30/11/2015 literatura

"Salamadras", un nuevo libro de Liliana Bodoc que rene relatos sobre el fuego

En su nuevo libro, la autora de "La saga de los confines" y referente local de la literatura fantástica vuelve a correrse del género que más cosechó y despliega un conjunto de registros narrativos atravesados por el fuego,- como chispa, como hoguera o rabia-, en un intento por "reconstruir la diversidad de formas en que los elementos se presentan en nuestra cotidianidad", dice la escritora.

Por Milena Heinrich

 "¡El fuego sabe por diablo pero más sabe por fuego!" exclama la primera página del libro juvenil editado por Alfaguara, en el que Bodoc reúne 12 textos -desde un cuento hasta una obra de teatro o un correo electrónico- sobre el fuego, la materia elegida por la escritora para su segunda entrega de la colección "Elementos", de la que este año ya se publicó "Ondinas" protagonizado por el agua.

El fuego como hoguera de brujas inocentes, como la llama de una vela, la leyenda de un incendio y sus cenizas, como el fuego lento de una relación que se apaga, o como origen en la historia de la humanidad. El fuego como creación y como destrucción. En definitiva, el fuego en todas sus formas es el ritmo que palpitan los relatos hilvanados al calor de ese elemento que acarició la vida en sociedad.

"Tal vez el fuego que más le importa a la literatura es el simbólico, ese que es nacimiento, pasión, purificación, origen. El fuego, como el resto de los elementos, posee una larga tradición en las mitologías y leyendas, recorren todos los géneros porque son, para la especie humana, fuentes indispensables de vida. No podemos prescindir de ninguno de ellos. Por lo tanto, no podemos dejar de cantarlos", dice Bodoc en entrevista con Télam.

"El fuego, como el resto de los elementos, posee una larga tradición en las mitologías y leyendas, recorren todos los géneros porque son, para la especie humana, fuentes indispensables de vida. No podemos prescindir de ninguno de ellos. Por lo tanto, no podemos dejar de cantarlos"

"Me gusta la idea de sujetarme a un tema, de orbitar alrededor de un concepto o una categoría", explica la escritora nacida en 1958 en Santa Fe aunque radicada en Mendoza hace ya mucho tiempo. "Lejos de resultar un límite, esa acotación temática me facilita la creación, me ayuda a imaginar. ¡Ya lo hice con los colores!", recuerda sobre la elección de ejes que estructuran algunas de sus historias.

Junto al fuego que se enciende y que ilumina, la autora identifica otros temas compartidos a lo largo de estos variados textos. Son "los de siempre, los de cada día humano: el amor y el desamor, el miedo, las búsquedas y los errores, la injusticia y el desamparo", describe la autora, que en esta trama se dirige a jóvenes aunque en otras oportunidades lo hace a niños y adultos, como en "Memorias impuras".

Pero en "Salamandras", Bodoc también apuesta por una miscelánea de registros narrativos -una obra de teatro o un correo electrónico-, porque "a muchas formas del fuego corresponden distintos géneros", asegura. Y en este sentido, desde la técnica narrativa, "estos libros me pusieron a pensar mi escritura. Me vi felizmente obligada a `dar vuelta los cajones` de mi lenguaje y mis recursos".

Es que el intento, argumenta sobre el original abordaje que transita en "Salamandras", fue "reconstruir la diversidad de formas en que los elementos se presentan en nuestra cotidianidad: los modos efectivos y los modos metafóricos. Así el agua es lluvia, lágrimas, mar, sudor. Así el fuego es chispa, hoguera, rabia, fragua".

Primero con el agua y ahora con el fuego, en diversos géneros y estilos narrativos, Bodoc se corre así de la literatura meramente fantástica, - universo con el que más se la reconoce por su trilogía "La saga de los confines", con la que supo captar, como pocas en Argentina, un público fiel- y se desliza por ahí pero también por otro territorios, en algunos casos más de tinte realista.

"Hay asuntos que el registro fantástico no te permite narrar y viceversa, debemos ser cuidadosos a la hora de elegir uno u otro. Cada género posee sus propias potencias, y supongo que es conveniente respetarlas. - propone y se pregunta- ¡Para qué intentar cavar un pozo con una aguja si tenemos una pala! Hay un fuego fantástico en la hoguera del chamán y un fuego cotidiano y realista en la hornalla de una cocina. Los dos son importantes".

Y esos fuegos no olvidan las injustas hogueras, las cenizas desperdigadas, las injusticias humanas. Por eso Bodoc comparte en que detrás de esos símbolos hay una reivindicación histórica: "En mis escritos intento tomar y sostener una posición, no para hacer panfleto, jamás para adoctrinar. Pero sí para ponerle intención y riesgo a mi narrativa; para sostener la forma con el pensamiento. O mejor, para unir forma y pensamiento en un hecho literario".

Es ahí, en esa simbiosis, entonces que la ficción es extremadamente poderosa. -resume convencida Bodoc- Y lo es porque, alejada de la coyuntura, nos posibilita pensar emocionados. La emoción es una inteligencia escasamente utilizada, menospreciada, arrinconada. Y sin embargo, gracias a ella solemos comprender más, solemos tomar las mejores decisiones, aceptarnos, aceptar al otro y , en ocasiones, ser más felices".