03/03/2016 Honduras

Asesinan a Berta Cáceres, líder indígena defensora de los derechos humanos y medio ambientales

El asesinato de la líder indígena de Honduras, generó una ola de repudios internacionales y la suspensión hasta que de esclarezca el crimen del diálogo político propuesto por el presidente Juan Orlando Hernández.


El asesinato esta madrugada de Berta Cáceres, líder indígena y defensora de los derechos humanos y medioambientales de Honduras, generó una ola de repudios internacionales y la suspensión hasta que de esclarezca el crimen del diálogo político propuesto por el presidente Juan Orlando Hernández.

Cáceres, una dirigente de prestigio internacional, era una dirigente cecana al ex presidente Manuel Zelaya, depuesto por un golpe de Estado en 2009, quien hoy, como coordinador del Partido Libertad y Refundación (Libre) suspendió el diálogo propuesto por el presidente Hernánez, hasta que se investigue y detenga a quienes perpetraron este "crímen político".

El secretario general de Libre, Juan Barahona, informó hoy telefónicamente a Télam de la suspensión de ese diálogo entre Zelaya y Hernández hasta que se detenga a los sicarios que mataron a Cáceres en su casa.

Asesinan a Berta Cáceres, líder indígena Hondureña


La dirigente, de 43 años y madre de cuatro hijos, había obtenido en abril del 2015 el premio Goldman, el mayor reconocimiento mundial por la defensa del medio ambiente, luego de años de amenazas de militares y policías, que no le impidieron frenar la construcción de la represa hidroeléctrica Agua Zarca en el río Gualcarque, en el noroeste del país, sagrado para los indígenas de la etnia Lenca, a la que pertenecía.

En 2012 fue galardonada con el Premio Shalom en Alemania y en 2014 fue finalista del Premio Front Line Defenders en Irlanda. En abril de 2015 también fue galardonada con el Premio Medioambiental Goldman, el máximo reconocimiento mundial para activistas de medio ambiente.

El premio Goldman le fue otorgado a Cáceres, cofundadora en 1993 del Consejo de Organizaciones Populares e Indígneas de Honduras (Copinh), por la resistencia contra ese proyecto aprobado en 2010.

Con ese objetivo, en 2013 lideró el bloqueo de rutas en el noroeste del país para impedir el paso de maquinaria pesada para la construcción de la represa y a fines de ese año logró el retiro de la empresa estatal China Sinohydro, que tenia a su cargo la obra, y también la suspensión de la financiación por parte del Banco Mundial.

No obstante, durante ese año de resistencia fueron asesinados tres dirigentes indígenas. Uno de ellos, Tomás García, fue abatido por un militar que estuvo sólo unos días preso y luego fue liberado, según recordó Cáceres en una entrevista con la BBC de Londres.

Cáceres, lideresa de los 400.000 indígenas lencas, la mayor y milenaria etnia originaria de Honduras, dijo que ellos son "custodios de la naturaleza, de la tierra, y sobre todo de los ríos".

Su homicidio no es un hecho aislado. Del 2002 al 2014 fueron asesinados 111 defensores de los derechos humanos en este país, 80 de ellos en los últimos tres años, según la ONG Global Witness, con sede en Londres.

Desde el golpe de Estado del 2009 contra Zelaya hubo en ese país centroamericano un aumento explosivo de megaproyectos hidroeléctricos para obtener energía barata para concesiones mineras, según la citada emisora británica.

Cáceres también luchó contra otros proyectos de represas, uno en el mismo río de Agua Zarca, de la empresa estadounidense y canadiense Blue Energy, que igual que la primera violentaba el ambiente y también el convenio 169 de la OIT, que exige la consulta libre, previa e informada a los pueblos indígenas ante iniciativas que afecten sus territorios ancestrales.

Paradójicamente, recordó Barahona, lo que "detonó el golpe de Estado de la oligarquía local y los militares, fue la propuesta de Zelaya de realizar una consulta popular para convocar a una Asamblea Constituyente que reforme la Carta Magna y, entre otras cosas, habilite la reelección presidencial", tema, este último, del actual diálogo político promovido por el mandatario Hernández.

"Parte de estos diálogos están vinculados a la posibilidad de modificar un artículo pétreo de la Constitución para habilitar la reelección presidencial, por vía de un fallo judicial", precisó.

Agregó que Libre repudia "la reelección por la vía que se ha propuesto, Sí estamos de acuerdo con que sea parte de una consulta popular para realizar una Asamblea Constituyuente".

"Esto no es más que el intento de continuación de la dictadura que derrocó al presidente Zelaya, con un golpe de Estado el 28 de junio de 2009", enfatizó.

Barahona informó además que el cuerpo de Cáceres fue trasladado a la morgue en Tegucigalpa para la autopsia y luego será devuelto a su pueblo, en el occidente del país, donde será incinerado y se hará el sepelio.

En tanto, desde mañana "analizaremos las medidas de movilización que realizaremos en repudio de este brutal asesinato político", dijo.

"Esto es un asesinato político que busca criminalizar la lucha que mantenía nuestra compañera Cáceres como cofundadora del Copinh contra la afectación del medio ambiente con represas y en defensa de los derechos humanos de las etnias indígenas avasalladas en Honduras. Por eso exigimos que se investigue y no quede en la impunidad este crimen", afirmó el también coordinador del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), que surgió tras el derrocamiento del gobierno constitucional en 2009.

Cáceres desarrolló su vocación de lucha consecuente y pacífica de su madre, una enfermera y alcaldesa que cuidó a refugiados salvadoreños en los 80, los duros años de la guerra interna en ese país, y defensora de los derechos humanos.

La cofundadora del Copinh tiene cuatro hijos, dos de los cuales abandonaron hace unos años Honduras por razones de seguridad, según insistió su propia madre, ahora brutalmente asesinada.
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