23/10/2015 "Salario Mnimo"

Un periodista colombiano encarn a un obrero para escribir una crnica sobre el salario mnimo

Transmutado de periodista en obrero de una fábrica textil en Medellín, el colombiano Andrés Felipe Solano cuenta en una crónica titulada Salario Mínimo una experiencia extrema para una persona de clase media que se extendió por seis meses y alteró definitivamente su itinerario profesional.

Por Mora Cordeu

Recién publicado en la colección Mirada Crónica, dirigida por Leila Guerriero de la editorial Tusquets, el libro reproduce la nota escrita para la revista Soho en diciembre de 2006 e incluye fotografías del autor en la fábrica, con sus compañeros, en la casa de la familia que lo recibió, o en el bar de salsa, adonde acudía los domingos, y otras ilustrativas de esos lejanos días. 

Andrés Felipe Solano (Bogotá, 1977) estudió Literatura y se recibió en la Universidad de los Andes con una tesis sobre el escritor norteamericano Raymond Carver.

Ha publicado las novelas Sálvame, Joe Louis (Alfaguara, 2007) y Los hermanos Cuervo (Alfaguara, 2012). Sus crónicas y cuentos han aparecido en revistas como Soho, Gatopardo, Granta, World Literature Today y The New York Times Magazine. En 2010 fue seleccionado por la revista Granta como uno de los veintidós mejores narradores jóvenes en español.

En una entrevista con Télam, Solano contó cuáles fueron las características de este trabajo.
¿Que suma esta crónica a la información periodística?
Yo creo que le da carne, sudor y piel a esos números que siempre vemos una y otra vez en la televisión y en los periódicos cuando se acerca el fin del año, aquellos números alrededor de los que se arman titulares vacíos del tipo: "Empresarios, gobierno y gremios se retiran de la mesa de negociaciones. No se llega a un acuerdo para el aumento del salario mínimo".

¿Cuanto hay de testimonio periodístico y cuánto de relato autorreferencial? 
Esa es una de las preguntas que responde la crónica misma o, que por lo menos, deja planteada. ¿Cómo yo, que he sido un periodista de clase media, asumo contar cómo viven los que viven con el salario mínimo? Bajo ese interrogante se desenvuelve toda la historia. No perder de vista esa condición creo que le da honestidad a este trabajo.

¿Esa manera de acortar distancias con la realidad que querés mostrar a través de convertirte en alguien que no sos, entraña el peligro de quitarle verosimilitud al relato?
No lo creo. Yo estuve allí, en una fábrica, seis meses, contando prendas diez horas al día y viví de lo que me ganaba por hacerlo, ese es un hecho comprobable. Otra cosa habría sido si yo voy con mi grabadora una semana, entrevisto a quince obreros, regreso a la sala de redacción y escribo una crónica en primera persona sobre lo que es ganarse el salario mínimo.

¿Cómo fue la experiencia de periodista infiltrado que mencionás en el epílogo?
Muy compleja. Hay una especie de angustia presente a lo largo de todo el libro. En él nunca me olvido del periodista que soy y de lo que fui a hacer y la violencia sobre mí mismo que me genera mentir, ser otro. Si le hubiera escondido mis dudas al lector creo que la crónica habría sido fallida.

En algunos momentos manifestás cierta incomodidad con la mentira que necesariamente entraña la inmersión en un mundo ajeno del cual te apropias ¿Te costó manejarla y como pudiste resolverla?
Jamás pude estar cómodo, pero no tenía de otra, esas eran las condiciones que me impuse y acepté. El precio a pagar. 

¿Cuánto de ficción hay en este tipo de investigación in situ?
Nada. La ficción no cabe aquí. Eso lo dejo para mis novelas. Ahora, si con ficción te refieres a pretender ser otro, a ser un impostor, pues toda.

Esta crónica salió finalista del Premio Fundación Nuevo Periodismo Latinoamericano 2008 y disparó nuevos caminos ¿Te esperabas tanta repercusión?
Antes de empezar, intuía que la crónica podía ser algo importante si llegaba a buen puerto. Luego la escribí bajo presión solo con la meta de la entrega y más tarde me olvidé del todo una vez salió publicada. Meses después me fui de Colombia a vivir en Corea gracias a una residencia literaria que me otorgaron y solo una vez allí me enteré de cómo estaba siendo leída y de lo que opinaba la gente. Sin duda fue un punto de ruptura muy importante en mi vida. Digamos que en pocas palabras me proporcionó el coraje necesario para ser un escritor.

En lo personal ¿hubo un aprendizaje en esos seis meses de trabajo en un fábrica textil?
Claro que sí. Aprendí a dominar mi cuerpo y mi mente. A veces lo vuelvo a conseguir.

¿Qué percepción tenes hoy del género? ¿Volverías a repetir una vivencia similar a la de "Salario mínimo o tenés otros horizontes?
Alguna vez pensé en escribir cómo es vivir seis meses con el salario máximo, incluso fantaseé sobre la idea, pero nadie estaría dispuesto a patrocinar semejante cosa. Además, creo que ya está todo dicho en La historia natural de los ricos, un libro grandioso de Richard Conniff, un naturalista. Y no, no creo que pueda hacer nada igual en el futuro. Para hacer lo que hice se necesita estar pasando por un periodo muy particular y creo que esa etapa ya quedó muy atrás en mi vida.
etiquetas