16/03/2016 Brasil

Lula, igual que Sarmiento y Roca

Si Lula asume finalmente un cargo en el gabinete de Rousseff, hará algo que nadie hizo hasta ahora en Brasil y que en la Argentina registra solo dos lejanos antecedentes, los de Sarmiento y Roca: ser ministro después de haber sido presidente.

Por Alejandro J. Lomuto


En Brasil, el cargo de presidente fue creado en 1889, cuando una revolución acabó con la monarquía y proclamó la república.

Desde entonces, desempeñaron esa función 34 ciudadanos -constitucionales, provisionales o de facto, sin contar interinatos- desde el general Deodoro da Fonseca, que gobernó entre 1889 y 1891, primero como presidente provisional y luego como primer mandatario constitucional, hasta la actual jefa del Estado.

Varios de ellos fueron senadores tras dejar la Presidencia. El primero fue Manuel Ferraz de Campos Sales, mandatario en 1898-1902 y más tarde senador por San Pablo y embajador en la Argentina.

El último es José Sarney, primer presidente tras la última restauración de la democracia, en 1985-90, y senador por el estado Amapá desde 1991 hasta la actualidad.

Otros fueron gobernadores de estados luego de presidentes, desde Francisco de Paula Rodrigues Alves (jefe del Estado en 1902-06 y más tarde gobernador de San Pablo, aunque en esa época la autoridad máxima del estado también se denominaba presidente) hasta Itamar Franco, primer magistrado en 1992-94 y gobernador del estado Minas Gerais en 1999-2003.

Pero hasta ahora, ninguna de las 33 personas que terminaron sus mandatos presidenciales -nómina que naturalmente incluye a Lula- había asumido posteriormente un cargo de ministro.

En la Argentina, en cambio, hay dos antecedentes y ambos se remontan al siglo XIX.

El primero fue Domingo Faustino Sarmiento, presidente en 1868-74 y ministro del Interior -e interinamente a cargo del Ministerio de Relaciones Exteriores- durante 40 días de 1878, en el mandato de su sucesor, Nicolás Avellaneda.

El segundo fue el general Julio Argentino Roca, presidente en 1880-86 y ministro del Interior en 1890-91, durante el primer tramo del bienio en que Carlos Pellegrini completó el mandato iniciado por Miguel Juárez Celman, sucesor y concuñado de aquél.
Igual que Rousseff con Lula, Avellaneda y Pellegrini convocaron a Sarmiento y Roca con el objeto de fortalecer sus administraciones en momentos de cierta debilidad.

Con la designación de Sarmiento, Avellaneda procuró ampliar la base de apoyo a su gobierno en un momento de fuerte reestructuración de la vida de los principales partidos políticos en la Argentina.

En tanto, Pellegrini buscaba restablecer el orden en medio de la severa crisis económica de 1890 y de los cuestionamientos que habían causado la caída anticipada de Juárez Celman.

Ni Sarmiento ni Roca ni Avellaneda ni Pellegrini estaban entonces urgidos por investigaciones judiciales.

Por cierto, así como Rousseff fue ministra durante la presidencia de Lula, Avellaneda lo había sido (de Justicia e Instrucción Pública, 1868-73) de Sarmiento antes de convocarlo a su gabinete, lo mismo que Pellegrini lo fue (de Guerra y Marina, 1885-86) de Roca antes de que la relación jerárquica se invirtiera.