06/08/2015

Un juicio en el que los acusadores pasaron a ser acusados

El juicio oral por el encubrimiento y las maniobras para desviar la investigación del atentado a la AMIA hacia pistas falsas reunió en los tribunales federales de Retiro a quienes hace 11 años se cruzaron en esa misma sala de audiencias pero en roles opuestos.

Uno de los primeros en arribar por la mañana a Comodoro Py 2002 fue el todavía imputado en la causa por el ataque a la mutual judía, Carlos Telleldín, el "entregador" de la camioneta Trafic que voló como cochebomba el 18 de julio de 1994 en Pasteur 633.

Telleldín, por entonces reducidor de autos, pasó casi una década en la cárcel, se recibió de abogado y ahora volvió como acusado.
Antes había llegado el ahora querellante ex comisario de la Policía Bonaerense, Juan José Ribelli, quien pasó ocho años preso como supuesto "partícipe necesario" del atentado y ahora es uno de los principales acusadores.

Casi inmediatamente ingresaron al edificio por separado sus ex acusadores, el ex juez Juan José Galeano y el ex fiscal Eamon Mullen.
El ex compañero de equipo de Mullen, José Barbaccia, arribó a los tribunales también en soledad y se ubicó junto a Mullen, con quien comparte defensa.

En todos los casos evitaron hacer declaraciones.

Poco antes lo había hecho el ex titular de la DAIA Rubén Beraja, quien desde la semana pasada tiene como defensora a Valeria Corbacho y se sentó junto al otrora comisario de la Policía Federal e investigador del caso, Jorge "Fino" Palacios, con quien conversó hasta que empezó la audiencia.

Tarde, cuando ya había comenzado la audiencia y habían pasado los reporteros gráficos, llegó la ex pareja de Telleldín Ana Boragni, quien así evitó las fotografías.

Boragni se saludó efusivamente con Telleldín al mediodía, en el cuarto intermedio dispuesto por el Tribunal Oral Federal 2 y que reunió a muchos de los procesados, querellantes y familiares de víctimas del ataque en el único lugar disponsible para almorzar en el edificio, el restaurante del último piso.

Allí Telleldín y Boragni se sentaron en la misma mesa, mientras que el equipo de la fiscalía eligió un lugar más apartado, la querella de Memoria Activa se saludó con el veedor de la CIDH Pablo Vannuchi y la de Familiares eligió una mesa al centro para su almuerzo.

A las 14 un secretario del Tribunal subió para advertirles que debían regresar puntualmente a la audiencia.

La defensa del ex segundo de la SIDE en el menemismo, Juan Carlos Anchezar, tuvo que pedir que su cliente dejase la sala una vez iniciada la audiencia por sufrir de mareos y siguió sus alternativas desde una sala contigua junto a su "acompañante terapéutico".