21/03/2016 escenarios

"El cuiki" permite un reconfortante juego con los miedos en el teatro infantil

Con el atractivo estreno de “El Cuiki”, la sala porteña La Galera Encantada, sede de las aventuras creativas de Héctor Presa, un nombre fundamental en el tránsito y el desarrollo del teatro para niños desde hace casi cuatro décadas, abrió el fin de semana último la temporada 2016.


Escrita por Presa y con música de Angel Mahler, la obra reconoce las señas dramáticas y de realización que son marca registrada del creador y del espacio, pero, en este caso, añade la utilización de títeres de guante que son parte fundamental de la historia.

Con esos personajes “en mano” de los tres niños protagonistas del cuento (Catalina, Paula y Lucas) y que funcionan como complemento de cada cual, la dimensión espacial del relato alcanza una nueva espesura para la que se recurrió al asesoramiento del notable titiritero Omar Álvarez.

El trío infantil pugna por lograr compartir una tarde de juegos compartidos en la casa de algún integrante de la cofradía y aunque la negociación es ardua (las madres y padres con sus ocupaciones y manías no colaboran), finalmente se reúnen en la casa de Paula.

La intensa jornada suma el condimento de la invitación a quedarse a dormir y en esa situación de oscuridad y silencio atravesado por ruidos, la pieza justifica la denominación que la nombra.

Ellas y él, con sus respectivos títeres (que actualizan la simple magia con la que Carlos Martínez dotó a su Zoquete en el clásico “El molinete” creado en la década del 70 y todavía vigente), se enfrentan al desafío de medirse ante lo desconocido que atemoriza.

Entonces al de por sí inquietante rito de conciliar el sueño, se agrega la sed de Lucas y la epopeya de recorrer la casa en busca de un vaso de agua.

Desde un plano que combina lo real con lo onírico, Catalina les revela a sus compinches que ella no tiene “miedo a nada”, sino que a veces siente “cuiki” y eso, razona y canta sobre una melodía pegadiza, “no está tan mal”.

Con esa lógica rítmica como bandera, Lucas –el más temeroso del grupo- se convierte en una suerte de superhéroe para atravesar el hogar en penumbras, afrontar el cruce con el gato doméstico y alzarse con el preciado líquido.

Para ese tránsito febril, las estructuras que fueron las camas del cuarto de Paula se transforman en planos inclinados, los objetos y hasta la mascota crecen en un despliegue escenográfico ideado por Presa y y Lelia Bamondi y realizado por Claudio Provenzano, pero aun así, no logran desviar el objetivo trazado.

Con “El cuiki” como respuesta divertida al miedo profundo, el terceto de amigos logra enfrentar sus problemas y regala un momento intenso y dulcemente delirante que tiene su vital soporte en la coreografía de Mecha Fernández.

Las dúctiles composiciones de Guillermina Calicchio, Angie Otero, Sergio Gutiérrez y Brenda Lem, ratifican la vital y completa escuela expresiva forjada en el espacio que funciona en Humboldt 1591.

Las funciones de “El cuiki” tienen lugar los sábados y domingos a las 16, mientras que desde las 17.30 también se presenta la novedad de “Historias de por ahí”.
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