30/01/2016 perfil

Luces y sombras de Milagro Sala: la dirigente social detenida en Jujuy

La referente de la Tupac Amaru está hoy en el centro de la polémica por la situación judicial que atraviesa, y ha despertado opiniones cruzadas en el ambiente político y dirigencial por el proceder con su organización social.

Por Corresponsal

La referente de la Tupac Amaru, Milagro Sala, está hoy en el centro de la polémica por la situación judicial que atraviesa (primero fue detenida por “instigación al delito y tumulto”, y ahora permanece en esa situación por la supuesta "irregular administración de fondos destinados a construcción de viviendas" sociales) y ha despertado opiniones cruzadas en el ambiente político y dirigencial por el proceder con su organización social. 

La derrota del Frente para la Victoria (FpV) en las elecciones del año pasado significó más que un dolor de cabeza para Sala, de 51 años: fue el inicio de la declinación del poder conquistado de la mano del kirchnerismo.

Los fuertes lazos que la unían al gobierno nacional por más de una década le reportaron a la Tupac Amaru la administración de fondos suficientes para construir 8 mil viviendas -cifra que dio a conocer la propia organización- obras comunitarias en Jujuy y otras provincias, destinadas a cubrir, supuestamente, necesidades en lugares donde el Estado no llegó, o no le permitieron llegar.

“Lo más parecido a un Estado paralelo”, aseguró reiteradas veces Carlos 'Perro' Santillán, ex dirigente de la CCC y actual secretario general del Sindicato de Empleados Municipales (Seom) que acaba de denunciar a Sergio Chorolque (uno de los hijos de Sala, apodado 'Reptil') por amenazas.

A su imagen de piquetera combativa, Sala le adosó un perfil de dirigente social con iniciativa y capacidad de gestión. El ex gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri (FpV), invitado a recorrer las obras en Alto Comedero el año pasado reconoció en ella un liderazgo. “Estas personas, antes no tenían atención médica, ni trabajo y hoy miles y miles, de la mano de la organización Tupac Amaru y de Milagro, logran dignidad”, afirmó entonces Urribarri.

Siempre que recuerda los inicios de la Tupac, Sala habla del día que le ganó una apuesta a Kirchner por terminar en tiempo récord el primer plan federal de emergencia habitacional en Alto Comedero, lo que le valió una asignación doble de recursos.

Por eso, con el correr de los años y a fuerza de “laburo”, como le gusta decir a Sala, la organización fue creciendo pero los vínculos nunca terminaron de sellarse con la ciudadanía jujeña, tal vez, por las formas duras de protesta de su organización en donde los piquetes fueron una constante, como los intentos de presionar a la Justicia.

Los jujeños tienen fija en la memoria la imagen de la fachada de la Casa de Gobierno prendiéndose fuego, en agosto del 2007, a partir de una pila de neumáticos que integrantes de la Tupac Amar colocaron en el acceso principal durante una protesta contra el gobierno de Eduardo Fellner.

El Salón de la Bandera, que guarda la Bandera Nacional de la Libertad Civil, hace dos años convertida en Símbolo patrio histórico, resultó el más afectado por el hollín impregnado en sus paredes de estilo.

Por otro lado, el notable poder de convocatoria que supo tener Sala en la era kirchnerista motivó un sinfín de acusaciones de sus opositores, entre ellos del propio ahora gobernador Gerardo Morales, que aún sostiene que obliga a sus integrantes a acudir a las marchas bajo amenazas, y de fomentar el clientelismo político.

El homicidio de Ariel Velázquez, producido el 19 de agosto de 2014 luego de un incidente en el asentamiento Juan Pablo II -en San Pedro de Jujuy- derivó en un “escándalo” mediático con cruce de acusaciones entre el radicalismo y la Tupac Amaru por la responsabilidad del hecho.

La investigación del caso derivó en la detención de siete personas, que quedaron imputadas por "Homicidio calificado por el uso de arma de fuego con el concurso premeditado de dos o más personas".   

Si hay algo que caracteriza a Milagro Sala es su militancia y la lucha a favor de la clase trabajadora, la cual lleva en la piel desde que se enroló en la CTA en su juventud, y es probable que haya una cuota de su personalidad vinculada con su infancia, la que vivió en el barrio Bajo Azopardo, de San Salvador de Jujuy.

Hace poco, Hugo Yaski -de la CTA- dijo que Sala “ha militado con altruismo para construir solidaridad y organización”.
Esta visión no es compartida por el 'Perro' Santillán, quien sostuvo que "Milagro Sala desplegó toda la actitud de ser un grupo paragubernamental dentro de la provincia de Jujuy hasta reprimiendo a trabajadores y sectores populares".

Y asegura sin titubeos que ella "con un revolver le partió la cabeza a Lucas Arias", un dirigente social de la agrupación Corriente del Pueblo" que seis meses después falleció.

Sala y Santillán siempre se movieron por carriles distintos en lo que respecta al reclamo de piqueteros o empleados estatales,  motivado -tal vez- por la metodología de protesta y la ideología.

Milagro Sala está casada con el periodista Raúl Noro, y su madre adoptiva le escribió una vez una carta a Eva Perón y le llegó una máquina de coser Singer que la utilizó para trabajar.

Cuando tenía 15 años descubrió que era adoptada y que su madre biológica la había dejado abandonada dentro de una caja de cartón frente a un hospital.

Sala conoció de cerca la “ley de la calle” porque se movió por años entre personas de mal vivir, vendedores de droga, y prostitutas del “bajo”. También supo ganarse el pan como lustrabotas y hasta llegó a robar con sus amigos.

Cuando cayó detenida, a los 18 años, encabezó una huelga de hambre para lograr que se permitiera cocinar a las presas, para una mejor alimentación a igual costo.

Meses después, y con la ayuda de conocidos, pudo cambiar su situación y salir de ese entorno.

Al día de hoy, se cree que la situación en la cárcel, asociada a diversos sentimientos de injusticia, la marcó fuerte y es el motivo para explicar su incorporación a la CTA. Más tarde, llegó a ser delegada de la ATE, gremio con el cual mantiene una fuerte unidad en la lucha que, incluso hoy se refleja en la Plaza Belgrano donde, a pocos días de la asunción de Morales como gobernador, la referente tupaquera junto con la Red de Organizaciones Sociales, decidió montar un acampe para exigir “diálogo” frente al temor que cierren cooperativas y dejen de distribuir la copas de leche.

La Justicia le inició una causa por “instigación a cometer delitos” y “tumultos” y esto derivó en su detención el 16 de enero, por la que ahora cesó su arresto, pero el juez Gastón Mercau resolvió que Sala siga detenida en el marco de una nueva causa en la que se investiga la supuesta "irregular administración de fondos destinados a construcción de viviendas" sociales.

Además está procesada por instigar a un escrache al propio Morales en el 2009 en una causa que lleva adelante el Tribunal Oral Federal. Y registra también una imputación por “supuestas amenazas” contra dos oficiales de policía de la Seccional 56, de Alto Comedero, a quienes habría amenazado con hacer volar esa comisaría en el 2014.
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