11/01/2016 teatro

Marcelo Allasino, del Festival de Rafaela al Instituto Nacional del Teatro

Marcelo Allasino es el nuevo director ejecutivo del Instituto Nacional del Teatro (INT), luego de haber sido secretario de Cultura de la ciudad de Rafaela, en Santa Fe, donde nació, fundó el grupo La Máscara y organizó durante 21 años el Festival de Teatro, el encuentro argentino más importante de esta disciplina.


Ocupó su puesto por méritos propios, reconocidos por las autoridades que lo invistieron "sin importar a quien haya votado" y en medio de un conflicto más que serio entre la conducción saliente y dirigentes del área provinciales y regionales, cuyas responsabilidades habían entrado en un cono de sombras.

"Es de público conocimiento que 2015 fue un año que para el INT de grave crisis institucional, muy duro, del que tenía conocimiento por los medios o por lo que me decían los colegas que vivían más de cerca el conflicto, ya que yo estaba focalizado con mi tarea en la secretaría de Cultura (de Rafaela) y tenía una referencia un poco vaga, por afuera", dijo Allasino en diálogo con Télam.

Agregó que antes de asumir "tuvimos algunas reuniones con el director saliente (Guillermo Parodi), con el asesor por parte del Ministerio, con los consejeros y con los representantes provinciales, para ponernos al tanto del cuadro de situación".

"Me encontré con un estado de ánimo general de mucha preocupación, de mucho desgaste; había mucha energía puesta en una lucha de poderes que tenía que ver con esclarecer las responsabilidades y competencias -expresó-, sobre todo desde el Consejo de Dirección frente a la Dirección Ejecutiva".

Definió que al tratarse de un organismo sobre la actividad teatral que abarca el país entero y tiene una conducción a través de un órgano colegiado, el Consejo de Dirección, que se ocupa de la gestión y la administración, hubo roces históricos que el año anterior alcanzaron picos que afectaron a todos los involucrados.

"Quedaron muchas cuestiones por resolver -señaló-; cuando yo entré me encontré con 500 expedientes que había que firmar y resolver qué hacer con cada uno, fundamentalmente referidos al accionar actividad teatral en el país, pedidos de subsidios que estaban esperando para ejecutar las obras, planes de los que el Instituto lleva adelante, de cogestión con ONGs o con los estados provinciales o municipales, además del cúmulo de asuntos vinculados a lo administrativo."

El funcionario contó que tuvo una reunión plenaria con los representantes provinciales "en la que nos comprometimos de manera urgente a darle curso a esos expedientes que estaban parados y, además, como en el gobierno saliente se firmó el último día de gestión el traspaso de 38.000.000 de pesos para ejecutar esos expedientes, ésa era la urgencia y la prioridad".

Con Federico Irazábal, representante del Ministerio de Cultura en el Consejo de Dirección, Allasino dijo estamos trabajando "muy de cerca", compartiendo la mirada y los ejes de acción que se trazaron, "y nos hemos propuesto hacer un diagnóstico profundo tanto del Instituto como del hacer teatral en el país, en la que el INT tiene por supuesto una gran injerencia y participación".

"Pero también ocurren cosas por fuera del INT, que necesitamos visualizar y conocer como para trazarnos un plan a mediano y a largo plazo, que es algo que no se hizo en forma contundente al menos; sí ha habido un esbozo de lanzar planes a largo plazo pero no fueron lo suficientemente rotundos como para que fueran compartidos por toda la comunidad teatral", enfatizó.

Esas reuniones con los teatristas de las diferentes regiones, señaló, obedecen a "a sentarnos a conversar, a abrir el diálogo, que estaba bastante dañado, tanto por las visiones políticas como por las artísticas; creo que a lo largo de los años el INT fue cerrando su mirada hacia adentro, como mirándose mucho el ombligo, algo que abarca al Consejo de Dirección, a los representantes provinciales, los jurados, los comités de selección, con representantes que se reiteran y gente que pasa de una función a otra, entiendo yo como no cumpliendo con el espíritu de renovación que plantea la Ley del Teatro".

Según el teatrista rafaelino, "la realidad es que en el INT hay a nivel nacional un puñado de personas que están desde el mismo inicio, que han ido rotando por distintos lugares y, creo yo, generando un microclima que no es saludable, haciendo que hacedores y referentes artísticos de gran peso dieran un paso al costado y dejaran de participar".

Respecto de la Fiesta Nacional del Teatro, que se realiza anualmente en distintas ciudades del país, Alassino estimó que lo que allí se pone en evidencia es "la producción en el territorio nacional es muy desigual; hay provincias en las que la llegada del INT y su accionar durante casi dos décadas no ha logrado optimizar el carácter profesional de las producciones, que su calidad mejorara".

"Es una situación compleja que tenemos que solucionar; creo que el tema de la formación es central -añadió-; tenemos muchas provincias en las que no hay espacios de formación sistematizados para estudiar teatro, no hay escuelas de actuación, y yo creo que el INT tiene que tomar cartas en ese asunto de manera profunda, contundente."

Dijo que al carecer de lugares "donde nuestros artistas se formen, cómo vamos a esperar que la producción sea más profesional, sea más rigurosa, sea estética e ideológicamente más comprometida; es muy difícil".

"En este diagnóstico que estamos empezando a hacer, vamos observando el cuadro de situación de cuántas salas tenemos y en qué ciudades, qué cantidad de producciones hay y si esas producciones participan de las fiestas que propone el INT, si en las provincias hay leyes provinciales de teatro que puedan ser complementadas con la nacional, y eso nos está empezando a dar una idea más o menos certera de ese panorama que todos intuimos, pero que ahora necesitamos que sea claro y preciso", puntualizó.