31/01/2016 comunidad cientfica

La red de sismgrafos en la Antrtida argentina puede detectar terremotos en Nepal

El Instituto Antártico Argentino y el Instituto de Oceanografía y Geofísica Experimental de Italia trabajan en conjunto en las bases permanentes de nuestro país. Se trata de la red de sismógrafos más extensa del continente blanco, de "importancia internacional para la comunidad científica".

Por Enviado especial

Gracias al trabajo conjunto realizado por el Instituto Antártico Argentino y el Instituto de Oceanografía y Geofísica Experimental de Italia, las bases permanentes de nuestro país cuentan con la red de sismógrafos más extensa del continente blanco y que es de "importancia internacional para la comunidad científica".


A bordo del buque ruso Vasily Golovnin que realizará el aprovisionamiento de las bases argentinas viajan dos científicos del instituto italiano que posee su sede en Trieste y que realizarán el mantenimiento anual de la red sismológica.

La base Belgrano 2 es la más austral y no posee actividad sísmica propia, de modo que por sus condiciones de aislamiento no tiene "ruidos" y puede detectar movimientos telúricos en Nepal

Según explicó a Télam Claudio Cravos, dos de los seis aparatos instalados tienen vital importancia, ya que aportan información sobre volcanes activos cercanos o por ser capaces de detectar sismos que ocurren en otros continentes.

"Los datos obtenidos y transmitidos en tiempo real son un patrimonio precioso para la comunidad científica internacional", explicó.

La información más valiosa proviene de la base Belgrano 2 que, siendo la más austral, no posee actividad sísmica propia pero que, en cambio, por sus condiciones de aislamiento no tiene "ruidos" y puede detectar movimientos telúricos en Nepal.

"Por otra parte la que más actividad registra es la Base Orcadas: está muy cerca de las islas Sandwich donde hay cuatro volcanes activos y está en el borde de una placa tectónica", señaló Cravos.

Desde el punto de vista logístico, la tarea no es sencilla a pesar de que los sismógrafos instalados funcionan en forma remota: "Hay un problema práctico, la comunidad científica necesita ancho de banda y para eso hay que invertir en comunicación, porque el dato científico es más valioso si está transmitido en tiempo real", concluyó Cravos.