26/01/2016 Bruguera

Un sello que vuelve a brillar con sus clsicos

A pesar de los cambios permanentes y de las exigencias del mercado bibliográfico, los libros clásicos marcan una tendencia que se profundiza cada vez más como es el relanzamiento este año de 24 títulos inolvidables en la historia de la literatura a través de Bruguera, un sello que pasó por diferentes instancias a lo largo de tres décadas.

Fundada en 1910 por Juan Bruguera Teixidó como editorial El Gato Negro tuvo una gran expansión sobre todo con libros de historietas. Después de la muerte del fundador en 1939 sus hijos le dieron el apellido a la creación de su padre.

A mediados de los años 70, la editorial publica a Borges, Onetti y García Márquez, entre otros grandes escritores y en la década siguiente con la edición de Crónica de una muerte anunciada, de García Márquez y Los gozos y las sombras, de Gonzalo Torrente Ballester, alcanza su máxima popularidad.

"En el 86, el Grupo Z compra Bruguera y la suma como sello a su brazo editorial (Ediciones B) y tiene un periodo a través de la editora catalana Ana María Moxi de alta literatura, por cuatro años, después se discontinúa y queda un poco como boyando. Para nosotros era como un sello tan pregnante y tan cercano al lector argentino que en ningún momento pensamos en disolverlo o licuarlo en otras características", contó a Télam Silvia Itkin, editora general de Ediciones B.

"Hay libros indiscutibles que merecen esa calificación de clásicos, entre otras cosas tienen la cualidad de formar un lector, de haber prefigurado una narrativa que pudo trascender el momento y perdurar en el tiempo", considera.

Para Itkin, "lo que tienen estos textos de una riqueza extraordinaria es que no importa el momento de tu vida que lo leas por primera vez o las veces que lo vuelvas a leer, siempre te da algo más. Algo fundamental, que tuvimos presente al elegir los 24 títulos que saldrán a lo largo de este año en esta nueva etapa".

La colección se divide en "Primeros clásicos", en consonancia con la curricula de los libros que se leen en el secundario (como Juguete Rabioso, de Roberto Arlt o Cuentos de la selva, de Horacio Quiroga), en la dirección de una lectura formadora.

"Después por cuestiones que tienen que ver con la característica de nuestra editorial y el catálogo en general nos interesó la idea de asociar y agrupar los clásicos románticos, incluso están prologados y presentados en contratapa por Gabriela Margall -nuestra escritora de novela romántica- y los clásicos oscuros que nuclean suspenso, terror, policial, enigma... me parece que en esta clasificación se juega el catálogo tradicional de la editorial".

"Se trata de un sello -prosigue- que nosotros recuperamos para Argentina y para América Latina esto ha tenido una muy buena llegada en nuestras casas de América Latina (México, Venezuela, Colombia, Uruguay y Chile) y parte de la colección va a ser lanzada en España, pero no bajo el mismo sello". 

La participación en el mercado con clásicos, es a juicio de la editora, algo necesario: "Constituye hoy una tendencia, es muy difícil no incluirlos porque te vas desmarcando mucho, además se da un funcionamiento constante por goteo, se juega también en el tipo de edición que hacés y cuan cuidada está. Por ejemplo, hay un título, Historia de dos ciudades, de Charles Dickens, que estaba prácticamente desaparecido del mercado argentino".

"Un clásico significa echar raíces, solidificar más tu catálogo, darle otra entidad, capturar parte de la historia de la literatura, imprimirle personalidad a tu editorial, hacerlos circular, recuperar también a los lectores de Bruguera en el caso argentino, un sello formador de toda la vida. Siempre se encuentra un título en cualquier biblioteca", dijo la editora y mencionó el enorme interés que suscitó la noticia en libreros, distribuidos y demás.

Por último, "somos una editorial grande que va detrás de las novedades y que busca competir en un mercado muy feroz, trabajar con estos materiales es un refugio como lectora y en el papel de editora la puesta en valor de este material". 
A los tres títulos que acaban de aparecer, El diablo en la botella, de Robert L. Stevenson; La metamorfosis, de Franz Kafka y Orgullo y prejuicio, de Jane Austen. se sumarán entre otros: Romeo y Julieta, de William Shakespeare; Fantasma de Canterville, de Oscar Wilde; Cumbres borrascosas, de Emily Brontë; La Dama de las camelias, de Alejandro Dumas; La Leyenda de Sleepy Hollow, de Washington Irving; Ana Karenina, de Leon Tolstoy; Frankenstein, de Mary Shelley, Jane Eyre, de Charlotte Brontë; Guerra de los mundos y La máquina del tiempo, de H. G. Wells.