27/01/2016 teatro

Claudia Lapac se pone en la piel de Filomena Marturano, una mujer de vida dura

"Filomena Marturano, matrimonio a la italiana", un clásico de la década del 40, del italiano Eduardo De Filippo, cuenta la historia de amor de una mujer dispuesta a todo por asegurar un futuro a sus hijos.

Claudia Lapacó protagoniza "Filomena Marturano, matrimonio a la italiana", un clásico de la década del 40 escrito por el italiano Eduardo De Filippo, donde dirigido por Helena Tritek comparte cartel con Antonio Grimau en una versión de Dany Mañas que incluye canciones y bailes para contar la historia de amor de una mujer dispuesta a todo por asegurar un futuro a sus hijos.


La versión de esta transitada obra por la dramaturgia criolla cuenta con escenografía de Eugenio Zanetti, ganador de un Oscar por el Diseño de Arte del filme "Restauración" en 1995, y se puede ver en el Teatro 25 de Mayo, Triunvirato 4444, de miércoles a domingos.

Lapacó reconoce que ni bien leyó el texto estrenado en 1946 le impactó la potencia dramática de Filomena, un ser cuyos orígenes de miseria la llevan a la prostitución, sin abandonar su lucha por criar a sus tres hijos y trazar el mapa de una estructura con raíces de familia, con algunas sombras acerca de la paternidad de los varones.

Tita Merello encarnó en el cine a la heroína en 1950 con dirección de Luis Mottura en la película "Filomena Marturano", y Sofía Loren, bajo la mirada del genial Vittorio de Sica, lo hizo en el filme "Matrimonio a la italiana".

"Filomena..." es el texto más popular del dramaturgo y actor italiano, donde apelando a los intensos recursos del melodrama, junto a pinceladas de humor para el delineado de personajes reconocibles, recorre temas como el amor, la traición, los orígenes y la pertenencia. 

 "Este mujerón constituye el mejor rol que me tocó, siempre me pasa con cada nuevo papel, pero esta vez siento que es auténtico porque mi criatura no se parece a mí en casi nada. Hace 58 años que salto de un rol a otro tratando de que sean diferentes entre sí, es lo maravilloso de la profesión", cuenta la actriz en charla con Télam, sentada en una de las butacas de la imponente sala de Villa Urquiza.

"Trato -continúa- de ir subiendo siempre en la actuación y para mí eso significa intentar de ser más verdadera, más pura en el sentimiento transmitido, lo que resulta ajeno a la personalidad ayuda a lograrlo. Para componer a Filomena, aunque disfruté la peli de Tita, preferí no ver nada más, en general evito hacerlo, especialmente cuando es cine, ya que no se puede luchar contra la imagen, el teatro implica otra cosa".

"No me gusta -prosigue- el teatro incapaz de generar emociones en el espectador, quiero conmover a través de la risa o del llanto, no que el espectador salga de la sala y se vaya a cenar como si no hubiera pasado nada".

La puesta de Tritek enfatiza el vínculo entre los protagonistas y peina el planteo: se mantiene la época y sus códigos, pero se evitan reiteraciones y los temas musicales encastran perfectamente, se funden con la trama, no son ítems agregados al texto.

"La directora -continúa Lapacó- es detallista, capaz de dar puntadas muy finas para diseñar la tarea de cada actor e ir formando el entramado del espectáculo a partir de ahí; Helena tiene una actitud que favorece que propongas, pero sabe qué costura dejar y cuál debe retirar en el proceso".

Durante la charla, la actriz parece pendiente de cada integrante del elenco que ingresa a la sala para ensayar, lo saluda y sobre cada uno desliza un comentario capaz de sintetizar las cualidades de su labor.

"Estoy feliz y orgullosa del proyecto, dejo todo mientras estoy ensayando y en cada función; ojalá pueda seguir trabajando siempre con esta energía y que la muerte me sorprenda en el camarín luego de haber entregado una buena función", afirma Lapacó.

La intérprete abandonó a mediados del año pasado las representaciones de la exitosa "Más respeto que soy tu madre 2", la puesta dirigida y protagonizada por Antonio Gasalla, con quien ya había trabajado en espectáculos de café concert, por algunas tensiones que se generaron con el capocómico.

"Los seis meses fueron suficientes, no me sentía cómoda, no era digno que todo el tiempo las cosas cambiaran en escena, no estoy acostumbrada a eso, si bien es cierto que ya conocía laboralmente a Antonio, antes no me había sucedido esa incomodidad", afirmó al ser consultada por su súbita partida de la pieza escrita por Hernán Casciari donde los insultos hacia su criatura gritados por su suegra en la ficción abundaban.

"Compartí escenas fuertes con Nazareno (Mottola) y es un ser absolutamente respetuoso, disfruté el tiempo que estuve allí, respeto muchísimo a Gasalla, un grande y lamento si no pudo entender lo que me estaba pasando", concluye.

Victorio D'Alessandro, Matías Mayer e Ignacio Pérez Cortés encarna a los tres hijos de la heroína, junto a Natalia Cocciuffo, Abián Vainsteon y Milagros Almeida en la obra que dura 75 minutos y realiza funciones los miércoles, a las 20; viernes y sábados, a las 22 y jueves y domingos, a las 20.30 en el teatro de avenida Triunvirato 4444.
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