05/10/2015 lanzamiento

"El regreso de Ulises", una novela grfica de Manguel y Max sobre el exilio y lo irreconocible

Al ritmo de una narración que se acompasa entre texto e ilustración, el escritor argentino Alberto Manguel y el dibujante español Francesc Capdevila, más conocido como Max, construyen juntos "El regreso de Ulises".

Por Milena Heinrich

"`Ulises volvió su espalda al puerto y siguió el pedregoso sendero que conducía a través del bosque en lo alto del monte hacia el lugar que Atena le había indicado`", recita Alberto Manguel a Télam ese verso de la "Odisea" del poeta clásico Homero que cuenta la llegada de Ulises. "De ahí construí la historia", grafica el escritor argentino radicado desde hace años en Canadá.

Ocurre que en "El regreso de Ulises" (Nórdica), Manguel y Max fusionan, uno con palabras, el otro con dibujos -oscuros, sombríos-, un relato protagonizado por el mítico Ulises que aborda la sensación de no pertenecer al hogar al que siempre se añoró volver, una historia anclada en el paso del tiempo, momento exacto en el que para el héroe hasta la propia tierra de origen se vuelve ajena, irreconocible.

"Creo que nuestra época - reconoce Manguel un hilo conductor en el relato- identificará inmediatamente el tema con el de los refugiados; los de Siria son emblemáticos del desamor con el que nuestras sociedades tratan al extranjero, olvidando que todos fuimos o seremos extranjeros, y que siendo una especie nómade, en algún momento nuestro abuelos, hijos o nosotros serán o fueron esos que llegan exhaustos a una playa desconocida".

Desmoronados, extraños, los personajes del libro a pesar de remitir a personajes icónicos de la mitología occidental escapan a esas figuras tan plasmadas en la historiografía del arte y se reinventan pictóricamente. "No me valían las imágenes tópicas, tenía que dibujar tipos creíbles, contemporáneos, anónimos: gente que te vas a cruzar en las calles del mercado de tu barrio en el suburbio", explica, por su parte, el dibujante, Max.

Así, el ilustrador (Barcelona, 1956) trae a La Sibila como "una vieja loca a la que todos ignoran" y a Ulises, que "ha cruzado el tiempo y el espacio" como "un anciano entre las muchedumbres del exilio y la emigración, entre los refugiados"; ambos personajes, dice Max, no fueron "construidos al pie de la letra a lo que el texto describe, porque cuando has comprendido el sentido de la historia y has empatizado con la verdad de sus personajes, no lo necesitas".

Por eso, confiesa Manguel, escritor, traductor y editor, "cuando supe que Max quería ilustrarlo, lo dejé enteramente en sus manos; él es capaz de transformar ideas y narraciones en imágenes que son mucho más que lo que las palabras pueden transmitir". Así, aunque el texto haya sido la primera versión, el dibujo se integra como coprotagonista del relato, agregando un trasfondo demoledor a esa historia que versa sobre lo real y lo imaginado.

Durante mucho tiempo, Max, autor de unos 18 álbumes de historieta y cuyos cómics se publican en numerosas publicaciones de Europa y América, leyó y releyó la historia de Mangue: "Busqué mi identificación y cuando por fin la experimenté como mía fue cuando pude ponerme a dibujarla", cuenta sobre el proceso el que buscó "ir más allá y conseguir que dibujo y maquetación se entrelazaran con la esencia narrativa y textual en una experiencia única de lectura".

En tiempos en los que nuevas experiencias narrativas empiezan a aflorar, y en los que texto e imagen cabalgan al unísono sin que uno desplace al otro, ambos autores reflexionan en torno a ese auge de publicaciones que están a mitad de camino entre lo estrictamente literario y lo ilustrado, al igual que sucede en su obra "El regreso de Ulises", publicada primero en España y ahora en América Latina.

"Podría ser una moda, quizá un revival de siglos pasados en que no era una rareza que los libros estuvieran ilustrados, ser una simple operación de mercadotecnia para seguir vendiendo los clásicos de siempre bajo el signo de la imagen visual, algo de eso hay", dispara Max, en tanto que Manguel recuerda que "no se pueden concebir las historias de Sherlock Holmes sin las imágenes de Sidney Paget o Alicia sin las de John Tenniel".

En este sentido, Manguel (Buenos Aires 194), sostiene que "nuestro libro se reclama de esos venerables antepasados: lo que llamamos `novela gráfica` tiene sus orígenes en obras medievales como la `Biblia Pauperum` o `Biblia de los pobres`, donde las imágenes se bastaban a sí mismas, apenas acompañadas de una tira de palabras como los globos de los cómics".

"En realidad -condensa contundente el dibujante español-, yo pienso, más bien que, desde hace ya varias décadas, las fronteras que delimitaban las distintas artes fluctúan y hasta se desvanecen, que existe un hambre de experiencias transversales, una especie de búsqueda de la obra de arte total que pueda apelar a todos los sentidos".

Así, en "El regreso de Ulises" -con toda su historia mitológica alejada del contexto clásico de su producción-, Manguel y Max configuran una trama crepuscular sobre el desembarco del Ulises a su tierra, donde lo único que identifica es a la Sibila, viejísima entre sus paredes. En definitiva, un relato que entrecruza cómic y literatura en sintonía con una tradición pero sobre todo con las exigencias narrativas del momento.