04/09/2015 cine

Andrés Di Tella estrenará el documental “327 cuadernos”

Se trata de un “diario de lectura” de los recuerdos, vivencias, reflexiones, anécdotas y experiencias personales que el escritor Ricardo Piglia empezó a volcar a los 16 años en diversos cuadernos y papeles que acaba de reformular en una novela titulada “Los diarios de Emilio Renzi”.

La TV Pública emite un documental sobre Ricardo Piglia

“Se podría decir que es más una fábula que un documental y que Ricardo es el símbolo de alguien que está viendo qué sentido puede darle a su pasado. Esos cuadernos son una reencarnación de ese pasado. Todos reprocesamos el pasado y tratamos de armar un relato con los pedazos sueltos porque necesitamos que la vida tenga un sentido a través de esos recuerdos”, explicó Di Tella.

Y afirmó que “con este libro, Piglia está yendo donde nadie fue antes en la literatura argentina, porque lleva al extremo esa forma de usar la propia biografía y combinarla con una libertad increíble que le permite mezclar realidad y ficción, reflexión y narración. No sé si no es su obra maestra”, subrayó.

El documental se estrenará este sábado simultáneamente en el Malba y en la TV Pública

La película se verá también en el próximo Festival de San Sebastián, donde le dedicarán además una retrospectiva compuesta por cuatro de sus filmes (“Fotografías”, “Montoneros, una historia”, “El país del diablo”, “Hachazos”) y por “El desencanto”, de Jaime Chávarri, que él eligió por ser la obra que le abrió los ojos “sobre qué se puede hacer con un documental político sobre una historia familiar”.

En una entrevista con Télam, el cineasta sostuvo que esta película expresa su “vocación de explorar nuevos rumbos y buscar otros espacios. Algo que se ve en las películas que hice últimamente, donde mezclo documental y autobiografía. No me siento demasiado identificado con la palabra documental, creo que esta película es un documento importante sobre Ricardo, pero en realidad lo que hago es una fábula”.

Piglia, que desde el comienzo del filme anuncia que “no hay nada más ridículo que la pretensión de retratar la propia vida”, le abre las puertas de su vida a Di Tella y comparte con él sus recuerdos más íntimos, desde que su padre -que estuvo preso en 1955 por defender a Perón- decidió escapar con su familia desde Adrogué hacia Mar del Plata, hasta que se le declara una enfermedad neurológica que lo sigue aquejando y le impide escribir.

“Cuando nace el proyecto él me lo propone como algo que le diera energía para poder pasar en limpio todos sus recuerdos. Hubo un intercambio fuerte de ideas entre ambos en un proceso que duró tres años y que fue una colaboración mutua muy rica. Lo único que me pidió es que no quería que hiciera un monumento sobre él”, recordó el director.

En relación a “Los diarios de Emilio Renzi” -el fruto del minucioso trabajo realizado por Piglia con el relato de su pasado-, Di Tella señaló que “como es un escritor muy consciente del valor del lenguaje y la anécdota ese trabajo de transformación de su diario es importante. No lo tomaba tanto como una transcripción sino como un experimento, una prueba en donde las cosas pueden ser modificadas por la memoria”.

327 cuadernos

“En la película hay una búsqueda de crear el personaje de una fábula, alguien que está sólo con su pasado. Todo lo que hace a la figura pública del escritor lo eliminé a propósito porque buscaba al Ricardo íntimo y eso me hubiese alejado de esa intimidad. Quería convertirlo simbólicamente en el hombre que tenía los cuadernos y no necesariamente mostrarlo como Piglia y ni siquiera como un escritor”, señaló Di Tella.

El director siente que “la poética de la película es muy cercana a la de Piglia porque ahí están la política, la vida privada y el detalle que define el sentido de una historia, al igual que el uso del material de archivo que es algo que tiene mucho que ver con lo que él hace, porque trabaja siempre usando elementos de realidad, documentos, hechos históricos y nombres propios, que podrían ser un documental pero transformado”.

“Tanto su literatura, su forma de leer y las conversaciones que hemos tenido fueron para mi una influencia más grande que el cine. Sobre todo por esa mezcla entre lo público y lo privado, entre ficción y documental, y la idea de lo ensayístico dentro de lo novelístico que también está en muchas de mis películas. Yo digo un poco en chiste y un poco en serio que hago películas como si estuviera escribiendo novelas”, añadió.

El cineasta y ensayista señaló que “no es algo consciente, pero efectivamente mis últimas cinco películas son sobre artistas. Me interesa mucho el proceso creativo e intento incorporar algo de esa reflexión a lo que hago. Es como verse en espejos deformados para entender mi propio proceso creativo”.

En relación al uso de material de archivo, que incluye fotografías, noticieros de época y películas familiares o de uso científico, y que tiene a las filmaciones de Enrique Amorim como “un punto de partida para pensar cómo filmar el diario de un escritor”, Di Tella destacó el trabajo de su ayudante Andrés Levinson y dijo que “son todos filmes de las épocas o lugares donde vivió Piglia, pero son ajenos”.

El mismo Piglia le dijo que “la autobiografía puede considerarse un collage de autobiografías ajenas” y por ese motivo él le dió “un uso simbólico a todas esas imágenes, ya que son piezas que cuentan algo concreto y hay una relación dinámica entre las imágenes de archivo, las de Ricardo y el sonido y las voces que se van escuchando en el filme”.

Producida por Gema Juárez Allen, Alejandra Grinschpun y Jennifer Walton, la película se verá los domingos 6 y 20 de septiembre, a las 18, y los sábados 5, 12 y 19, a las 22, en el Malba, donde será precedido cortos de sus alumnos: “A shy & serious fellow”, de Sofía Brockenshire, “La excusa”, de Luis Sens, “Rotonda”, de Eugenia Corriés, “Diario de un extranjero en Buenos Aires”, de Daniel Osorio, y “Cumpleaños del 67”, de Denise Margules.