20/03/2016 entrevista

Brasil perdi "una oportunidad importante de posicionarse" en el mundo

Lo afirmó la especialista brasileña y presidenta de la Asociación Latinoamericana de Consultores Políticos, Gil Castillo, quien agregó que la crisis institucional y política que vive Brasil "no tiene ningún precedente" en su historia".

La crisis institucional y política que vive Brasil "no tiene ningún precedente" en su historia y le ha hecho perder "una oportunidad muy importante de posicionarse con un gran liderazgo" en el escenario mundial, afirmó la especialista brasileña y presidenta de la Asociación Latinoamericana de Consultores Políticos (Alacop), Gil Castillo.

"Creo que hemos perdido mucha credibilidad", reconoció Castillo en una entrevista que concedió este fin de semana a Télam en Buenos Aires, donde asistió a la XXI Reunión Anual de la Alacop.

"Somos un país muy grande, con enormes riquezas, tecnología y todo, pero en estos momentos, cuando no avanzamos en las propuestas de consolidación democrática, tenemos una crisis de esta magnitud, con tanta corrupción, y nuestra economía, que era la gran promesa, no va bien, perdimos espacio", explicó.

Agregó que aunque "es muy triste admitir esto como brasileña", Brasil "ha perdido una oportunidad muy importante de posicionarse con un gran lidrazgo mundial" e "incluso ya no parecen tan importantes los BRICS cuando Corea del Sur se ha convertido en una emprendedora tecnológica que está tomando espacio en el escenario global".

Castillo sostuvo que la crisis que sufre Brasil "no tiene ningún precedente en la historia" del país y opinó que "no empezó ahora sino que viene desarrollándose desde hace mucho tiempo" y se profundizó debido a "una secuencia de errores y una tendencia a subestimar los hechos por parte de la presidenta Dilma Rousseff.

La también editora de la revista digital Marketingpolitico.com recordó "los movimientos que salieron a las calles en 2013" y "la situación de la Copa del Mundo de fútbol" en 2014, cuando "muchas personas ya estaban molestas y hablaban de insatisfacción en las redes sociales".

"Esos fueron momentos en los que se mostró que la sociedad estaba enferma de alguna manera y que era importante que el gobierno tuviera acciones más concretas, pero esto no pasó y muchas veces la propia presidenta ha demorado mucho tiempo para contestar a la crisis", indicó Castillo.

Consultada sobre si hubo algo en particular que disparara la crisis, la experta respondió que podía ser el hecho de que "durante el período de la campaña electoral había una expectativa de un escenario muy distinta de lo que se concretó muy pronto después de que Dilma asumiera su segundo mandato".

A su juicio, ese hecho fue el deterioro de la situación económica. "De hecho, la base del problema es un tema económico; después, el problema económico impacta en los programas sociales", señaló.

"Y todo aquello que se había planteado en la campaña electoral, en el sentido de que los programas sociales no tendrían cambios, se vino abajo cuando después resultó que era necesario empezar un proceso de ajuste", completó.

Con respecto al impacto de la situación en la opinión pública brasileña, Castillo afirmó que "era necesario que la gente sintiera primero el impacto en el bolsillo para que empezara a tener conciencia de que la corrupción es un problema" al que describió como "endémico" y que "está dificultando en desarrollo" en la mayor parte de América latina.

Al respecto, recordó que cuando se hicieron públicas las primeras denuncias de corrupción sobre el gobierno del Partido de los Trabajadores (PT), en 2004, cuando el antecesor de Rousseff, Luiz Inácio Lula da Silva transitaba el segundo de sus ocho años al frente del gobierno, 75 por ciento de los brasileños opinaba que eso no tenía impacto en sus vidas, según una encuesta de aquel momento.

En cuanto al futuro, Castillo dijo que no estaba segura de que el próximo gobierno vaya a estar en manos del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), el principal opositor en la actualidad, porque la opinión pública está resentida "con toda la clase política".

Además, dijo, en un proceso similar al que tuvo lugar en la Argentina como consecuencia de la crisis de 2001-02, varios dirigentes de los partidos tradicionales están pasándose a agrupaciones con menos historia -"que no tienen ningún tipo de mancha"- o directamente nuevas.
etiquetas