26/12/2015 Celeste Boursier Mougenot

Un trabajo emprico y poltico en su lrica, desligado de lo estrictamente actual

El francés Celeste Boursier Mougenot, representante de su país en la última Bienal de Venecia que pasó por Argentina en el marco de la Bienal Unasur 2017, habla de un trabajo empírico, desligado de la actualidad y sin embargo político.

Por Dolores Pruneda Paz

"Mi abordaje es empírico, sensible, no trabajo en el tren de sincronizarme con una actualidad, lo artístico es político por definición porque confronta una subjetividad de manera indirecta con un auditorio, no quiero decir público porque ese término es una especie de cosificación ligada a la televisión”, sentencia a Télam Boursier Mougenot. 

Su relación con el visitante “se corresponde con la definición que un escritor daría sobre un lector":
"Me interesan los fenómenos de intersubjetividad porque la obra es una emanación de uno y el visitante desarrolla su propia relación con ella. Eso es una posición política”, asevera este artista que dedica gran parte de tiempo a diseñar dispositivos sonoros con elementos cotidianos inusuales en la ejecución musical. 
Lo que hace este compositor nacido en Niza en 1961 es diseñar y construir proyectos que garanticen una serie de normas para producir “sonido”, según consideraciones de la era analógica, o "música”, según ejecutores de la actualidad. 

Testigo del pasaje de lo analógico a lo digital, es autor de una suerte de ecosistemas musicales habitables, donde seres vivos y objetos inanimados interactúan creando melodías a partir de movimientos libres, con los visitantes como testigos y actores de esas peculiares sinfonías. 

Así realizó obras como "From here to ear", la invitación a entrar a un aviario donde pinzones se posaban sobre guitarras eléctricas generando disonancias sonoras; o "Revoluciones", el bosque cinético que invitaba a meditar en Venecia, encarnado en un inmenso árbol, con las raíces envueltas en un pesado bloque de tierra, que alcanzaba el cielo a través de un corte en el techo. 

Ese bosque ofrecía una coreografía alquimista ejecutada por tres ejes que se movían lentamente -según el metabolismo del árbol, las variaciones en el flujo de la savia y su sensibilidad a los pasajes de luz-, que es en gran parte esa dimensión política referida por Boursier Mougenot: aprovechar los sistemas de control de distintas especies para generar hábitats experimentales libres. 

Toda su obra "explora la fenomenología de la percepción y las posibilidades de redefinir el presente:- Me interesa bucear en los sentimientos que se generan la inmediatez de la representación musical que permiten los nuevos dispositivos auditivos tecnológicos", explica. 

De esa manera, documenta, observa y delínea "nuevas formas de generar música. Las prácticas auditivas han redefinido el presente porque son individuales, cada persona tiene dispositivos para escuchar lo que quiera de diferentes maneras en casi todo momento en esta sociedad", señala Bousier Mougenot.

Lo que le interesa, continúa, "es la relación individual y colectiva que se desarrolla en el marco de estos fenómenos auditivos determinados por los nuevos dispositivos tecnológicos, explorar la fenomenología de la percepción y los sentimientos que se generan en esa inmediatez de la representación". 

"La experiencia musical está profundamente determinada por el presente a partir de las nuevas prácticas auditivas individuales -señala Boursier Mougenot-, se trata de cientos de acciones individuales acompañadas por la música (viajar en subte, caminar, andar en bicicleta, trabajar en la oficina, cocinar) que redefinen el tiempo presente". 

"La música -asevera-, es el resultado de la representación con nuevos medios, lo acústico ahora es traducido por algoritmos que pertenecen más al orden de la representación de un sonido que a lo musical en sí". 

Ese interés en tratar el potencial acústico de objetos y acciones cotidianas lo reflejó en otras obras, como "Videodrones", dentro de la cual grabó el habitual movimiento urbano -autos, calles, plazas, centros comerciales- que reprodujo en pantallas simultáneas construyendo una singular melodía. Un trabajo que "es político en relación al lugar que le da al espectador. Le permite ingresar, trata de que comprenda de manera sutil que forma parte de la obra. Eso puede definir la política como la manera de tratar a los otros", remarca.

"Cuando uno genera un acto público ya está poniendo el pie sobre la política y las obras heterodoxas que produzco también podrían serlo, si bien no hago apología de esto, la cuestión pasa más que nada por la libertad", se despide.