29/10/2015 Biblioteca Nacional

El archivo de Arturo Pea Lillo, difusor del pensamiento poltico argentino

El archivo personal del editor Arturo Peña Lillo, que a mediados del siglo XX creó en la Argentina una editorial dedicada a difundir el pensamiento nacional del que se nutrió gran parte de la militancia de los años 60 y 70, se incorporó a los fondos del área Archivos y Colecciones Particulares de la Biblioteca Nacional.

"La importancia de la donación radica en la relevancia que tuvo Peña Lillo como editor, por su aporte al pensamiento nacional y por la circulación que tuvieron los libros de sus editoriales", consideró Vera de la Fuente, coordinadora general del Área de Archivos y Colecciones de la Biblioteca.

Las obras que publicó "son fundamentales en la historia del pensamiento político argentino, que atraviesa zonas del nacionalismo y de la izquierda nacional, y las memorias revelan que su labor era una forma de intervención política y que salía a buscar lo que quería publicar", explicó a Télam De la Fuente.

La trayectoria de Peña Lillo como editor, puede rastrearse desde 1947, cuando junto a Vicente Del Giudice fundó la editorial Peña-Giudice en la que publicaron textos de José Hernández, Atahualpa Yupanqui y Jorge Luis Borges,  y luego creó su propia editorial que se mantuvo activa entre 1954 y 1982, editando alrededor de 400 títulos. 

Allí encontraron un espacio fértil para expresar sus ideas, a partir de la década del 50 intelectuales de la talla de Arturo Jauretche, Raúl Scalabrini Ortiz, Rodolfo Puiggrós, José María Rosa, Ernesto Palacio, Norberto Galasso, Juan José Hernández Arregui y Jorge Abelardo Ramos.

El fondo, que fue donado por Laura, hija de Peña Lillo, "reúne documentos personales, cartas con escritores, materiales sobre el seguimiento de la publicidad y las críticas que hacían sobre los libros, lo cual hace a la historia de la editorial". 

Así se puede llegar a la correspondencia que tuvo con Abelardo Ramos, Norberto Galasso, Álvaro Yunque, Gastón Gori, autor de La Forestal, quien en una de esas misivas le decía: "No quisiera morirme sin que me publiques un libro".

El archivo personal de este editor, que había nacido en Valparaíso (Chile) en 1917 y murió en 2009, fue reunido además en un libro de Alejandra Giulliani y Leandro de Sagastizábal, quienes compusieron una biografía de Peña Lillo y una historia de la editorial, lo que para De la Fuente "valoriza aún más esa documentación". 

El fondo reúne también material audiovisual integrado por filmaciones de presentaciones de libros, homenajes o discursos de Peña Lillo, y cuadernos de memorias, así como proyectos sobre futuras publicaciones y columnas de opinión política en revistas El cuestionario y El quehacer nacional, de las cuales fue director.

Esta donación forma parte de una política del Archivo que intenta evitar que se pierdan los documentos de las editoriales, y se necesita crear conciencia de que esos papeles sin clasificar -que actualmente descansan en algún sótano- representan las formas que fue adquiriendo la relación autor - editorial a lo largo de los años y queremos que entren a formar parte del acervo cultural de la Nación, sostuvo De la Fuente.

 El aporte más voluminoso y complejo recibido en los últimos tiempos fue el archivo de redacción del diario Crónica, a partir de la firma de un convenio con la editorial Sarmiento, editora de ese diario y de otras publicaciones (Así, Ahora) por el cual se sumó, además del archivo de redacción estimado en 700.000 sobres, todo el archivo fotográfico de negativos, y una completísima hemeroteca.