26/08/2015 previo a la exposicin

Los artistas visuales seleccionados de la Bienal de Arte Joven muestran el proceso creativo de su obra

Seis jóvenes artistas se animaron a mostrar el proceso creativo de su obra, de manera previa a la exposición que los reúne como seleccionados de la Bienal de Arte Joven en la categoría Artes Visuales, y que tendrá lugar en el inmenso espacio cheLA de Parque Patricios, del 9 al 27 de septiembre.

Por Mercedes Ezquiaga

 Joaquín Aras, Estefanía Landesmann, Juan Gugger, Rodolfo Marqués, Fernando Sucari y Gabriel Chaile presentaron proyectos inéditos, en los más diversos soportes, a desarrollar en el marco de la bienal, que funciona como una plataforma de promoción de artistas noveles y que en septiembre tendrá su festival, una maratón de arte con más de cien actividades en doce sedes diferentes.

Este grupo de artistas fue seleccionado entre 200 participantes de entre 18 y 32 años, por un comité integrado por Marcela Cabutti, Gustavo Diéguez y Pablo Siquier, quienes además les ofrecieron programas de tutorías a través de encuentros semanales que tuvieron lugar durante cuatro meses en el Centro Metropolitano de Diseño, donde ahora abren sus talleres a una recorrida para la prensa de la que participó la agencia Télam.

"El género más maldito de la historia del cine se inició en el período más oscuro de nuestro país", con esa contundente frase el joven Joaquín Aras presenta su videoinstalación "Snuff 1976", basada en un film norteamericano de bajo presupuesto, filmado en Argentina, en 1976 y titulado "Snuff".

Este grupo de artistas fue seleccionado entre 200 participantes de entre 18 y 32 años, por un comité integrado por Marcela Cabutti, Gustavo Diéguez y Pablo Siquier, quienes además les ofrecieron programas de tutorías

Aquella película, que prometía mostrar un asesinato real, dio nombre al género fílmico más perverso: el snuff. Los actores eran argentinos, sus nombres no aparecen en los créditos y según aseguran los productores, nunca fueron vistos luego del rodaje.

Sin embargo, Joaquín Aras realizó sus propia investigación y descubrió que se trató de una ficción sin asesinatos reales, los actores no conocían la violenta trama ni vieron el film terminado, la historia fuer alterada y sus voces dobladas al inglés.

La obra artística de Aras busca "darle a estos actores la posibilidad de reapropiarse de un film que se aprovechó de ellos", en devolverle a la película las voces de sus verdaderos protagonistas y así intentar repatriarla, re-sonorizar aquella película con las voces de los argentinos que actuaron originalmente en ella.

Una construcción en forma de columna espiralada, “ascendente, autodidacta, aditiva, anarquista, atonal, aleatoria y artificial”, según define su propio creador, el artista Rodolfo Marqués, caracteriza a la instalación “La evolución de las costumbres” que busca crear un evento no predecible digital y que se exprese de manera analógica.

Para ello, el artista construyó una máquina autómata, compuesta por un órgano de tubos de madera secuenciado que emitirán diferentes sonidos y que formarán un canon propio desconocido previamente a su configuración física.

"Despensa" se llama la obra del artista Fernando Sucari cuyo proyecto exhibe una instalación realizada, con la paciencia de un artesano, a partir de envases descartables -como los que se utilizan en las rotiserías para entregar los alimentos- apilados de manera tal que se erigen en columnas inseguras, sujetas exclusivamente por la gravedad.

Apilados unos sobre otros, hasta una altura que parece imposible, se presentan estas piezas individuales hechas con yeso teñido con ferrite, realizadas en base al molde de los envases plásticos, que van armando torres de colores diversos, ligadas a estructuras de madera de baja calidad que sostienen los collages, como una suerte de despensa en negativo, inestable y grotesca, como si fuesen las ruinas de un proceso fisiológico.

Un vuelo poético caracteriza la instalación de Estefanía Landesmann, “Cuerpo de Obra” que propone observar y participar del proceso de desintegración de una imagen, idea que se traduce en una instalación de tres fotografías replicadas en cientos de copias, cada una formando una sólida pila de afiches.

La particularidad de la obra reside en que mediante la paulatina reducción de tinta, pliego a pliego las imágenes pierden saturación y fuerza hasta desaparecer en la hoja blanca. El espectador se llevará una copia y así, la pila irá perdiendo cuerpo y presencia en el espacio, y la imagen fotográfica se irá debilitando hasta volverse imperceptible. ¿Cómo concretar de forma física la contundencia que contiene una imagen? Fue el disparador de este trabajo, contó la artista.

Bajo la premisa de que, con una sola mirada, somos capaces de reconocer si estamos frente a una villa, o a un barrio residencia, el artista Gabriel Chaile presenta la instalación “No es esto lo que pensé cuando estaba en mi tierra”, una estructura típica de templo gótico, realizada en le techo de la sala, que recubre lo que se encuentra debajo: una montaña de escombros, basura y deshechos, completamente cubierto de sal fina, como un paisaje de la desolación nevado, “como la boa tragándose a un elefante o un simple sobrero”, destaca el joven oriundo de Tucumán.

Constelaciones, una palabra en boga por estos días, podría aplicarse perfectamente a la obra de Juan Gugger, “Deck”, una pieza que aplicó para participar del concurso con la propuesta de establecer -a través de diversos decks de madera- relaciones con el resto de las obras instaladas en el espacio, así como experiencias escultóricas mínimas, vinculadas a la temporalidad de la caminata.

Así, propone direcciones de tránsito y participa de la relación entre el espectador y el resto de las obras en exhibición, con mínimos relatos -chapitas, pedazos de restos plásticos- que se insertan a voluntad en los decks, casi imperceptibles durante la caminata.