08/08/2015 salud

El Hospital Roffo adquiri equipo de radiociruga y radioterapia robotizada que acorta los tratamientos contra el cncer

El Instituto de Oncología Ángel Roffo adquirió como parte del Plan Nuclear argentino un equipo de radiocirugía y radioterapia robotizada guiada por imágenes en tiempo real que administra una dosis muy precisa de radiación sobre el tumor y acorta tratamientos contra el cáncer, informó la oncóloga Berta Roth.

Por Celia Carbajal



El recurso puede considerarse "una terapia ablativa, porque se asemeja a un tratamiento quirúrgico con la ventaja de que no es una cirugía invasiva, y gracias a los sistemas guiados por imagen, gana en precisión", dijo a Télam Roth, directora del área de Terapia Radiante y Diagnóstico por Imágenes del Roffo, en una entrevista en el hospital ubicado en la avenida San Martín y Francisco Beiró.

La médica planteó que "hay que saber que el cáncer es la primera causa de muerte entre los 35 y los 65 años en la Argentina, y es la segunda en general".

"Decir primera causa de muerte entre los 35 y los 65 años marca que el cáncer tiene un impacto muy fuerte en nuestra edad productiva. Entonces ya no es un problema de un hospital dedicado a la oncología sino un problema nacional", enfatizó.

El equipamiento integra "el proyecto Plan Nuclear liderado por la Presidenta (Cristina Fernández de Kirchner) y ejecutado por el Ministerio de Planificación", que busca el diagnóstico temprano del cáncer y el fortalecimiento de recursos oncológicos en las provincias de Formosa, Santiago del Estero, La Pampa, Santa Cruz y Buenos Aires, contó Roth.

"El Roffo es un hospital histórico en innovación; en estos años, a impulso entre otros del Hospital fue creado el Instituto Nacional del Cáncer dependiente del Ministerio de Salud, y tenemos una base muy sólida para seguir innovando en oncología", balanceó.

En el área de radioterapia, "para el Roffo y en este plan entra equipamiento de avanzada que incluye un equipo de protones realmente revolucionario en lo que puede ofrecer a nuestra población, y el que ya está comprado, el Cyberknife", contó Roth.

El físico Julián Uribe, jefe de Radioterapia y Radiocirugía de la empresa Delec Científica Argentina, informó a Télam que la tecnología "fue desarrollada hace una década en los departamentos de Robótica, Imágenes Médicas y Neurocirugía de la Universidad de Stanford, pensada como solución mejorada para los tratamientos de radiocirugía".

Se trata de un acelerador lineal compacto que acelera electrones para producir Rayos X de alta energía que pueden destruir células cancerosas, montado sobre un brazo robótico de la industria automotriz.

El equipo, "de unos cinco millones de dólares, se completa con fuentes de Rayos X externas que guían el tratamiento enviando información continua al equipo para administrar las radiaciones".

Los tratamientos del cáncer son multidisciplinarios, basados en la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia.

La radioterapia estereotáxica convencional aplica una dosis de radiación grande y precisa en una pequeña área del tumor, y dada la exactitud inherente a este tipo de tratamiento, el paciente debe permanecer muy quieto.

A diferencia del sistema convencional, el Cyberknife "puede ubicar una lesión (tumor) en las tres dimensiones del espacio y además guiar la radioterapia por imágenes en línea, con un brazo robótico que puede seguir esa lesión si se mueve, ya que en general los órganos tienen movimiento cuando el paciente respira", describió Roth.

Para establecer la posición, el sistema tiene un punto fiducial, referencia que usan las máquinas de montaje para localizar y orientar el circuito, que el equipo chequea antes de y durante la aplicación en la lesión, previamente ubicada con una resonancia magnética o una tomografía en el paciente.

Esa precisión con mil haces de aplicación hace que el tratamiento dure entre una y cinco sesiones en vez de un mes y medio, acortando mucho la duración y sin daños para los tejidos sanos.

Permite tratar en forma no invasiva lesiones benignas y otras no tumorales del sistema nervioso central, y como equipo de radiocirugía se aplica a tumores que no sean muy expandidos, en pulmón, hígado, próstata o páncreas.

El proceso de instalación comenzó con el diseño del 'búnker', un espacio que requiere paredes de hormigón de un metro con setenta centímetros, según establece la legislación para que se cumplan los niveles de radio protección.