18/11/2015 msica

Mara Paula Godoy mostr un audaz camino que va de Brasil a Tucumn

La presentación del flamante disco de la cantante María Paula Godoy, "Ambas", mostró en la noche del martes en Café Vinilo un camino novedoso y a la vez frecuente, en donde la música -cuando está hecha con calidad y calidez- no sólo que no tiene fronteras, sino que a menudo las funde en el sentimiento popular y las deja sobre la mesa para ser degustadas por todos.

"Ambas" remite como título a la historia de vida de esta cantante de gran caudal de voz y refinado gusto musical, que a sus 35 años se larga con su primer disco para contar una historia poco usual, rica y fecunda: a los 5 años fue a vivir a Brasil por cuestiones laborales de su padre científico, allí vivió y cantó por 23 años, y desde hace un tiempo volvió para quedarse. Y cantar con tonada tucumana.

"En mi casa se hablaba en 'tucumano', por eso es mi referencia con el castellano, para hablar y para cantar. Escuchaba los discos que tenían mis padres, mucho folclore y música popular en general, y la música de Brasil que estaba y está en el aire. Cantar a partir de ese universo entonces fue algo natural", dijo María Paula a Télam.

En el escenario del Café Vinilo, el camino audaz y hasta provocador del repertorio que eligió la cantante se abrió paso en la noche del martes con brillantez y estilo, enhebrando canciones a la manera de un orfebre generoso: Asa Branca, de Humberto Teixeira, aquella hermosa canción que conociéramos en la versión de Milton Nascimento, para conectar enseguida con El Cosechero, de Ramón Ayala, y un aire a Mercedes Sosa recorre el escenario.

Una voz prodigiosa que se le anima a El Vagabundo y a Mambembe para que la magia de Chico Buarque también sea de la partida, una versión memorable en portugués de 'Barro tal vez' de Luis Alberto Spinetta; y la zamba rotundamente tucumana 'A Monteros' (justamente el lugar natal de María Paula Godoy) para que un público casi de culto estallara en cada final de tema.

La alegría en los músicos (comandados por la eximia guitarra de Juan Martín Angera , el bajista tucumano Jorge Rabito y los percusionistas Mario Busso y Esteban Blanca) y en la intérprete destacaron como eje central del recital, que alcanzó un gran clima con las versiones de El Vagabundo y de Sangre Latina, esta última que nos llegara hace más de tres décadas de la mano de Ney Matogrosso y los imprescindibles rockeros brasileños de Secos & Molhados.

Los invitados Franco Luciani (armónica) y una impecable sesión de bronces con Pablo Clavijo (saxo), Leo de Francisco (trompeta) y Santiago Castellani (trombón) sumaron para una gran presenntación.

"Esa alegría es lo que queremos transmitir. Si llegamos a ese punto, es porque vamos bien. No tenemos ningún preconcepto ni con idioma ni con las músicas diversas. Hay historias, vivencias, lenguaje musical y poético de sobra entre nuestros pueblos como para animarnos y disfrutar todo lo que hay para disfrutar", señaló María Paula tras la contundente actuación en la noche palermitana.

Ritmos del nordeste de Brasil, en donde reina el forró bailable y festivo, y también de chacareras, zambas y samba se escucharon para despedir a un público que pedía más. Como para no temerle a la audacia y al riesgo musical que se animó a producir este disco notable, en donde "Ambas" son las músicas que emocionan en la voz de una cantante que pide paso.
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