22/10/2015 SLT 203

Lus Filipe Sarmento: El poeta contra los falsos destinos

Con cuarenta años de carrera, traducciones al español, inglés, francés y croata entre otros idiomas y reconocimientos de diversos festivales y antologías poéticos del mundo, Luís Filipe Sarmento, nacido el 12 de octubre de 1956, es de esos ciudadanos del mundo que (no pasa solo en Argentina) son celebrados a nivel mundial pero poco mentados en su propia casa: Portugal, ese hermoso país que, en los últimos años, también se ha convertido en uno de los alumnos más aplicados y obedientes de la Unión Europea.

Por Juan Pablo Bertazza

 
“Como poeta y escritor nunca estuve alineado con las opciones políticas de derecha que vienen gobernando en las últimas décadas y que subvierten, en sus mismas estructuras, la democracia tal como se puede verificar hoy con el comportamiento siniestro de la cúpula de la UE al servicio del crimen financiero internacional. Portugal es un bello país amordazado por mafias en todas las áreas y, por supuesto, también en la cultura.
 
En mi caso, fue a través de la literatura que pude acercarme a la riqueza del universo intercambiando experiencias con otra gente y así me fueron llegando invitaciones para festivales, congresos, editoriales; y pude ir publicando mis libros en cerca de treinta países donde lo que contaba era la poesía y la literatura de un escritor que no tiene vergüenza en mirarse al espejo”, explica en esta entrevista con Télam uno de los poetas portugueses más destacados de la actualidad que, con inspiración y mirada crítica, intenta volver a unir los pedazos rotos de aquella vieja y hoy tan bastardeada identificación platónica entre lo bueno y lo bello.
 
Efectivamente, en 1975 con el volumen de poesía A Idade do Fogo, Sarmento comienza a desandar un largo camino poético que fue alternando con diversos trabajos como periodista, traductor, editor y hasta director de cine, siempre con un notable compromiso: “el combate contra el conocimiento, la promoción sin pudor de la ignorancia, el silenciamiento de las voces de la cultura y del arte es parte del programa de aquellos que buscar eternizarse en el poder y esclavizar el pueblo, prohibiéndole el acceso a una información honesta, esa es la lucha que hoy que deberían seguir las nuevas izquierdas: la lucha contra la dictadura de la ignorancia”, explica con vehemencia y al calor de un nuevo triunfo de la derecha portuguesa.
 
Lo cierto es que en esa enorme guerra, Sarmento parece haber ganado una batalla con la publicación de Efectos de captura (traducido al castellano por editorial Leviatán), libro dividido en tres partes (“Del abismo”, “de la superficie” y “del raro”) que retoma un hondo clima filosófico, latente en casi toda su obra desde los estudios que, de muy joven, siguió en la Universidad de Lisboa.
 
En ese sentido, Efectos de captura parece proponer algunas fotografías de ese mundo perfecto de las ideas al que Platón mantenía a resguardo de todo pero al que parece haber llegado el smog de nuestro presente, tal como sugiere uno de los mejores poemas de este libro: “en este plano no hay dioses/tan solo dioses químicas de creencias/ en este plano no hay infiernos/ sino el resultado de la combustión de los ojos”.
 
¿Cómo se fue tiñendo de filosofía tu poesía?
La filosofía nos propone el acto de mirar la realidad con el pensamiento mientras que la poesía intenta, desde la fenomenología y la hermenéutica, darle un cuerpo ideológico de presencia contra los falsos destinos. Creo que Efectos de Captura intenta contar fragmentos de la historia de nuestro tiempo bajo una mirada analítica y crítica de la realidad que nos han impuesto los agentes del mal, una aprehensión sensorial de nuestra manera enfermiza de estar en el mundo. Este poemario persigue la redención personal y colectiva a través de la desocultación, para capturar aquello que libera, pero también salir del abismo y trascender la superficie.
 
Algo de ese tono entre analítico y crítico recuerda a Pessoa, sin lugar a dudas el poeta portugués más reconocido en nuestro país…
Pessoa ha dejado de ser un poeta portugués para ser un poeta universal, igual que Borges. He dedicado muchos estudios y ensayos a su obra, uno de los cuales salió en 2012 con el título “Ser todo de todas las maneras”. Pessoa es, en sí, un mundo, un drama en gente, como él mismo lo definía, con sus setenta y dos heterónimos. Creo que es un caso único en la poesía mundial ese juego de paradojas veladas por una mente perturbadoramente lúcida: quiero decir, hay un programa estético-filosófico que preside toda su obra. Con semejante manantial de ideas, Pessoa más que una influencia, es una invitación, un camino, un recorrido infatigable hacia la reflexión poética y filosófica que se nos ofrece a todos los creadores.
 
¿Cómo es que alguien decide dedicarle su vida a la poesía?
Creo que la poesía es la disciplina superior de la literatura y en ella me expongo como ser social y político, como ser cultural e ideológico. Solamente dejaría de escribir poesía si ella me dejara abandonado a un rincón oscuro de la perdición. Es un ejercicio diario de supervivencia, de testimonio de la existencia y justificación de la vida en su plenitud. Las palabras y su misterio son el gas que respiramos los poetas y en cada enfrentamiento diario hay un hombre que cuestiona su misión para que las sociedades enfermizas mejoren y puedan construir una sociedad de pueblos que se respetan y no una sociedad anónima de administraciones que nos condenan. En mi caso (y te aseguro que no es una dramatización) es poesía o muerte, muerte del creador y del hombre en cuanto ser que interviene en los escenarios de la reflexión. Ese es mi programa. Un programa de construcción del yo en su existencia precaria.



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