26/10/2015 Elecciones 2015

Massa no consigui torcer la polarizacin y qued tercero

El candidato presidencial de UNA logró crecer en cantidad de votos en relación a su cosecha de las PASO se acomodó en tercer lugar con más del 21 por ciento de los votos, por lo que podría jugar un papel protagónico de cara al balotaje.


El candidato presidencial de UNA logró crecer en cantidad de votos en relación a su cosecha de las PASO y, aunque no pudo torcer la polarización entre el Frente para la Victoria y la alianza Cambiemos, se acomodó en tercer lugar con más del 21 por ciento de los votos, por lo que podría jugar un papel protagónico de cara al balotaje.

Contra el pronóstico de sus adversarios, y arropado por el ex ministro de Economía Roberto Lavagna y el gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota, Massa logró superar los 4.639.421 votos que había conseguido UNA en las elecciones primarias, abiertas, simultaneas y obligatorias; y quedó en posición de poder influir sobre el resultado de la segunda vuelta si decidiera apoyar a algunos de los candidatos que accedieron al balotaje.

El gran desafío de Massa tras las primarias era conservar el caudal que había conseguido el frente Unidos por una Nueva Alternativa durante las primarias en las que compitió contra De la Sota y, si bien lo logró parcialmente (buena parte de esos sufragios fueron en Córdoba y viraron hacia Mauricio Macri), su éxito fue poder crecer de los 14 puntos nacionales de agosto pasado a los 21 de hoy.

El tigrense, quien tiene dos años más de mandato como diputado nacional, ahora deberá definir si apoya explícitamente a alguno de los dos sectores que irán a balotaje, con pacto post electoral de por medio, o si da libertad de acción a sus votantes y a su espacio político.

Tras las PASO, el espacio que encabeza Massa sufrió varias fugas, como las de Mónica López (quien igual apareció en las boletas como candidata al Parlasur) y la de Francisco de Narváez, quien apoyó a Scioli sobre la recta final de la campaña.
Las fugas de dirigentes no hicieron mella en Massa, que se robusteció gracias a reposar su campaña y armado en el delasotismo y en los equipos técnicos liderados por Lavagna.

El 9 de agosto, Massa triunfaba en la disputa por la candidatura presidencial del frente UNA, en una alianza electoral que logró cobrar volumen pero nunca terminó de mostrarse como una coalición integrada y en unidad.

El acercamiento entre Massa y De la Sota comenzó a mediados de 2014, cuando ya hablaban de la posibilidad de alcanzar un frente común y hasta llegaron a mantener un encuentro en San Fernando con la plana mayor de sus equipos y referentes económicos.

Luego hubo un desmarque de De la Sota, en el que inició un intento de instalar su postulación en solitario y no hubo más reuniones (públicas al menos) con Massa, quien se alió con la ex esposa y rival del gobernador, Olga Riutort, hasta hace poco candidata a intendenta de Córdoba.

La pérdida de dirigentes y una sensible caída en las encuestas, sumado a quedarse fuera del acuerdo con la UCR (que se decantó por el PRO y la CC), hizo que Massa volviera a interesarse por conformar un frente electoral con De la Sota, quien abandonó la indiferencia y lo correspondió.

Así, ambos comenzaron las negociaciones a mediados de abril -y difundieron cuidadosamente su reencuentro-, para luego lanzar formalmente el 29 de aquel mes el frente Unidos por una Nueva Alternativa.

El acuerdo contemplaba tener listas de unidad en casi todos los distritos y permitir imponer su propio candidato a gobernador en sus bastiones (Juan Schiaretti en Córdoba y Felipe Solá en Buenos Aires), lo que ayudó a darle volumen a un frente que creció o, al menos, los posicionó más de lo que posiblemente hubieran logrado por separado.

Sin embargo, las estrategias de campaña divergentes y el enfrentamiento por la no concreción de todos los debates prometidos (que comenzaron siendo 6 y luego 4 para terminar en al menos 3), mostraron desde el cierre de listas hasta la jornada electoral a dos candidatos separados e inconexos, con poco hincapié en lo que defendían en común (algo que reclamaron siempre los massistas).