07/11/2015 Festival de cine

Nicanor Loreti sorprende en Mar del Plata con “Kryptonita”, una efectiva mezcla entre cómic e hiperrealismo bonaerense

En “Kryptonita”, una de las grandes sorpresas de la Competencia Argentina del 30mo. Festival de Mar del Plata, el cineasta abreva en el hiperrrealismo de la novela homónima de Leonardo Oyola, en la estética del cómic y en filmes de Robert Rodríguez, Katherine Bigelow y John Carpenter para narrar una historia de amistad y lealtad entre un grupo de “superhéroes” argentinos de origen marginal.

Por Paulo Pécora



En esa mezcla entre realismo sucio bonaerense y una imagen propia de cómics de superhéroes como Superman, Flash o La mujer maravilla, de los que algunos de sus personajes toman ciertos poderes y características físicas, “Kryptonita” describe una noche difícil en un hospital público del Gran Buenos Aires, donde el bien y el mal se disputan la vida de Nafta Súper, líder de una banda de delincuentes herido de muerte con un vidrio verde.

Mientras todo eso ocurre, el doctor González, médico en la guardia nocturna del hospital, acostumbrado a perder y a empastillarse para soportar la falta de sueño y la violencia cotidiana de ladrones y policías corruptos, debe decidir si toma partido o no por Nafta Súper, si le salva la vida o lo deja morir, al tiempo que asiste -sin saber nunca si se trata de algo real- a eventos extraordinarios y sobrenaturales.

La película, que superó todas las expectativas en Mar del Plata, donde debieron habilitar una nueva sala para que entraran las más de 100 personas que habían quedado afuera de su estreno, comienza con una frase textual de un tema del grupo de rock argentino Riff, en el que se dice que en las calles hay “nuevos héroes y heroínas” que muchas veces no podemos, no sabemos o no queremos ver.

“Un héroe pude venir de cualquier lado, incluso de los barrios más marginales. Leo Oyola viene realmente de ahí y si ves lo que logró literariamente es como un Maradona. La película habla de que debemos hacernos cargo, y a veces, por prejuicios o desprecio, la sociedad crítica a los héroes que vienen de las zonas populares de la sociedad”, afirmó Loreti.

En una entrevista con Télam, el cineasta -que en 2011 ganó el premio a la Mejor Película argentina del festival con “Diablo”- señaló que los protagonistas del filme “son en un punto antihéroes, una conjunción de superhéroes y de familia de forajidos que están en una situación difícil y se bancan entre ellos. Me parecían personajes entrañables y quería que engancharan al público aunque fueran delincuentes”.

Con claras referencias a películas como “Asalto al precinto 13”, de John Carpenter, “Near Dark”, de Katheryn Bigelow, “Sin City”, de Robert Rodríguez, o incluso “La pandilla salvaje”, de Sam Penkinpah, Loreti construye una película de encierro y asedio, en el que se pone en juego la lealtad y amistad entre un grupo de marginales que demuestran hasta qué punto la justicia y la dignidad pueden estar también en donde no lo parece.

Diego Velázquez y Susana Varela (como el médico y su enfermera), Juan Palomino, Pablo Rago, Diego Cremonesi, Lautaro Delgado, Nicolás Vázquez, Carca y Sofía Palomino son los antihéroes del filme, que más allá de su apariencia y modales representan a la justicia y el bien, frente a la corrupción criminal encarnada por los policías Diego Capusotto y Luis Ziembrowsky, o el hampón sin códigos Daniel Valenzuela.

“Ellos son lo peor del mundo pero vos querés que ganen. Leonardo tiene muchos libros de antihéroes donde la justicia no pasa por si robaste o no, sino más bien por qué códigos tenés. El malo es siempre el que ataca a traición. Son códigos de barrio y ellos los respetan”, sostuvo Loreti, quien tuvo la idea de hacer una película de superhéroes porque “acá no hay una tradición y si no la hacía yo, alguien la iba a hacer algún día”.

“Para mí, lo que hace genuina a la película, a los diálogos y los personajes es que Leo viene de ahí, él vive allí y algunas historias son cosas que le pasaron a él mismo. Eso es un regalo, una historia real escrita tan bien por alguien que sabe de lo que habla porque lo vivió en carne propia”, destacó Loreti en relación al autor de “Kryptonita” y a la extraña búsqueda de un verosímil realista dentro del género fantástico.

“Empecé a ver posible llevar la novela al cine cuando me di cuenta de que era una película de encierro, como 'Asalto al Precinto 13'. Y a mi me interesaba mucho ver qué pasaba con los personajes dentro de ese encierro. Me gustan mucho este tipo de películas, porque además son mucho más posibles a nivel de producción”, agregó.

Loreti se rodeó del director de fotografía Mariano Suárez y del director de segunda unidad Alejo Rébora para crear una atmósfera y una estética propias del cómic, donde la iluminación, el trabajo con los colores y el uso del croma -especialmente para evocar los recuerdos épicos de cada uno de los personajes- convierten a la guardia y los pasillos de un simple hospital bonaerense en un mundo alucinante y fantástico.

En ese sentido, Loreti dijo que quería “jugar con la idea de que el doctor González está despierto hace muchos días, es un nochero, y que todo podría ser parte de su imaginación. Hasta que te das cuenta de que todo es verdad. Quisimos armar algo realista, pero a su vez con la posibilidad de incluir este delirio en el medio”.

“Me pasan dos cosas. Me encantan los cómics y quería poder llevar algo de esa atmósfera al cine, sacándoles solemnidad. Una novela te perimte más faltarle el respeto. Y quería retratar algunas cosas para que no seamos tan caretas. Muchas veces hay cierto morbo e hipocresía cuando se muestra la marginalidad. Yo quería en algún punto enaltecerla y mostrar que estos personajes tiene cierta dignidad y lealtad”, sostuvo Loreti.

Y añadió: “No es una cuestión de apología, sino de comprensión de que se trata de otro mundo, con sus propias reglas. Y allí, ellos son los únicos que mantienen ciertos códigos”.