21/10/2015 Doc Buenos Aires

Paz Encina presenta los cortos de su triloga sobre la dictadura paraguaya

La realizadora paraguaya Paz Encina, está presentando en el DOC Buenos Aires, que se desarrolla hasta el miércoles 28, su trilogía de cortometrajes "Tristezas de la lucha", compuesta por dos documentales y una ficción y que retratan la dictadura de Alfredo Stroessner a partir de una investigación sobre los Archivos del Terror, que revelaron el accionar policial en los 35 años de gobierno stronista (1954 a 1989).

Por Pedro Fernndez Moujn


La trilogía de Paz Encina, que debutó en el largometraje con la luminosa "Hamaca paraguaya" en 2006 (con la que se alzó con el premio de la Crítica Internacional en el Festival de Cannes), se podrá ver en dos funciones del DOC: mañana, jueves, a las 20 y el viernes a las 18, en ambos casos en la sala de la Alianza Francesa (avenida Córdoba 960).

Mientras muestra estos trabajos armados a partir de la indagación de los Archivos del Terror, Paz Encina está terminando de montar su próximo largometraje, que también es un ejercicio de la memoria, "un gesto del recordar", y que está centrado en el militante opositor paraguayo Agustín Goiburú, desaparecido en la Argentina en 1977 en el marco del Plan Cóndor, y que está pensada como "una película de voces", armada en su totalidad sobre archivos sonoros y con mitad de imágenes ficcionales y otra mitad documental.

La trilogía se compone de "Familiar", un filme armado a partir de un archivo sonoro de una delación sobre un dirigente de las Ligas Agrarias, un hermano de Apolonia Flores, una niña baleada y apresada a los 12 años acusada de tomar parte de un operativo armado.

El segundo es "Arribo", también basado en un archivo sonoro pero en este caso sobre el interrogatorio que realiza el jefe de la brigada policial del aeropuerto de Asunción al dirigente opositor Benigno Perrotta, exiliado en Argentina, en una vuelta que realiza al Paraguay.

El filme que cierra la trilogía es el que le da título, "Tristezas de la lucha", y es una ficción que Paz Encina realizó sobre el texto del escritor español-paraguayo de comienzos del siglo XX, Rafael Barret, pleno de actualidad, y en el que un preso en su domicilio reflexiona sobre su condición de clase y la opresión mirando por la ventana al cuidador que lo vigila desde la calle.

"Me costó mucho hacer estos cortos y fue a partir de que decidí estudiar la dictadura de Stroessner. Yo nací en la dictadura y viví en la dictadura hasta los 18 años, mi papá fue opositor, vivíamos controlados, siempre había una redada en mi casa, siempre lo llevaban, esto era lo cotidiano para nosotros, pero al mismo tiempo por mi pertenencia a una familia de la clase media alta de Asunción mi situación era ambigua porque yo todos los días iba a la escuela con los hijos de los generales stronistas", cuenta Paz Encina en charla con Télam sobre este trabajo que presenta en Buenos Aires.

"En un intento por echar algo de luz sobre esta época es que decido estudiar la dictadura de Stroessner y lo hago a partir de los Archivos del Terror, que hace años son públicos y en los que están todas las fichas de los detenidos, las entradas y salidas, las fotografías, los trabajos de los pyragüés (delatores)", agrega la realizadora.

"Estos archivos -afirma- muestran todo el sistema represivo desde el represor, algo así como la historia de la dictadura contada por ellos. El controlador también tenía que grabar para mostrar cuánto amedrentó; mi hipótesis es que el controlador también era controlado y por eso me impresionó tanto encontrar esta historia de la dictadura contada por el mismo sistema represor".

Paz Encina relata que en esta investigación un día se topó con unos casetes que estaban arrumbados y que apenas comienza a escuchar decide digitalizar para que no se perdieran y que la asombran por lo que contenían.

"Ahí encontré delaciones e interrogatorios y decidí entonces hacer las películas intentando intervenir el material lo menos posible porque siento que en Paraguay no tenemos trabajada todavía mucho la memoria sobre la dictadura y quizás dentro de 10 o 15 años estos archivos sean otros", señala la realizadora.

Sobre el modo de trabajo, Paz Encina cuenta: "Yo me manejo a partir del sonido, es una estructura de pensamiento que tengo, por cuestiones de superpoblación familiar estudio guitarra clásica desde los 4 años y entonces aprendí a leer y a escribir notas musicales antes que letras y entonces me guío mucho a partir del sonido, escucho y selecciono; los sonidos que encontré en esos archivos fueron miles, de a momentos sólo escuchaba música pero eso también me mataba porque pensaba qué estarían haciendo mientras ponían esa música".

"Otra cuestión que sucedía -relata- es que como Asunción es una ciudad tan chica vos escuchás esos archivos y podés reconocer de quién están hablando, escuchás la delación y decís están hablando de tal, de hecho el nieto de Benigno Perrotta estudió conmigo cine en la FUC".

Hablando sobre la ficción, basada en un relato homónimo de Barrett, Paz Encina dice que "es como una síntesis de mi situación familiar también, una reflexión de hasta dónde estamos a mano con los pobres".

"Estos archivos muestran todo el sistema represivo desde el represor, algo así como la historia de la dictadura contada por ellos. El controlador también tenía que grabar para mostrar cuánto amedrentó".


"A mí -cuenta- me importa mucho lo que pasó, pero me interrogo desde lo que me pasó, desde el lugar que tuvimos como familia en todo ese proceso, me lo pregunto constantemente y ese texto de Barret me interpeló al encontrar la ficha de Apolonia en los Archivos del Terror y saber que yo, la hija de un exiliado y también perseguido por ese régimen, estaba bailando en el teatro municipal a media cuadra de la oficina de investigaciones donde alguien estaba delatando al hermano de Apolonia por su vinculación con las Ligas Agrarias".

"Eso me pesa y hay como un ir y venir, porque yo vivía miles de vidas en un mismo momento, una vida que correspondía a todo un mundo social y por otro lado una vida que correspondía al mundo político, tampoco era agradable ser un niño y que la policía venga a hacer una requisa a tu casa o que te estén controlando, salíamos a la calle y estaban los servicios vigilándonos, en un momento todo esto se volvió tan habitual que ya todos los chicos de la casa sabíamos que teníamos que ir a golpear la puerta de la pieza de mis padres para avisar que venía la policía era un 'mamá viene la redada' pero tan familiar y cotidiano como un 'mamá viene el lechero'", cuenta Paz Encina.

"Tristezas de la lucha" se exhibe mañana a las 20 y el viernes a las 18 en la Alianza Francesa en el marco de la muestra documental internacional DOC Buenos Aires.