01/10/2015 Dora Barrancos

La visita de Judith Butler, segn Dora Barrancos

La investigadora estadounidense Judith Butler llegó a la Argentina para dar una conferencia, Cuerpos que aún importan, en la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Untref), organizada por la Red Interdisciplinaria de Estudios de Género de esa casa de estudios, comentada para esta agencia por la especialista Dora Barrancos.

Por Pablo E. Chacn


Barrancos es socióloga, egresada de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y Doctora en Historia por la Universidad Estadual de Campinas (UNICAMP), Brasil. Profesora consulta de la UBA, Directora del Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género (IIEGE) de la Facultad de Filosofía y Letras (UBA) y de la Maestría de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad Nacional de Quilmes. Investigadora principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Especialista en Historia social y cultural y en historia de las mujeres en Argentina y América Latina.
 
Judith Butler nació en 1956 en Claveland, Estados Unidos. En la actualidad ocupa la cátedra Maxine Elliot de Retórica, Literatura comparada y Estudios de la mujer, en la Universidad de Berkeley, en California. Es autora de El género en disputa. Feminismo y la subversión de la identidad (1990)Cuerpos que importan. El límite discursivo del sexo (1993); traducidos a más de 20 lenguas.
Esta es la conversación que Barrancos sostuvo con Télam.
 
T : ¿Qué impacto tuvo la visita de Judith Butler a la Argentina?
DB : Tuvo un efecto muy controversial.  El libro publicado en inglés tuvo muchas reacciones, en general bastante adversas en el área anglosajona, y creo que esto actuó fuertemente cuando tuvimos la versión en castellano. Tengo la impresión de que nos costaba asimilar la profunda crítica que en principio estaba dirigida al propio feminismo, al que culpaba de no haber interpretado que uno de las claves del patriarcado era la normativa heterosexual.  Y tampoco nos gustaba la casi eliminación de la identidad femenina, sin la cual parecíamos quedarnos sin sujeto político reivindicante; y estábamos mal dispuestas con la fórmula de reducir el concepto de género a  formas repetitivas de imitación de cierto estereotipo.
 
En fin, las primeras lecturas tuvieron mucha prevención, pero pienso que se trataba de una cantera de preconceptos, ¡salirse de la comodidad de los preconceptos es también muy difícil para las feministas!  Notablemente, Butler comenzó a ser leída con muchísima sintonía por intérpretes de las agencias queer, y por las feministas académicas más jóvenes.  Tuvimos que dar vuelta la mesa para entender lo que Butler nos proponía, e interpretarla por ella misma, más que por sus debatidoras. Nos dimos cuenta que sus cuestionamientos al género eran a las formas fetichizadas del concepto, porque en verdad no lo eliminó sino que nos invitó a pensar que sexo tampoco remitía a un sustrato biológico, sino a una convención del lenguaje.
T : ¿Cuáles piensa que son los conceptos fundamentales de Butler que adoptó buena parte de la academia feminista argentina?
B : Tengo la impresión de que cuando nos despojamos de las anteojeras adoptamos muchos conceptos de Butler.  La idea de performatividad de género -que tenía algunos antecedentes- es un lugar común en nuestros abordajes. El género es discursivo y se construye con la repetición -hasta que nos convencemos-, pero  Butler subrayó incluso la naturaleza social del deseo
 
Otro concepto es que no hay posibilidades de hablar ónticamente de un ejemplar femenino. No hay una esencia reservada en algún lugar que resulte el original mujer - bueno tampoco existe un original varón -, y si bien la anti esencialidad de los géneros era un presupuesto, Butler remarcó la imposibilidad identitaria del ser mujer.  Otro concepto muy importante, tomado de Foucault -que es uno de sus autores regentes-, es que antes que el sexo (que es un atributo tan cultural como el género), debe contarse con la sexualidad. Y es muy interesante que en los regímenes de sexualidad resulta más difícil categorizar genéricamente, hay mezclas de orientación, aún bajo las formas heterosexistas.  Creo que el aspecto más tensionado de la teoría de Butler sigue siendo el de la materialidad de los cuerpos. En esta última visita volvió a abordar la cuestión (que es el tema central de su libro Cuerpos que importan) y creo que está muy preocupada para que no la coloquen dentro del repertorio idealista. En una de sus conferencias retomó la cuestión de la materialidad, que es muy compleja porque no puede abandonarse completamente a la biología, la corporalidad fisiológica, donde con certeza lo anatómico es lo de menos.
 
T : Butler le dio mucha fuerza a las personas disidentes de la heterosexualidad, pero ella ¿está de acuerdo con la cuestión del matrimonio legal entre personas del mismo sexo?
B : Hay aspectos muy interesantes en la doctrina Butler que la asimilan a las fórmulas libertarias, anarquistas, y es su diatriba contra el estado en materia de sexualidad y erotismo.  Siendo políticamente tan comprometida con las causas de las/los abyectos y con las vidas precarias debido a la humillación y a la marginación que padecen -pensemos sin ir más lejos en las personas trans-, piensa que el estado no tiene nada que hacer en nuestras vidas tratándose de lazos de afectividad y de relaciones sexuales. El matrimonio es una forma de ingresar al control de tales resortes por parte del estado. Y aunque advierte que la legalización del los vínculos puede aumentar las prerrogativas -sobre todo frente a la enfermedad y la muerte-, finalmente opina que el aspecto coercitivo se impone sobre la libertad, de ahí que no haya apoyado el matrimonio gay, lésbico o de otras formas de identificación.
 
T : ¿Se puede hablar de una Butler más política hoy día?
B : Creo que sí. Tengo la impresión de que su envolvimiento con las tragedias contemporáneas, las guerras, las hostilidades a pueblos como el palestino - piénsese que ella es judía-,  las desapariciones forzadas, los feminicidios, la han ido posicionando en términos de sujeto político -algo que nunca negó  por otra parte. Su alegación contra las formas categoriales que fuerzan a las barreras entre los seres humanos, las formas de precarización de la vida, las graves diferencias sociales, constituyen una parte sustantiva de la Judith Butler que se ha expresado en los últimos años. Admiro profundamente su humildad para reconocer sus contradicciones y los cambios de su perspectiva, y también el despojamiento que hay en el modo de comunicación trivial con los públicos.
 
T : Por último, ¿qué obra prefiere usted de Butler?
B : Una de los más conmovedores trabajos de Butler es El  grito de Antígona.  Representa un análisis completamente diferente de los que conocíamos, tiene una profunda densidad con relación a los sujetos y la autoridad que se erige sin solución de continuidad entre lo privado y lo público. La Antígona de Butler es una desautorización total a la norma estatal, comenzando por el amor incestuoso hacia el hermano, circunstancia que las interpretaciones anteriores habían pasado por alto. Es un texto muy difícil pero de enorme fuerza y creatividad, en donde la filosofía se encarna como política.