26/01/2016 crisis migratoria

Dinamarca aprob confiscar los bienes de los refugiados

Dinamarca aprobó hoy un controvertido proyecto de ley para desalentar el ingreso de refugiados que, entre sus polémicas medidas, incluye la confiscación de dinero y objetos de valor de los inmigrantes, una práctica que ya se ha implementado en Suiza y algunos estados federados de Alemania.

El proyecto, aprobado por el Parlamento danés con 81 votos a favor y 27 en contra, fue impulsado por el Gobierno liberal encabezado por el primer ministro Lars Lokke Rasmussen y contó con el respaldo de sus aliados del bloque de centroderecha y del Partido Socialdemócrata, la primera fuerza opositora.

Se trata de una reforma a la ley de inmigración que incluye unas 30 medidas y cuya normativa sobre las confiscaciones ha sido modificada en varias ocasiones desde su presentación en noviembre pasado, debido a la oposición interna.

Las formaciones opositoras criticaron la "ley de las joyas", tal como se la bautizó en Dinamarca y acusan al gobierno de hacer "política simbólica" para "atemorizar" a los solicitantes de asilo y aislarlos en la pobreza, opinó Johanne Schmidt Nielsen, líder de la Lista Unitaria, cuarta fuerza parlamentaria.

"El Gobierno no quiere quitarle sus joyas a los solicitantes de asilo", dijo hoy el portavoz liberal Jacob Ellemann-Jensen, que acusó a diputados de las formaciones de izquierda que han criticado la ley de perjudicar la reputación de Dinamarca en el exterior.

Tanto Ellemann-Jensen como el vocero socialdemócrata, Dan Jorgensen, defendieron la "necesidad" de la nueva ley, que reduce también las prestaciones a los peticionarios de asilo, para asegurar su integración y no poner en riesgo el sistema de bienestar danés.

El ultranacionalista Partido Popular Danés, primera fuerza de la centroderecha, calificó de "paso en la dirección correcta", pero pidió endurecer aún más las leyes y el control fronterizo para limitar sobre todo la inmigración de países musulmanes, reportó la agencia de noticias EFE.

Por su parte, Johanne Schmidt Nielsen, líder de la Lista Unitaria -cuarta fuerza parlamentaria- acusó al Gobierno de hacer "política simbólica" para "atemorizar" a los solicitantes de asilo y aislarlos en la pobreza, y Ulla Sandbaek, de la centrista La Alternativa, criticó que se los "estigmatice" y convierta en "sospechosos".

"Nacionalismo enfermizo" y "día triste" fueron adjetivos usados por los opositores a la ley, mientras sus partidarios hablaban de "responsabilidad" y "equilibrio" en la política de asilo.

La nueva norma contiene 34 medidas -13 fueron adoptadas en noviembre-, como endurecer el proceso para obtener los permisos de residencia y que quienes reciban asilo temporal deban esperar tres años para solicitar la reagrupación familiar, en vez de uno como hasta ahora.

Esa medida ha acaparado gran parte de las críticas de formaciones de centro e izquierda, así como de asociaciones de abogados y ONG como Amnistía Internacional, que han alertado de que Dinamarca podría violar la Convención Europea de derechos humanos, un "riesgo" que el Gobierno danés admitió durante la tramitación de la propuesta.

"Nunca habríamos presentado un proyecto de ley si creyéramos que viola las convenciones", aseguró hoy al término de un debate de tres horas y media en el Parlamento la ministra de Integración, Inger Stojberg, aunque reconoció que se encuentra "en el límite".

Stojberg y su colega de Exteriores, Kristian Jensen, ya habían negado el lunes esa posibilidad durante una comparecencia en la Comisión de Libertades Civiles, Justicia e Interior del Parlamento Europeo (PE), que se interesó por las nuevas leyes danesas.

El primer ministro danés, Lars Lokke Rasmussen, declaró fuera de la Cámara que no cree que sea posible endurecer más las leyes, algo que le reclaman sus aliados "populares", y recordó que el objetivo es que Dinamarca sea "menos atractiva" para los refugiados.

En respuesta a la polémica ley adoptada por Dinamarca, la ONU reclamó hoy "respeto" y "compasión" para los refugiados que llegan a Europa.

"Gente que ha sufrido tremendamente, que escapó de la guerra y el conflicto, que literalmente ha caminado cientos o miles de kilómetros, que arriesgó su vida para cruzar el Mediterráneo debería ser tratada con compasión y respeto", dijo Stéphane Dujarric, portavoz de Naciones Unidas, al ser consultado sobre la reforma a la ley de inmigración danesa.

Según Dujarric, es necesario que los refugiados vean respetados todos sus derechos, tal y como están reconocidos en las convenciones internacionales.

La política de inmigración y asilo ha sido uno de los puntos centrales de los gobiernos de derecha que han regido Dinamarca desde 2001, quienes han impulsado una de las líneas más duras de la Unión Europea (UE), gracias también a que este país nórdico mantiene excepciones a la política comunitaria en el área de Interior.

El ascenso imparable del Partido Popular Danés, formación de corte xenófobo, ha arrastrado a parte de la izquierda, como quedó de manifiesto en el gobierno de coalición de la socialdemócrata Helle Thorning-Schmidt (2011-2015), que solo introdujo pequeños cambios en ese área respecto a anteriores administraciones.

Dinamarca, que implantó a comienzos de año controles fronterizos provisionales, recibió en 2015 a 21.000 solicitantes de asilo, un tercio más que en 2014 y un cifra inferior a la del resto de países escandinavos, sobre todo Suecia, que con 163.000 peticionarios presenta la más alta de la UE per cápita.