01/08/2015 Opinin

Tres cafs y una foto para calmar los nimos de Cambiemos en la recta final

Los tres socios y competidores del frente Cambiemos, Mauricio Macri, Ernesto Sanz y Elisa Carrió, tomaron hoy un café en una confitería porteña y se mostraron sonrientes a una semana de la elección primaria que definirá al candidato presidencial de esa alianza de centroderecha.

Por Alberto Dearriba

Los precandidatos pactaron una tregua para superar las tensiones que generaron las derrotas electorales en una decena de provincias, la batalla electoral porteña, la ruptura de Luis Juez en Córdoba y la negativa de Macri a debatir con Sanz.

Los mayores problemas se sucedieron durante la campaña electoral en la Ciudad de Buenos Aires, en la que Sanz y Carrió apoyaron al candidato de Eco, Martín Lousteau, mientras Mauricio Macri respaldó a su delfín, Horacio Rodriguez Larreta.

El tono de las acusaciones mutuas subió durante el balotaje, cuando el macrismo se quejó de la “agresividad” del retador, en una evidente confesión de que le dolían más las críticas que le llegaban de un dirigente opositor al gobierno nacional que las que siempre le hizo el kirchnerismo.

Para colmo, el precandiato de Eco roimpió con Carrió al señalar que votaría por Sanz en la primaria y que si el senador radical perdía con Macri se inclinaría por la candidata de Progresistas, Margarita Sotlbizer, en la elección general de octubre.

Carrió advirtió entonces a sus correligionarios que rechazan la alianza con el Pro, que “si Margarita saca un diez por ciento ganará Scioli”.

Simultáneamente en el interior de la UCR crecieron las críticas a la estrategia desarrollada por el presidente partidario, Sanz, en virtud de que los boina blanca sólo lograron hasta ahora recuperar el gobierno de la Provincia de Mendoza en la discutida coalición con el Pro.

La alianza con el partido amarillo fue avalada por la convención nacional del radicalismo en marzo pasado en Gualeguaychú, pese a la oposición de un sector importante que se resistía a unirse a la fuerza conservadora y a otros que empujaban un acuerdo con el Frente Renovador de Sergio Massa.

Sanz logró imponer su criterio de aliarse con Macri, quién se negó luego rotundamente a incorporar a Massa a la alianza Pro-UCR-Coalición Cívica, con el argumento de que el alcalde porteño traccionaría votos en favor de los candidatos provinciales del radicalismo.

Pero el Pro fue derrotado en Santa Fe, obtuvo un ajustado triunfo en su territorio natal y la alianza opositora sólo pudo imponer al radical Alfredo Cornejo como gobernador electo de Mendoza, aunque en esa provincia contó con el apoyo del Frente Renovador, que realizó un decisivo aporte entre el electorado peronista mendocino.
La realidad puso entonces en tela de juicio la estrategia electoral de Sanz, a quién algunos de sus correligionarios acusan de haber entregado el partido sin ningún beneficio, ya que tampoco él obtendría réditos personales en la primaria, en la cual todas las encuestas lo muestran muy por debajo de Macri.
No obstante, el viraje discursivo del alcalde porteño que comenzó a reconocer medidas positivas del kirchnerismo en un marco de sospechas de oportunismo electoral, le abrió a Sanz la posibilidad de realizar una elección competitiva con el argumento de su coherencia: “Estoy parado en el mismo lugar desde hace doce años”, dice el mendocino para diferenciarse de los vaivenes de Macri.
Sanz pretende captar los votos que puedan emigrar del Pro en virtud del perfil más cercano al kirhcnerismo que exhibe su precandidato, con el objetivo mínimo de frenar la embestida de sus opositores internos que le cuestionan la estrategia electoral.