05/12/2015 Hctor ngel Benedetti

Una nueva historia del tango

En Nueva historia del tango. De los orígenes al siglo XXI, el ensayista Héctor Angel Benedetti pone a prueba sus hipótesis sobre la supervivencia y reformulación del tango como género popular, y la importancia que la formación de nuevas orquestas, a la par de un interés redoblado por la danza, han tenido en la actual recuperación de su historia.

Por Pablo E. Chacn

El libro, publicado por la editorial Siglo XXI, recorre la historia de la incorporación de los instrumentos, la consistencia de los repertorios, la aparición de las orquestas y la renovación clave que en su momento introdujera Astor Piazzolla.
 
Benedetti nació en 1969 en General San Martín. Su especialidad es el estudio de la música popular, pero entre sus libros se cuentan crónicas de viaje, investigaciones biográficas, ensayos biográficos y libros de ficción. Es miembro del Centro de Estudios Gardelianos.
 
Esta es la conversación que sostuvo con Télam.
 
T : ¿Por qué sería nueva esta historia del tango, y en qué radicaría esa novedad?
HB: Yo tenía la impresión de que muchos libros de historia del tango no partían de una hipótesis de trabajo, sino de conclusiones sentimentales que cada autor ya tenía de antemano; que recién a partir de allí el escritor componía su texto, justificándolas. Pensé que sería útil revisar esa postura. Quiero decir: este libro nació a partir de algunas necesidades más que evidentes; tal vez la principal sea que aquella clase de obras descontextualizaban a un determinado artista o a cierto período, a menudo de manera convencional y sin atender a que en realidad la actividad tanguera tuvo (y tiene) muchos movimientos internos, graduales, dentro de los cuales las cosas no aparecieron y desaparecieron de golpe, ni se produjeron milagrosamente de manera aislada. Por otra parte, se tendió a utilizar un tono complaciente, se sobrevaloró la real incidencia que tuvieron algunos artistas, no se comprendió cómo era el verdadero funcionamiento profesional de los intérpretes, se aceptó sin cuestionar cualquier cita autorreferencial, se sacralizaron opiniones previas, etcétera. Lo que hice en este libro fue reconsiderar todo eso: quitar mitos a favor de lo documental, centrar en movimientos antes que a individuos, hacer una crítica ecuánime y una valorización sin adjetivaciones.
 
T : Se dice "hasta el siglo XXI". ¿Qué se quiere decir cuando se dice "hasta el siglo XXI"?
B : Hacia mediados de los 80, del tango ya estaban surgiendo pocas novedades verdaderamente gratas Era claro que estaba muy débil, y prácticamente llegó a tocar fondo; por un lado, tenía un auditorio cautivo, pero en retroceso y sin perspectiva de renovación; por el otro, al menos dos generaciones desentendidas del tango y que no querían saber nada con él. Pero tal como ocurriera varias veces a lo largo de su historia, el tango logró resurgir de esa decadencia; obtuvo un nuevo empuje fabuloso (hasta podríamos decir “insospechado”) gracias a que se redescubrió que era un baile muy atractivo. Este proceso ocupó buena parte de los 90 y de principios del siglo XXI. Y para demostrar una de las tesis de este libro (que en el tango se repitió varias veces el ciclo de apogeo, inercia, decadencia y reformulación), se hizo imprescindible llegar al siglo XXI, para ver qué fue lo que pasó, al menos durante sus primeros años.
 
T : ¿Cómo han variado las formas del tango en los últimos quince años, a la luz de la proliferación de formaciones, no todas entregadas a la recreación posmoderna de antiguos clásicos?
B : A simple vista parece algo muy raro. Todos esperábamos que el sonido “post-Piazzolla” evolucionara hacia formas casi impredecibles, y de hecho algo de esto se vio en determinados conjuntos; pero poco a poco fue ganando más terreno la recuperación de formas tradicionales. Orquestas tocando en estilos clásicos; siguiendo la marcación de algunos directores de los 40, sobre todo. Pero no debería sorprendernos tanto: como dije antes, la última recuperación del tango fue por la danza; y para practicarla, los estilos más “conservadores” son los más adecuados.
 
T : En su opinión, ¿cómo perciben las nuevas generaciones al tango en sus más diversos formatos?
B : Creo que ya se terminó aquello de no querer saber nada con el tango que tuvo el grueso de la generación precedente. Hay un interés muy fuerte por esta clase de música de parte de los jóvenes; y no solo en las pistas de baile, sino que también hay artistas que prefirieron volcarse al tango desde muy temprana edad. El tanguero de la barra ya no es un bicho raro; y a la vez, el que no se siente identificado con el tango aprendió a respetar esos gustos. Es como una vieja fisura que comenzó a arreglarse, y lo mejor de todo es que lo está haciendo espontáneamente, sin imposiciones.
 
T : Finalmente, ¿qué futuro se puede esperar para este "género" que parece inagotable?
B : En el arte debemos desconfiar de aquello que digan las bolas de cristal sobre el futuro de tal o cual tendencia; pero si algo nos enseñó la historia del tango, es que para sobrevivir exitosamente necesita dosis equilibradas de novedad, variedad y calidad. Los ingredientes están. 
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