01/04/2016 el lunes

Ral Garello recibir el premio Gobbi de Oro

El bandoneonista, compositor y director Raúl Garello, fundador de la Orquesta del Tango de la Ciudad de Buenos Aires, actualmente codirigida con Néstor Marconi y Juan Carlos Cuacci, y que se mantiene activo al frente de su propio sexteto, será distingo el próximmo lunes con el Premio Gobbi de Oro que entrega la Academia Nacional del Tango.

Por Luis Digiano

El acto de premiación se desarrollará el próximo lunes a las 19.30 en el marco del primer plenario público de la Academia, en el Salón de los Angelitos "Horacio Ferrer", sito en avenida de Mayo 833, primer piso.

Garello, que nació en la ciudad de Chacabuco y luego de integrar algunos conjuntos locales se vinculó a la orquesta estable de Radio Belgrano donde conoció a Leopoldo Federico, a quien reemplazó en el cuarteto de Roberto Firpo (hijo).

“Fueron años en donde mi energía estaba puesta en aprender de los grandes maestros, por eso es que ahora con el paso del tiempo me gusta ver a la gente joven acercarse al tango, ir al conservatorio y desde mi humilde lugar brindarles todo el apoyo que se merecen y necesitan”, expresó el músico en diálogo con Télam, recordando esos años de inicio y vinculándolos con los actuales.

“He acompañado a diferentes cantores de distintas épocas. Puedo recordar a Roberto Pansera, Alberto Morán, pero participar como bandoneonista en la orquesta del querido Pichuco, Aníbal Troilo, fue lo que me dio el mayor sentimiento musical y en la cual me pude dar el gusto de ser también arreglador, hasta que el Gordo nos dejó”, contó, en una continuidad de su periplo artístico.

En 1974 debutó con su primera agrupación, un sexteto, en “El viejo almacén” de San Telmo, que regenteaba Edmundo Rivero.

En 1977 arranca una sensacional serie de cuatro discos instrumentales, con su orquesta ampliada a 27 músicos, en los que dio a conocer su obra de compositor: “Che Buenos Aires”, estrenado anteriormente por la orquesta de Troilo en 1969, “Verdenuevo”, “Margarita de agosto”, “Muñeca de marzo”, “Pequeña Martina”, “Bien al mango", “Vaciar la copa”, “Aves del mismo plumaje”, “Che Pichín” y “Pasajeros del tiempo”.

“Fue en 1980 cuando con ese gran músico, pero por sobre todo incondicional amigo, el maestro fallecido Carlos García, que fundamos la Orquesta del Tango de la Ciudad de Buenos Aires que se mantiene viva con actuaciones permanentes. En noviembre del año pasado ganamos el Grammy Latino por un disco que grabamos en tributo a otro grande, Astor Piazzolla”, destacó.

“Recibir este premio me llena de orgullo, pero también de compromiso. Estoy con las mismas ganas de siempre. Ya estamos mezclando un nuevo disco que terminamos de grabar en homenaje a Carlos García y que espero que pueda estar disponible antes de fin de año”, adelantó.

“El orgullo es doble”, acotó Garello, “porque también tiene la causalidad de la vida que me lo otorga la Academia del Tango, ese lugar que soñó, creó y vio crecer Horacio Ferrer, con quien a finales de los ’80 compusimos los temas del disco 'Viva el tango', junto al cantor Gustavo Nocetti y anduvimos por escenarios de Buenos Aires, Montevideo, Amsterdam, La Haya y en varias ciudades de Turquía”.

Desde su perspectiva, Garello defiende la concepción de que el tango es un largo devenir evolucionista con más de cien años de historia. Y por supuesto, mantiene el espíritu troileano del cual jamás renegó y al que adhiere fervientemente, al punto de reconocer públicamente que su ascendente trayectoria no hubiera sido posible sin los años transcurridos junto a Pichuco.

“Cuando escuchan a los Beatles o los Rolling Stones en Argentina, que me parecen grandes músicos, ¿alguna vez se pusieron a pensar en el gran cuarteto que tuvimos y tenemos nosotros los tangueros?: Pugliese, Piazzolla, Troilo y Salgán, ¿o me van a decir que no?”, manifestó.

“Me alegro por la muchachada que se acerca al tango”, remarcó, “tengo mucha onda como le dicen ahora a ellos, y viene a mi memoria una frase que siempre decía el gran Horacio: ‘dicen que el tango va a pasar, claro que va a pasar, acaso el imperio romano no pasó, pero miren lo que dejó y lo que va a dejar…”