15/11/2015 San Pedro

La calidad y diversidad musical: protagonistas del Mastai

El festival explotó con la presencia de las grandes bandas Ciro y Los Persas, No Te Va Gustar, Manu Chao y el power trío Divididos, que hizo entrega de su arrolladora energía y la experiencia de 27 años de trayectoria rockera.

Hacía seis años que La Aplanadora del rock no participaba de festivales. La última vez había sido en 2009: sin volumen suficiente, bandas superpuestas y exceso de anunciantes. A diferencia de aquel tipo de encuentros, el maratónico y ecléctico Mastai se libera de los auspiciantes, apoya la integración y propone una grilla con espacio para cada grupo.

Eran las 20 y cerca de 30.000 personas esperaban expectantes y ansiosas la cuota de rock argento que, desde siempre, acostumbró a condensar en el éter la banda de Hurlingham, por donde sea que pasase. Para ese entonces, el encuentro ya llevaba cinco horas de música bajo un sol que remitía más al verano que a la primavera. Por suerte la modalidad de presentaciones, que alternaba dinámicamente los shows entre dos escenarios contiguos, no permitía pensar mucho en el calor.

Para ese entonces ya habían transitado los escenarios: Buenos Aires Karma, Los Tabaleros y su folclore moderno, los charrúas de Cuatro Pesos de Propina, Los Pérez García, la ascendente Onda Vaga, El Plan de la Mariposa, un contundente pero emotivo Lisandro Aristimuño y Contravos, que había dado rienda suelta al reggae con las canciones de su último disco, “Anatomía de la canción”, y todavía faltaban Ciro y los Persas, los uruguayos de No Te Va Gustar y Manu Chao con su formación, La Ventura.

Cuando Divididos irrumpió sobre el escenario, el predio ya se había vestido de noche. Una vez más Ricardo Mollo, Diego Arnedo y Catriel Ciavarella regalaron una clase magistral de rock y virtuosismo, y compartieron “Par mil” con Lisandro Aristimuño, generando un microclima dentro de la euforia que se había generado con canciones como “Alma de budín”, “Casi estatua”, “Qué tal”, “La era de la boludez" o la versión divididezca de “Crua Chan”.

El balneario estaba repleto, sin embargo no habían llegado todos. La gente seguía ingresando al balneario y trataba de acercarse al escenario. Algunos lograban, apretujados, llegar hasta la multitud. Otros, tomaban un poco de aire, y se quedaban en el camino.

Entre el repertorio del trío se escucharon “Huelga de amores”, hermosa chacarera inspirada en Eduardo Galeano, “Sucio y desprolijo”, de Pappo, la rockeada “Tengo”, de Sandro, y repudiando los atentados y los bombardeos, le dedicó a la paz mundial la implacable “Amapola del 66”.

Más temprano, había pasado por el escenario Boom Boom Kid: la ingenuidad que representaba su vestimenta contrarrestaba el repertorio de temas que había elegido para la ocasión. Si bien interpretó clásicos que no podían faltar como “Blu”, “I do” y “Jenny”, la presentación estuvo signada por una atmósfera más hardcore y acompañada con pogos enérgicos. Boom Boom Kid fue dueño del escenario y limitó con sus rastas cada espacio allá arriba, pero también se regaló a su gente y la surfeo entre el público.

Diferentes historias se cruzaron ayer en el predio de San Pedro. Personas de Chaco que esperaban para ver a Manu Chao después de doce horas ininterrumpidas de viaje. Familias enteras que disfrutaban con reposeras, termo y mate, de la música y la naturaleza. Muralistas que pintaban una Volkswagen Kombi de tres entrerrianos que iban a recorrer la columna vertebral de América Latina. Entre las banderas argentinas, se podía divisar la presencia de distintas ciudades de Buenos Aires como Baradero, San Nicolás y Pilar.

El cantautor franco-español Manu Chao fue el encargado de cerrar el Mastai. Si hay algo que se mantiene imperante en este trotamundos, de 54 años, es su compromiso social, que quedó reflejado, una vez más, en la leyenda que decoraba el fondo del escenario: “Por el agua, no a la mina”. La energía se sintió en el aire: el sonido circular y el estadío de trance atravesaron cada una de sus canciones.

Otro momento intenso del festival fue durante el show de Damas Gratis. Aunque la mayoría de las canciones que interpretó y que habían dado nacimiento a la cumbia villera, databan de los comienzos de la banda, ayer Pablo Lescano dejó en evidencia que, más allá del tiempo que había transcurrido, sus temas aún permanecían vigentes.