros grupos minoritarios como las feministas, los pueblos indígenas, etc. Todos se juntaron en Chicago y el alcalde ordenó reprimir", recordó la historiadora.

Miles de personas fueron detenidas y Humphrey, un candidato que no había hecho campaña ni en un estado en los seis meses de las primarias, perdió la elección presidencial frente a Nixon.