07/12/2015 Arquitectura

Reverberacin, un problema que suele afectar auditorios, salas de espectculos y templos

La reverberación es la propagación del sonido desde la fuente hacia las superficies que confinan el espacio donde se emite, en lo que incide la capacidad de los materiales en absorber la cantidad de sonido que pueda quedar en el aire.

 Los griegos construían anfiteatros en los que todos los espectadores podían escuchar cualquiera fuera su ubicación. Pero hoy, a más de dos mil años, hay auditorios, salas de espectáculos e iglesias en los que el sonido no resulta claro o inclusive la palabra se hace ininteligible por problemas de acústica, que se pueden resolver aplicando principios establecidos a fines del siglo XIX.

El pionero de la especialidad y autor de la teoría vigente fue Wallace Clement Sabine, de 27 años cuando en 1898 las autoridades de la Universidad de Harvard lo convocaron por los inconvenientes de sonido en su recién inaugurado Auditorio Fogg, dijo a Télam el ingeniero Fernando del Solar Dorrego.

Graduado en ingeniería mecánica en el Instituto Tecnológico Buenos Aires (ITBA) y con una maestría en acústica en la Penn University (Pennsylvania, EEUU), el especialista deberá resolver problemas de esa naturaleza en una iglesia inaugurada hace pocos años en el partido bonaerense de Pilar.

La reverberación, definió, "es la propagación del sonido desde la fuente hacia las superficies que confinan el espacio donde se emite", en lo que incide "la capacidad de los materiales en absorber la cantidad de sonido que pueda quedar en el aire".

 El tiempo de reverberación está relacionado con el volumen de la sala y se mide por los segundos que el sonido tarda en decaer 60 decibeles. Si esa ecuación no es adecuada, en el caso de la palabra los fonemas se superponen, quedan resonando en el aire y se torna ininteligible.

En el teatro Colón de Buenos Aires, "reconocido por los músicos como una de las salas de mejor acústica en el mundo y hecho a semejanza de la Scala de Milán, porque aún no estaba difundida la teoría de Sabine, ese tiempo es de 2 segundos", dijo Del Solar y destacó además la calidad acústica en el Centro Cultural Kirchner, donde ya disfrutó de algún concierto.

Los antiguos templos, en especial los de estilo gótico, tenían profusión de ornamentos y molduras que dispersaban el sonido, la música con órgano se beneficiaba con la reverberación y la misa se daba en latín, que pocos comprendían, así que la inteligibilidad no tenía importancia, señaló.

Pero, apuntó, "el Concilio Vaticano II (1962-1965) determinó que la misa se oficie en el idioma local, las iglesias son más despojadas y para acompañar el canto se suele emplear la guitarra, que es muy percusiva. Y ahí se nota el problema" acústico.

Eso ocurre en la iglesia Nuestra Señora de la Paz en Estancias del Pilar, dentro de un complejo de barrios que suman unos 6.000 residentes fijos más otros mil en fin de semana, dijo el párroco Gabriel Micheli mientras Del Solar realizaba las últimas observaciones antes de iniciar su tarea.

El templo es un edificio octogonal con paredes lisas y enfrentadas en las que rebota el sonido y el techo, una cúpula piramidal de estructura metálica y madera, hace que el ambiente sea frío en invierno y muy caluroso en verano.

 Del Solar propuso revestir el techo con lana de vidrio, un material fonoabsorbente que además servirá de aislante para los cambios térmicos, y colocar paneles "flutter" eco para evitar el efecto sonoro característico entre dos paredes lisas, paralelas y reflectantes, "como el que se escucha cuando la pelota golpea contra el muro en la cancha de padel".

Los paneles son de madera -en este caso de wengue- y tienen un ranurado de valles y mesetas con frecuencias basadas en una teoría matemática de acuerdo con su función: maximizar la difusión del sonido.

A nadie se le ocurriría -aclaró- emplear este tipo de soluciones en la basílica St. Denis o la catedral de Notre Dame -ambas en París- u otras del tipo, "donde se apela a parlantes direccionales si hay algún problema".

En la iglesia de Pilar aparecen como la más adecuadas para resolver la reverberación por la que el sermón no se escucha claramente y también afecta cuando los feligreses hablan entre sí o cantan.

La combinación de las soluciones sugeridas permitirá bajar a 1,4" el tiempo de reverberación actual de 4", que "es muchísimo" para los 2.500 metros cúbicos de la sala, precisó.

Mientras recorría la iglesia el profesional llevaba consigo el libro Riding the Waves, una autobiografía de Leo Beranek, uno de los más reconocidos consultores acústicos a nivel mundial, "que a los 102 años sigue concurriendo a los congresos científicos" de la especialidad, comentó admirado.

Del Solar, de 37 años, es profesor en el ITBA, proyecta perfeccionarse con un doctorado en la Penn University y dedicarse a la consultoría en ingeniería acústica, una carrera de grado que en Argentina dicta la Universidad de Tres de Febrero.