20/12/2015 secretario de Patrimonio Nacional

Integrar lo erudito y lo popular, el desafo de Amrico Castilla

Américo Castilla, recién designado como secretario de Patrimonio Nacional -un cargo que ya ocupó entre 2003 y 2007- adelantó que revisará la configuración de algunos espacios fundados durante la presidencia de Cristina Kirchner como el Museo del Bicentenario y el Museo Malvinas y aseguró que “a diferencia de la gestión anterior” planea un trazado que integre lo erudito y lo popular, porque “un discurso monocorde solo satisface a quien lo emite”.

Por Julieta Grosso


Desde la función pública así como a través de las múltiples publicaciones que lleva escritas, hace ya varias décadas que Castilla se dedica a estudiar las transformaciones de los museos al calor de los cambios sociales que han alterado el mapa de consumos culturales y amenazan con volver obsoletos aquellos espacios que persistan en un enfoque fosilizado de su acervo.

Castilla, autor y compilador del libro El museo en escena, fue director Nacional de Patrimonio y Museos pero además estuvo al frente del Museo Nacional de Bellas Artes entre 2005 y 2007.

El abogado y artista acaba de renunciar a la presidencia de la Fundación TyPA (Teoría y Práctica de las Artes), que fundó con el propósito de tejer alianzas a lo largo de Latinoamérica para definir nuevos paradigmas museísticos y que a fines de agosto reunió a unos 400 expertos en la iniciativa “El Museo Reimaginado (EMR)”, una plataforma de propuestas innovadoras destinadas a redoblar el vínculo entre el público y los espacios de exhibición.

Entusiasmado con la recategorización que acompaña su retorno a la función -la cartera de Cultura ya no es más una Secretaría sino un Ministerio- Castilla señaló en entrevista con Télam que introducirá reformas administrativas como la apertura de concursos para elegir a los directores de los principales museos del país y que apostará a alianzas con instituciones de otras regiones.

“El mundo actual es una plataforma de alianzas, y la cultura es el territorio donde estas se producen del modo más enriquecedor. El contacto con otras culturas, sus hallazgos y experiencias, es fundamental para renovar las miradas sobre nuestro propio contexto”, destacó el experto, que mañana estará en la presentación del gabinete designado por el ministro de Cultura, Pablo Avelluto.

Télam: ¿Ya se desempeñó en este cargo durante las gestiones de Torcuato Di Tella y José Nun ¿En qué difiere el escenario de esa gestión del que se confronta hoy?
Américo Castilla: Las gestiones de Torcuato Di Tella y José Nun sucedieron en tiempos de “transversalidad” del justicialismo, en el que se convocaron a personas con antecedentes académicos y personales no necesariamente encuadrados en el peronismo. A partir de 2008, y ya con una nueva mayoría, la situación fue distinta, y fue en esa fecha que decidí dar por cumplida mi gestión.

En realidad, el actual no es el mismo cargo de entonces, si bien las funciones del anterior están incluidas en esta Secretaría de Patrimonio. Al haberse elevado Cultura al rango de Ministerio, existe la posibilidad de formar equipos de gestión más completos. La Secretaría cuenta con una Subsecretaría y tres Direcciones Nacionales, una de Museos, otra de Patrimonio, y una tercera de Investigación cultural.

T: ¿Cuál es su diagnóstico de la gestión de su antecesora, Araceli Bellota? ¿Las instituciones culturales han sido atravesadas también por la radicalización que signó el escenario político y social en los últimos años?
A.C: A diferencia de la anterior, la actual gestión intenta concertar a las múltiples voces que expresan a la cultura de todo el país, a las eruditas y a las populares. Un concierto es el ensamble de distintos timbres y sonoridades, un discurso monocorde solo satisface a quien lo emite.

T: ¿Qué ocurrirá con algunos museos surgidos durante la gestión anterior, concretamente el Museo del Bicentenario y el Museo Malvinas? ¿Se respetará el guión curatorial que han trazado ambas instituciones?
A.C: Los guiones de ambos museos serán revisados, como así también el del Museo Histórico Nacional. Los museos tienen la enorme oportunidad y la evidencia material excepcional que les permiten expresar diferentes voces, hipótesis y construcciones sociales que amplíen en vez de reducir la curiosidad de los visitantes.

T: Si tomamos dos de las variables que ha marcado su apreciación de las problemáticas que atraviesan a los museos -las cuestiones acerca de cómo captar a un sector de la sociedad que no se plantea ni siquiera la posibilidad de visitar un museo y al mismo tiempo tener en cuenta que los estímulos no son iguales para todo tipo de público- ¿Qué cambios habría que introducir al sesgo que ha tenido hasta ahora la dirección de Patrimonio?
A.C: La nueva Secretaría de Patrimonio Cultural revertirá el sistema organizativo funcional de los museos con el fin de valorar el mérito de sus profesionales, y asignarle responsabilidades y retribuciones acordes con su talento. A partir de esa jerarquización y en conjunto con los mejores técnicos, pondremos en prácticas nuevas estrategias de comunicación y exhibición.

Esperamos convocar a públicos que en la actualidad no concurren a los museos y promover experiencias sensibles que sólo los museos y su patrimonio único pueden ofrecer.

T: La mayoría de los museos que ahora estarán bajo su órbita concentran su potencial en la riqueza de sus colecciones, una modalidad que según marca en muchos de sus textos representa un paradigma en extinción ¿Cuál es el punto de partida para reacondicionar ese acervo y conectarlo con las tensiones del siglo XXI?
AC: El museo de bellos objetos seguirá existiendo y debemos extremar nuestros esfuerzos para protegerlos y resignificarlos a partir de contextos contemporáneos. Algunos públicos acceden a su autoconocimiento por el simple hecho de conectar íntima y visualmente con una pintura o un objeto. Y eso no debe perderse.

Otros en cambio sólo acceden a ese estado por medio de experiencias en las que puedan volcar su propia sensibilidad motriz, o de modo compartido, oral o de inmersión. Debemos comenzar por conocer cualitativamente a esos distintos públicos, sus intereses y necesidades; a las personas que acceden y aún a las que no acceden a los museos, y promover acciones que estimulen su participación.

T: ¿La dinámica de un museo puede contribuir a recomponer una cohesión social que en la última década generó un escenario polarizado política y culturalmente?
A.C: La política cultural debe jugar su papel más inspirador y útil, que es el de diseñar acciones que rindan beneficios simbólicos al conjunto de la población; facilitar espacios de encuentro y discusión de ideas; ser funcional a las organizaciones civiles para que lleven a cabo sus tareas; contribuir a que los actores culturales se expresen en libertad. Es lo opuesto al dirigismo o a la “coordinación del pensamiento nacional”.