16/02/2016 entrevista

Una Casa del Bicentenario centrada en el arte contemporneo, el desafo de su nueva directora

Valeria González, historiadora de arte y curadora, asegura que con su gestión desembarca en ese espacio cultural una "segunda etapa", con un perfil que se alejará de lo histórico para recaer "en el arte contemporáneo".



A su vez, González asegura que la intensa programación de actividades seguirá intacta y con el desafío de "abrirse a nuevos públicos".

Productora de exhibiciones temporarias, espacio de creación y aprendizaje, la "Casa", como llaman cariñosamente trabajadores y habitúes del espacio inaugurado en el marco del Bicentenario de la Revolución de Mayo de 1810, estrena una nueva directora que reemplaza a su anterior titular, Liliana Piñeiro.

Se trata de Valeria González, teórica del arte, académica, investigadora y docente en la Facultad de Filosofía y Letras y en la Universidad Nacional de Tres de Febrero.

Su entrada al espacio de Riobamba al 900, en el barrio porteño de Recoleta, no es nuevo. González trabajó ahí en la curaduría de numerosas exposiciones, como "Mujeres 1810-2010", entre otras.

Su vínculo tiene tan larga data como la creación del centro y por eso define a su venidera gestión como la "segunda etapa" de la Casa.

"El viraje será convertirnos en un centro cultural pero ya no enfocado en muestras de relato histórico sino en torno al arte argentino contemporáneo", dice en diálogo con Télam.

Desde su génesis, la Casa del Bicentenario se corrió del lugar museístico y se pensó como centro cultural. Además de no contar con un acervo propio -corazón de cualquier museo- la diferencia está en "los perfiles y dinamismos", explica González. Se refiere a que "a un centro cultural el espectador le asigna una actitud más dinámica, descontracturada y también más riesgosa con respecto al arte y la cultura en relación a lo que espera de un museo".

En su opinión, la primera etapa, es decir "los primeros objetivos en relación al significante 'Bicentenario', que fue encarar la celebración a partir de temas que atravesaran los 200 años de historia, fueron excelentes y completamente realizados por su anterior directora.

Ahora, entonces, será el turno del arte contemporáneo como "instancia que inspira a la propia institución a pensarse a sí misma", define.

A su entender, "una institución cultural no es sólo una fábrica serial de exposiciones de arte, debe ser capaz de asumir la tradición crítica del arte contemporáneo; pensar y repensar cuál es la función pública de una institución cultural y entonces cuál es su relación con los públicos", sostiene la flamante directora de cara a la gestión venidera, la primera que encarará en su larga trayectoria.

Pero para dar paso a esa transición de historia a revisión crítica, se montará una gran exposición en torno al 9 de Julio, que será la última anclada en el Bicentenario. "Estará centrada en el arte contemporáneo y para eso vamos hacer un trabajo muy fuerte con Tucumán y todo el norte argentino", adelanta González.

Cómo cultivar más públicos es el interrogante que rueda en congresos, seminarios y encuentros de teóricos en todo el mundo. Con su reformulada propuesta la Casa no quedará exenta de esas reflexiones. Por lo pronto, asegura González, "debe seguir siendo gratuito porque sino entraríamos en contradicción con la apuesta de sumar nuevos espectadores"; el desafío será más bien plantear "una relación de empoderamiento y no de didáctica".

"Es una pregunta nodal si esta cuestión de renovación crítica no termina siendo más hermética. Nuestra apuesta es que no. Cuando una institución puede pensarse a sí misma puede volverse capaz, por el contrario, de abrirse a nuevos y más públicos, más allá de los que ya tienen el hábito construido. Vamos a ponerle mucha energía y a estar muy atentos a ese peligro", promete.

Una de los modos será la continuidad de una abultada programación de talleres y seminarios y el acento colocado en "la palabra en sus distintos formatos y con una función dialógica, porque como institución queremos aprender a escuchar. El arte o los bienes culturales son una gran oportunidad para escuchar otras formas de saber y de relación con los objetos estéticos y culturales, dado que es un saber sensible, no es nunca teórico aplicado", afirma.

En este sentido, González pretende que la Casa del Bicentenario "no sea un centro de distribución de saber, sino de potenciación de dispositivos de producción intersubjetiva e interterritorial". Y más que una mirada federal en términos de trazado político, la académica define su gestión a nivel nacional como "ecosistemas culturales; en este caso de obras de arte que trabajan, dialogan y problematizan cuestiones específicas de cada territorio".

Antes de su designación, en este espacio fueron despedidos 10 trabajadores -un profesor de folklore y un programador de ciclos de cine, por nombrar dos de los profesionales que llenaban de contenido el centro cultural-. Al respecto, González advierte que "no he tenido nada que ver en las decisiones y tampoco las tendré en un futuro mediato, en lo que a mi dependa no habrá cesantías".

Aunque todavía no lleva ni una semana en su cargo -su nombramiento , junto al de Rocío Boffo en la Dirección Nacional de Museos, tuvo lugar el pasado 12 de febrero-, hasta el momento González desconoce cuál será el presupuesto del año, y en relación al vínculo hermanado de la gestión anterior con la Casa Central de la Cultura Popular en la Villa 21, reconoce no estar interiorizada todavía en el tema.

Asimismo, en torno al carácter itinerante de exposiciones de la Casa, González destaca "que esa producción de recursos eran trabajada en conjunto para readaptarla a diversos espacios del país.

Nuestro primer ensayo será con la muestra del 9 de Julio, donde la idea es no llevar nosotros el conocimiento a las provincias sino nutrirnos del conocimiento que cada territorio tiene de sí mismo".

Con ese material, el destino será armar un proyecto en Buenos Aires. Y según reitera González sobre la Casa que durante cinco años elaboró propuestas que repasaron los 200 años de historia a través de las mujeres, la economía y la política, el trabajo o la música, y que recorrieron diferentes espacios del país, la idea será "integrar a los territorios que hacen al territorio argentino y desarrollar esas relaciones desde el arte contemporáneo".