06/08/2015 frica

Denuncian decenas de detenciones arbitrarias y torturas en Burundi

Human Rights Watch (HRW) ha documentado más de 148 casos entre abril y julio de 2015 en los que presuntos opositores habían sido detenidos bajo la acusación de que trataban de salir del país y unirse a una rebelión armada.

Human Rights Watch (HRW) denunció hoy que decenas de presuntos opositores fueron detenidos y maltratados por los servicios de inteligencia y policías de Burundi desde el inicio de las protestas contra el presidente Nkurunziza en abril último.


"Muchos de los detenidos fueron golpeados, torturados y sometidos a malos tratos", denunció la organización de defensa de los derechos humanos.

"Los Imbonerakure (juventudes del partido gobernante de Burundi) no tienen derecho legal para arrestar y, sin embargo, detuvieron arbitrariamente a personas y las entregaron a los servicios de inteligencia, que torturaron a muchos de ellos", explicó el director de HRW para África, Daniel Bekele, citado por la agencia de noticias EFE.

En los últimos meses, ha habido numerosos rumores de que se estaba formando un movimiento de oposición armada en el exilio y "el 10 de julio se produjo un ataque de un grupo armado no identificado y las autoridades burundesas arrestaron a más de 200 personas acusándolas de formar parte de este grupo", informó HRW.

Decenas de víctimas denunciaron a la organización que fueron golpeados con palos y cables eléctricos para "obligarlos a admitir acusaciones falsas" ante los funcionarios del Servicio Nacional de Información (SNR) de Burundi.

Según la organización, un funcionario de la justicia les confirmó en privado que miembros del SNR torturaron a los detenidos: "El sistema de justicia no es independiente, no podemos hacer nada al respecto", confesó a HRW.

La ola de violentas protestas -la más grave desde el final de la guerra civil- que llevaron incluso a un intento de golpe de Estado contra el presidente Pierre Nkurunziza, quien fue reelecto para un tercer mandato a pesar de que la Constitución solo permite encadenar dos periodos, y la dura represión posterior han obligado a numerosos activistas y periodistas a dejar el país por seguridad.

Más de 140.000 burundeses han huido del país desde marzo en busca de refugio en países vecinos como Ruanda, Tanzania o la República Democrática del Congo.